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Etiquetas:   Ni éstos ni aquéllos   -   Sección:   Opinión

Evo en traje de Adán

Juan Pablo Mañueco
Juan Pablo Mañueco
lunes, 9 de enero de 2006, 04:42 h (CET)
CONVIENE declarar y declaro que encallé la mirada en el jerseycito lanudo del político a rayas andino y me quedé tan desorientado como él parecía estarlo, mientras le presentaban a toda la corte y a los cortesanos y cortesanas de España.

Pero a diferencia de los comentarios generalmente escuchados, a mí me gustó la pinta indumentaria de Evo Morales. Contrariamente a quienes le recibían, a don Evo se le notaba que era un presidente electo y que, sin pertenecer tampoco a la clase política, no había saqueado el tesoro público... Todavía, al menos.

Todo se andará, porque amén de lo que en el camino cubano y venezolano haya ido aprendiendo, aquí recibió muy buena lección cacoeconómica de su amigo Zapaterco, como ahora comentaremos.
Debo aclarar y aclaro que a mí no me preocupan los amigos que han financiado la campaña de don Evo: ni Castro, ni Chávez ni siquiera su jefe de prensa, Jesús de Polanco (como el propio ingenuo del jersey descubrió) me parecen más peligrosos ni menos que Jorge W. Arbusto, José María Aznar o Vicente Fox. Peligro y tesoro público para regalarlo a sus adeptos, tienen todos, que para eso están los gobiernos...

Si acaso, el más peligroso de todos me parece Zapaterco, porque además de pervertir al pobre Evo enseñándole de inmediato el rumbo del amiguismo (“le perdono la deuda externa que debía a todos los españoles, amigo Evo, a cambio de que se lo gaste haciendo más rico a mi amigo Polanco, que escribe muy buenos libros de texto y siempre nos caerá luego algo a los fondos del partido”), casi nunca atina a la hora de elegir a sus compañeros de viaje internacionales, ya sea en Cataluña o en el mundo entero.

El ZaPaterillo descalzo, intelectualmente nulo, se obstina en olvidar que recibió una nación entre las más desarrolladas del mundo y que, cambiándose de eje, lo más probable es que el convoy externo e interno se le descarrile.

De manera que ZapateVo y Morales, que en esto ya son sólo uno, se pusieron a despotricar de Jorge W. Arbusto, que ha adoptado la forma de serpiente de su paraíso, según ellos.
En resumen, que ni Evo (desnudo de dinero) ni ZPatín (ayuno de inteligencia adulta) van a conseguir nunca crédito para llamar por teléfono a Washington, y que se les ponga el inquilino. Lo cual tiene más demérito en el caso del remendón que nos preside, porque a él sí le sobra el dinero (nuestro) para abonar esa conferencia... tanto que se lo regala a sus amigos.

En fin, don Evo, siga usted tan adánico todo lo que pueda, aunque acaba usted de morder la manzana del infierno político. Y, aún lamentándolo, no me extrañaría verlo pronto derrochando lujo indumentario y hasta mordiendo el fruto que le ofrezca cualquier Jorge, tras su arbusto. ¡Así son las tentaciones en todas las cleptocracias políticas!

En cambio, con el neción de ZP la cosa no tiene remedio: le bastaba con estar tan calladito como mientras fue un simple parlamentario, para disfrutar de las pensiones máximas que se han regalado los políticos. Pero desde que este mocito inmaduro se puso a presidir Gobiernos, yo no sé si va a dejar en pie alguna Nación que se las pague.

Así que... ¡no se olvide usted de ZapateVo, señor Morales! ¡Y guárdele el jersey a rayas a este Rodríguez eRRático y eRRado, por si al final de sus días son tan tercos y tan erróneos sus yerros que le tiene usted que dar trabajo de cocalero...!

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