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Etiquetas:   Cesta de Dulcinea  

Ilusos

Nieves Fernández
Nieves Fernández
sábado, 7 de enero de 2006, 23:31 h (CET)
Ilusos los que esperaban vivir una Navidad distinta, porque hoy día 7 se darán cuenta de que siempre vivirán la misma.

Ilusos los que viajaron intentando escaparse de su cruda realidad, porque por muy lejos que se fueran se la llevaron a cuestas.

Ilusos los que se quedaron, porque no saben que se van yendo un poco en cada una de ellas.

Ilusos los consumistas, porque se consumen a sí mismos en cada bocado.
Ilusos los que vivieron buenamente la Nochebuena, porque otras noches y días les vendrán malogrados.

Ilusos los que brindaron en Nochevieja, porque esas mismas copas las levantaron con la misma ilusión sus padres, sus hijos o sus viejos amigos ya desaparecidos.

Ilusos los vinateros de invernadero, porque pensaron que venderían otra vez todas las uvas fuera de la Navidad en otra noche loca.
Ilusos los de buen corazón, porque siempre habrá en la Navidad quien cruelmente se lo parta.

Ilusos los que creen en el espíritu navideño, porque de él ya va quedando poco en las esquinas.

Ilusos los viejos ilusos de tradiciones perdidas, porque se darán cuenta de que ni sus propios nietos serán capaces de mantenerlas.

Ilusos algunos jóvenes, los que sacralizan la juerga con alcohol y drogas, porque para ellos eso es una Navidad divina y se equivocan.

Ilusos los niños rodeados de vacaciones, regalos y juguetes, porque gracias a los adultos, ellos no podrían ser de otra manera, quizá más generosos.
Ilusos los que creen y los que no creen en Papá Noel, porque ni unos ni otros le llegarán jamás a la altura de su fría y barba blanca.

Ilusos los que creen y los que no creen en los Reyes Magos, porque nunca se preguntan por qué no llevan grandes regalos a su propia tierra de Oriente y sí de Occidente.

Ilusos los padres previsores y provisores, llenando las despensas y los armarios, porque piensan que así sus hijos pueden estar mejor atendidos.

Ilusos los que confiaron en loterías, porque numéricamente perdieron ilusión, dinero y alegría.

Ilusos los comerciantes de tiendas destartaladas y estanterías vacías, porque pensaron que únicamente así podrían llegar a ser genialmente ricos y emprendedores.

Ilusas las amas de casa y los escasos amos de casa, porque en unas fiestas tan caseras fueron los reyes de la casa con una corona cargada de trabajo.

Ilusos los barrenderos mientras limpian heces de corderos, de caballos, de camellos, serpentinas rotas y restos de fiestas, porque piensan que un nuevo futuro laboral a todos nos espera.

Ilusos los que comienzan con toda su ilusión el año 2006 porque intuyen y saben a ciencia cierta que es un año más, y aún así piensan que es un año mágico y de estreno.

Ilusos nosotros que pensando así, seguimos haciéndonos y perdiendo ilusiones tan inútilmente, porque igual de ilusos abordaremos con la misma ilusión la próxima y lejana Navidad 2006 y el año 2007.

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