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Etiquetas:   A sangre fría   -   Sección:   Opinión

Moa, las 'dos Españas' y el acierto del CAC

Jesús Nieto Jurado

domingo, 1 de enero de 2006, 04:47 h (CET)
Como ya he escrito en columnas anteriores, uno de los males inherentes al espíritu hispano es la animadversión al cambio, la negación irracional por principio a todo aquel común de ideas, concepciones y juicios que defiendan la adaptación del ser o la sustancia a la materia etérea y cambiante del tiempo. Sostenía igualmente que el peso en la dialéctica con el progreso recae en la oposición popular de una nación de por sí, anclada en una democracia que en esencia, y como expresa el legado principesco, no es más que una adaptación “sui generis” del franquismo a los tiempos modernos.

Este atraso en la dinámica del progreso que sufre España es extremadamente dramático si se compara en relación al revisionismo histórico que respecto a la Guerra Civil anda llenando en los últimos tiempos las faltriqueras a los pensadores e ideólogos de esa derecha envestida de poder divino tras el milagro aéreo de Móstoles. Una línea de las editoriales que prefieren el beneficio al rigor, o la polémica al academicismo, y que ha suscitado que en los últimos años en los que la mentira negó cualquier capacidad a la derecha , el “thin thank” del conservadurismo patrio haya optado por vender el pasado franquista, del que son en gran parte deudores, como un episodio que la izquierda ha demonizado merced a una historiografía tendenciosa, y que en esencia y visto a la luz de los años ha sido positivo a la postre para la nación.

Es este grupo de pseudo historiadores de una coherencia manifiesta, la que da el paso por el GRAPO y los mentideros de la derecha, quienes han despertado en los actuales tiempos el fantasma machadiano de las “Dos Españas”, el del enfrentamiento aun vigente, en los “mass media” al menos, de dos formas de comprender el mundo y el país.

Quizá, en última instancia, la carencia de rigor y razón de los Pio Moa, Vidales o los alumnos rebeldes del insigne Labordeta, logre que la preocupación del ciudadano por su pasado reciente le instruya en lo incuestionable del enfrentamiento bélico, hastiados como estamos de ese tupido velo que para no incomodar a la derecha franquista, la izquierdilla acomodaticia estableció en pos de la sacrosanta Transición, cuyas fisuras por no haber dejado atado y bien atado el camino a la democracia pura (república legítima) hoy son heridas imposibles ya de cicatrizar.

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