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Etiquetas:   Hablemos sin tapujos   PP   Soraya Sáenz de Santamaría   -   Sección:   Opinión

Con Sáenz de Santamaría el PP sería un zombi errante

“Modificar el pasado no es modificar un solo hecho: es anular sus consecuencias, que tienden a ser infinitas.”J.L.B. – “La otra muerte de El Aleph”
Miguel Massanet
jueves, 19 de julio de 2018, 03:19 h (CET)
No sé lo que estarán pensando en el aparato del PP, lo que se traerán entre manos aquellos que han estado viviendo a la sombra del señor Rajoy y que, después de formar parte de su gobierno o de su entorno más fiel y aceptar como buenas aquellas políticas que han conseguido llevar a España a la situación política actual en la que nos encontramos, inopinadamente en manos de un PSOE dirigido por un orate convencido de que es capaz de llevar adelante sus políticas de izquierdas sin tener en cuenta el coste que para los españoles va a reportar su plan de gastos sociales ni lo que van a pensar en Europa del necesario incremente de nuestra Deuda Pública, consecuencia inevitable de la política de ir subvencionando a todos aquellos que contribuyeron a su ascenso al poder apoyando la moción de censura para evitar que, como habitualmente se dice, “lo dejen colgado de la brocha” en sus intentos de promulgar leyes a su conveniencia solamente con posibilidades de salir aprobadas si los mismos que consiguieron echar a Rajoy de su sillón en el Gobierno repiten la hazaña apoyando las nuevas leyes que Sánchez va a precisar si es que pretende llevar adelante un gobierno en clara minoría hasta que llegue el momento de convocar unas nuevas legislativas.

Lo que es evidente es que, la urgencia de que un nuevo PP salga de este estado de larva en el que se encuentra como consecuencia de la dimisión del señor Rajoy, para estar en condiciones de librar la lucha que le espera ante la nueva situación política que, un sobrado Pedro Sánchez, intenta implantar en este país ante la necesidad de dar satisfacción a aquellos de quienes depende, si es que tiene la intención de durar hasta las próximas legislativas. Las concesiones que anunció en cl Parlamento a las izquierdas más extremistas, los impuestos que nos viene anunciando y las medidas limitativas del derecho a la propiedad privada con las que está amenazando a los ciudadanos españoles, junto a nueva reformas en la cuestión laboral, que nada tienen que ver con las que el PP, a instancias de la UE, llevó a cabo durante la pasada legislatura, dándoles un sentido contrario a los requerimientos que se nos viene haciendo desde Bruselas, para que se siguiera insistiendo en aquellos cambios que, a la comunidad europea le parecía que era necesario que continuáramos trabajando, para acercarnos al resto de Europa en la política laboral en ella imperante.

Parece ser que entre los que han quedado al mando de lo que queda del PP después de la serie de fracasos que han ido acompañando a este partido después de que la ciudadanía lo votase masivamente en las elecciones de noviembre del 2011, otorgándoles la mayoría absoluta, una mayoría que, incomprensiblemente, dejaron de aprovechar para llevar a cabo la reforma de la estructura legal que habían puesto en marcha los socialistas de Zapatero, con leyes absurdas sobre el aborto, los matrimonios de homosexuales y lesbianas y, por encima de todo, el poner coto de una manera definitiva a las veleidades de los nacionalistas catalanes si, quienes estaban al mando del PP, con el señor Rajoy a la cabeza hubieran tenido el valor, el buen criterio y la inteligencia suficientes para no amilanarse ante los desafíos del señor Mas y sus satélites y, sin tantas pamplinas judiciales y más determinación les hubieran enseñado a los soberanistas que, en España, no había lugar para semejantes aventuras independentistas; existe todavía quién no ha captado el mensaje de los millones de votantes del que han decidido abandonar el partido precisamente por la forma excesivamente tolerante con la que se ha manejado el tema catalán, por el hecho indiscutible de que no se cumplieron las promesas que se habían hecho respecto a leyes que era preciso cambiar y aquellas otras que era ineludible promulgar para que los verdaderos valores del partido fueran respetados y puestos en práctica. Es impensable, por mucho que los que han formado parte del último gobierno del PP se empeñen en querer salvar los bártulos intentando que se siga actuando con la misma debilidad, flojedad, falta de brío y necedad con la que los que han dirigido el gobierno durante los últimos años lo han venido haciendo, permitiendo que la oposición de izquierdas y la falta de tacto con los partidos que hubieran podido apoyarles más de lo que lo han hecho, haya dado lugar a este brusco cambio de escenario q al que hemos llegado después de que en un efectivo golpe de mano, en forma de moción de censura, haya sido capaz de agrupar a todo este lumpen que forma parte de estos grupos separatistas, antisistema, republicanos de izquierdas, comunistas internos y aquellos otros, los bolivarianos, que tanto éxito cosecharon en su desembarco desde Venezuela, con la financiación del señor Maduro, y que han conseguido elevar la influencia del PC entre los españoles y en el propio Parlamento, como no consiguieron nunca los seguidores de Santiago Carrillo, el responsable de los asesinatos de Paracuellos del Jarama.

Resulta incomprensible que se siga jaleando a la candidata del aparato del partido, señora Séz de Santamaría cuando nadie puede negar que ha sido durante mucho tiempo el brazo derecha de Rajoy y que ha tenido mucho que decir en las decisiones que en determinados temas (alejamiento de importantes personajes del antiguo PP de la primera fila del partido) y, en especial, copartícipe, consejera y ejecutora de muchas de las decisiones que se tomaron desde la Moncloa respecto a las sucesivas andanadas que partieron desde Catalauña encaminadas a crear la atmósfera de odio hacia España y de intoxicación de la opinión pública catalana referente a que se expandiese la creencia que desde el resto de España se estaba esquilmando al pueblo catalán, cuando la realidad era que se estaba financiando dicha autonomía con mayores inyecciones de apoyo económico que al resto de las autonomías españolas.

Bajo su dirección, la señora Sáenz de Santamaría, ha fracasado en el manejo de la propaganda, la información a la ciudadanía, los desmentidos a las falsedades que hacían circular los separatistas, sus gestiones ante la sociedad civil catalana y los empresarios que no consiguieron evitar el gran fiasco de la votación ilegal del 1.O, pese a que se disponía de los medios adecuados para poder evitar que se pudieran abrir los locales electorales y la instalación de las urnas en los mismo. Tampoco se supo denunciar, con la intensidad que hubiera sido de desear, las falsas acusaciones a las fuerzas del orden de haber actuado desproporcionadamente (algo que, han tenido que ser los propios tribunales de Justicia, los que dejaran evidenciado que, la mayoría de los denunciados, habían actuado de forma correcta ante los ataques de las turbas izquierdistas y separatistas) Una de los fallos más garrafales de lo ocurrido en aquellos días fue, sin duda alguna, la mala información del Gobierno del Estado respecto a lo que verdaderamente sucedía en la comunidad catalana y su confianza, completamente injustificada, en los mozos de escuadra como se demostró en su comportamiento desleal a la patria cuando no sólo no reprimieron como hubiera sido su deber, a quienes abrían los centros ilegales de votación sino que, y existen evidencias grabadas sobre ello, en muchas ocasiones se die el vergonzoso caso de que colaboraron y animaron a los rebeldes separatistas.

Quienes pretendan sostener la candidatura de esta señora no hacen más que anticipar, con su apoyo equivocado, que lo que ya está sucediendo desde hace unos meses se acentúe de modo que el partido, carente de valores y objetivos capaces de convencer a quienes lo han estado votando durante años de votarles nuevamente, decidan definitivamente que no es aquel partido que ilusionaba, que combatía por todos los medios a esta legión de frente populistas que, en la actualidad, no hacen sino buscar convertir a España en un lugar donde el orden, el respeto por las leyes, por la libertad individual, por la seguridad jurídica y la propiedad privada, por la libertad religiosa y el respeto por todas las religiones sea una realidad y no esta laicidad galopante que pretenden implantar los nuevos gobernantes que vienen confundiendo los términos laicidad y a confesionalidad, evidentemente de significado muy distinto, pretendiendo que la Constitución avala la campaña contra la Iglesia Católica cuando lo que es evidente que nadie puede negar que estadísticamente es la religión con mayor número de fieles en España.

Sería uno de los errores más garrafales del posmarianismo el que se pretendiera que, el partido, siga por la misma senda errónea que ha venido propugnando la señora Sáenz de Santamaría como fiel seguidora de su jefe, esta misma que en estos días defiende su candidatura frente a la del señor Casado, a todas luces la más conveniente para el futuro del partido, que no puede seguir anclado en el lugar en el que le han hecho embarrancar los mismo que ahora pretenden tener la piedra filosofal para sacarlo a flote. Hace falta una gran catarsis, recobrar los valores y fines que caracterizaron al partido madre, Alianza Popular, durante la vida de Fraga Iribarne. Hay que darle la oportunidad a este joven entusiasta y con la energía a flor de piel para que pueda hacer frente a toda esta izquierda anticonstitucional, fanatizada, antisistema y con ideas que nada tienen que ver con la necesaria democracia que es necesaria para que se mantengan los principios que, mayoritariamente son respetados por el pueblo español; estos más de 11 millones de ciudadanos que en su día votaron al PP convencidos de que iban a ser capaces de mantener lo que los socialistas fueron incapaces de conseguir, llevando a España al mismo borde del abismo de la quiebra soberana.

O así es como, señores, desde la óptica de un ciudadano de a pie, no podemos menos de manifestarnos en contra de que aquellos a los que votamos y que, posteriormente, acabaron desengañándonos, recobren el sentido común y no tengan la tentación de volver a tropezar con la misma piedra, cuando existen alternativas ilusionantes capaces de conseguir la unidad que actualmente piden desde la vieja guardia del gobierno pasado, cuando lo evidente es que sólo se puede conseguir si entra nueva savia que nos haga olvidar esta etapa negra de este PP desnortado de los últimos años.
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