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Etiquetas:   Sálvese quien pueda   -   Sección:   Opinión

Una Navidad alternativa

Joan Torres

domingo, 1 de enero de 2006, 04:47 h (CET)
Una amiga me dijo el otro día que, actualmente, si te gusta la Navidad y eres fumadora, la sociedad te estigmatiza y te excluye. Incluso hay personas que te escupen. Es una apreciación clarividente, pero también hay que entender, por supuesto, a aquellos que estigmatizan a los demás, especialmente en contra del tema navideño. Y es que, por aplastante lógica es completamente innecesario alegrarse sólo porque lo manda el calendario. Encima con este frío, ¡si abro la boca se me congela la saliva! ¡No sonrían! Los regalos, la alegría y el reencuentro con la tía abuela tercera de tu primo son aspectos extensibles al resto del año. ¿Unos regalitos en mayo? ¿Por qué no comeremos juntos toda la familia en agosto? ¿Toda? Bueno, cada uno que lidie con el tema familiar así como pueda, aquí si que entiendo que se reduzcan las comilonas multitudinarias a este corto período invernal.

De todas maneras, si uno es amante de la Navidad y toda la parafernalia que la acompaña, siempre hay formas de escabullirse de la lapidación popular por haber colgado lucecitas en el balcón de casa que, incomprensiblemente, se encienden y se apagan sin cesar, igualito que en un viaje lisérgico. Desde aquí mando unos consejos a aquellos que aún lloran cuando ven el anuncio de El Almendro, a aquellos comprometidos con las buenas causas, los de la sonrisa eterna, los de las siete bolsas de El Corte Inglés rebosantes de regalos y también, como no, a los fumadores (el tópico apunta que siempre son empedernidos) que el día 1 de enero lo dejarán. Mentira, por supuesto.

¿Qué hacer cuando se presenta el problemón de comprarle un regalo a tu sobrina segunda por parte de la tía hermana de tu cuñado? Una enana de cinco años que tiene una colección de juguetes superior a la del almacén del Carrefour. La solución es la muñeca Leonor, un juguete que sale baratísimo ya que, recuerden, lo pagan todos los españoles. Ya sabe, cuando pase por caja: 'Apúntelo a la totalidad de la población, gracias'. ¿Atributos del pelele? Ninguno. No hace absolutamente nada. Bueno sí, saluda. Clavado a la realidad.

¿Cómo vestirse en la cena (el comercio) y posterior juerga (el bebercio) de Nochevieja? Se acabaron las corbatas con el demonio de Tasmania, horteras, eso es lo que sois. Ahora se lleva el articulado del Estatut, con lo que la prenda aumentará sus dimensiones casi hasta convertirse en una corbata-abrigo solucionando todo el atuendo nocturno de golpe. Nos ponemos sólo la corbata, con el interior forrado de borreguito (para abrigar, no lean segundas intenciones peyorativas) y acapararemos la atención del personal, sea por alguna erección espontánea, sea porque topemos con alguien que lleve el otro modelo: los calzoncillos con las columnas de Jiménez Losantos. Eso sí, sólo en la parte trasera.

Recuerden que no podrán destinar más del 30% de la superficie del comedor a los familiares o amigos fumadores (a partir de día 1, los apestados). Entonces cenarán en la cocina para cumplir con la separación física, es decir, las paredes, y la ventilación de humos, es decir, el extractor. Éstos abandonarán el hábito de comer uvas acompañando las campanadas (extraño ritual, por cierto). Algunos se fumarán sus últimas doce caladas, otros aprovecharán con desenfreno sincronizando sus inhalaciones con los cuartos cayendo en el cáncer de pulmón instantáneo que les provocará una muerte atroz, pero aducirán que fenecen con el pitillo consumiéndose en sus dedos con un sonoro: 'Jodeos, no lo dejo'. Siempre estará el tonto de turno que se pondrá doce parches y se convertirá en el hazmerreír y la anécdota que todos contarán hasta la celebración del 2024, año en que, si seguimos así, llegarán a prohibir el alcohol con el consecuente deterioro de la vida pública española al celebrar la Navidad inhalando pegamento Imedio en lugar de cava. De droga marginal pasará irremediablemente a droga socialmente aceptada, como el Fortuna o el Juan Bautista (o JB). La gente quiere drogas, es un hecho.

Para terminar, adorne su Portal de Belén con Messi como el niño Jesús, Elsa Pataky como María, y Chiquito de la Calzada (muy adecuado, ya que la tradición de esa escena proviene de Lucas 2:7) como José, ese pedasssso de carpintero. También añada un muro de cemento o una valla para impedir la entrada a inmigrantes, ya que parece que los españoles somos tan y tan y tan tolerantes y modernos que creemos que hay 'demasiados' inmigrantes dentro de nuestras fronteras. Aquí entonces sustituya pastores por efectivos de la Guardia Civil o antidisturbios.

Ya tiene casi todos los elementos para disfrutar de la Navidad sin tapujos. Ah, se me olvidaba, no cante villancicos, descárguese el politono PECES RÍO o el sonitono BURRIQUITO REAL, todos envidiarán su teléfono móvil y podrá proseguir con su labor de felicidad, armonía, solidaridad y otras liturgias navideñas que no volverá a repetir en todo el año. Con un mes basta. Feliz Navidad.

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