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Etiquetas:   Hablemos sin tapujos   -   Sección:   Opinión

La execrable utilización mercantilista de la salud humana. TV5

Miguel Massanet
lunes, 9 de julio de 2018, 07:10 h (CET)

La proliferación de programas televisivos en los que se intenta explotar el morbo, el físico, los sentimientos, los defectos y las lacras de la naturaleza humana, buscando sacar a relucir los más bajos instintos que se esconden en el interior de los hombres y mujeres de este complejo mundo que queda englobado dentro del amplio abanico de la llamada civilización y progreso de la raza dominante en este planeta, al que conocemos como Tierra, que naturalmente está formada por los descendientes del homo sapiens que, como nadie ignora, ha sabido aprovechar su superior inteligencia sobre el resto de miembros de la creación, para asumir el papel de dictador y exterminador máximo de todas aquellas criaturas que se resistan a su poder. Todo ello como medio de enriquecimiento y realce del estamento social de determinadas personas que, sin escrúpulos y a las que no les importa caer en lo más bajo de sus instintos egoístas, mezquinos y calculadores con tal de satisfacer sus ansias de popularidad, su poder sobre el resto de personas y sus insaciables ambiciones de riqueza.


Aunque ya nos hemos acostumbrado a que las cadenas televisivas busquen en su gran mayoría, por encima de cualquier otra consideración racional, el aumento de audiencia que, para ellas, significa el situarse en la cabeza de los rankings de audiencia y, en consecuencia, de tener la posibilidad de obtener la mayor publicidad que es lo que, al fin y a la postre, les interesa por encima de todo por ser la principal fuente de los ingresos de la cadena. Expertos conocedores del mercado audiovisual, de las prospecciones de ratios de audiencia, y de aquellos temas que saben que tienen un mayor tirón en las mayorías de espectadores, no dudan, cuando encuentran un buen filón que consiga atraer, no importa de qué modo y a costa de que principios morales y éticos, que les permita alcanzar el Top 10 en aquellas franjas de audiencia más concurridas, aunque los medios de que se valgan los directores de los programas que compiten entre sí, en esta lucha sin cuartel, por destacar por encima de los demás y llevarse la “gloria” de ser el que ha conseguido mayor número de espectadores, no sean precisamente los más nobles, limpios, ejemplarizantes o moralizantes que hubiera sido deseable que utilizasen.


La proliferación de estos llamados “realities shows”, especialmente en las cadenas privadas que, hoy por hoy, son las que tienen, en España, la exclusiva de emitir publicidad de la que, la cadena pública TV1, esta privada por sus propios estatutos. Lo cierto es que cuando llega el momento de emitir uno de estos programas, muy acertadamente calificados de “programas basura”, no parece que las directivas del correspondiente medio televisivo se preocupen excesivamente de la calidad, no solamente de lo relacionado con el formato, contenido, característica cultural y objetivos ejemplarizantes de la producción, sino sobre si se atiene a los límites que deben regir en cualquier espectáculo público, en cuanto a la defensa de la moral pública, del respecto por los demás, de la moderación y de la defensa de aquellos menores a los que les pueda afectar, en sus esquemas morales, aquel tipo de diversión o entretenimiento al que puedan tener acceso.


Es curioso pero, en España, algunas cadenas televisivas parecen empeñadas en llevarse entre ellas una dura competencia, precisamente en esta clase de programas en los que la parte positiva, educativa, docente o promotora de valores como la compasión, la caridad, la defensa del oprimido, el respeto por los demás o la defensa a ultranza del fair play en cualquier tipo de actividad competitiva, de la clase que fuese: intelectual, deportiva, política o de cualquier otro tipo, siempre parece que acaba decayendo ante lo que constituye el objetivo principal para conseguir atraer más audiencia, lo que comporta introducir el suficiente morbo, intriga, sexo ( si está adobado con algo de porno o de las distintas formas de entender las relaciones sexuales entre las distintas posibilidades que la legislación actual tiene reconocidas, tanto mejor) enfrentamientos, descalificaciones e insultos o, si con ello se consigue un mayor impacto, gritos, desmayos, amenazas y todo aquello que contribuya a convertir aquel programa en un espectáculo abracadabrante ante un público completamente entregado y adicto, que ve cómo se materializan ante su vista aquellos deseos o vicios que, inconscientemente, alberga en su interior y que sabe que nunca va a tener oportunidad de llevarlos a la realidad.


Pero hay profesionales que se consideran periodistas, a los que no les importa en absoluto las honras que han de destrozar, las personas a las que perjudican, las relaciones que hay que desmembrar o las vergüenzas que delatar si, con todo ello consiguen su objetivo de hacerse famosos, ascender en el escalafón de los más rentables al medio o despedazar a aquellos compañeros a los que es necesario sacrificar para lograr el triunfo deseado. Hay que decir que TV5 , es una de las TV que mejor dotadas están en cuanto a reunir, en un solo programa, a toda una colección de periodistas, si es que así se los puede calificar, a cual más ambicioso, más impresentable, con menos límites morales y éticos, a los que sin el menor temor se los podría calificar como una manada de buitres dispuesta a caer, sin la más mínima misericordia, sobre la garganta indefensa de cualquier incauto que se deje llevar al programa de la señora María Patiño, Sábado de Luxe, donde es evidente que será descuartizado ante la ávida mirada de un público que goza con la sangre del infeliz que tiene que soportar que lo diseccionen y pongan sus interioridades, hasta las más íntimas y vergonzosas, a la vista de los que gozan viendo como las hienas del estudio se ceban sobre aquel infeliz.


Sin embargo, hasta los más impresentables verdugos, los que menos frenos morales tienen o aquellos que, como la señora María Patiño, no sienten el menor empacho en sacar a la luz los temas menos agradables, embarazosos o que afectan a aquella parte de la persona que forman parte de su intimidad, las menos indicadas para ser expuestas a la exhibición pública, deberían mostrar un respeto, cejar en sus impulsos depredadores y mostrar una parte, aunque fuera mínima, de humanidad, evitando que se produjeran escenas de explotación mercantilista de una desgracia ajena como la que, con toda su habitual desfachatez, llevó a cabo en su programa del sábado cuando, a una habitual de su programa, la señora Terelu Campos, en una muestra más de la insensibilidad de esta presentadora, su falta de medida y su incapacidad para compadecerse de una cuestión tan grave como fue la dramática confesión de Terelu de que se le había reproducido un cáncer de mama que ya padeció hace 6 años.


No entendemos como los responsables de programas de TV5 pudieron permitir que, en su cadena, simplemente con la intención de conseguir una importante audiencia, explotando un tema tan personal, como es la enfermedad de una persona, una enfermedad grave, aprovechándose de su pesar, de sus lágrimas, de su desesperación, convenientemente manejadas por la Patiño, con sus acostumbrados aspavientos, hipocresía y simulada consternación por el mal trago de su “amiga”; presentara ante la audiencia una muestra de cómo, cuando una TV pierde el sentido de su responsabilidad ante la audiencia; cuando una presentadora antepone el teatro y su histrionismo a su código ético de conducta como periodista, para atreverse, ayudada por la camada de licaones informativos que la acompañaban y entre pucheros simulados y primeros planos del abotargado rostro de la señora Campos, consiguieron crear el más infamante, absurdo y vergonzoso programa en loor de la estrella del espectáculo, la señora María Patiño que, como no, se apuntó un punto ante sus superiores al conseguir el peor y menos ético programa del año y de la TV5 y la calificación de persona sin escrúpulos, a la cual se le debiera aplicar el código deontológico de los periodistas ( si es que tienen alguno) para que fuera amonestada por su comportamiento a todas luces impresentable cuando se dedicó a lanzar a los cuatro vientos, con fines mercantilistas, lo que debiera de haber sido un respeto silencioso y cómplice con aquella persona que, desgraciadamente, ha vuelto a ser el objetivo de la desgracia.


O así es como, señores, desde la óptica de un ciudadano de a pie, nos quedamos, una vez más, abrumados por unas noticias que no hacen otra cosa que confirmar que los cambios que España viene experimentando, la difusión de una filosofía que está de moda, el relativismo, y las leyes que han dado al traste con los principios por los que nos regíamos la mayoría de los españoles, antes de que llegaran estas nuevas generaciones que han decidido primar las libertades, la irreligiosidad, el meltyn-pot de distintas formas de sexualidad, enunciando y considerando como obsoleto lo que era nuestro amor por la patria, el respeto a los signos de identidad de la nación española, una reglas morales y éticas a las que adaptarse, no precisamente en beneficio del individuo sino, especialmente, en el de la colectividad, en la convivencia, el respeto mutuo, el acatamiento de las leyes y el mantenimiento del orden y de la seguridad de las personas a cargo de unos cuerpos de garantía del orden, policías y guardias civiles, que hoy en día, así como está nuestra España y atendiendo a quienes son los que están al mando del país y de su gobierno, nadie tiene la seguridad de que vayan a defender a los ciudadanos de orden, defensores de la unidad del país y de su Constitución o, vayan ustedes a saber, si se inclinarán a seguir la corriente que nos llega de los países bolivarianos y acabarán por seguir al señor Sánchez en su particular peregrinaje por los arrabales inquietantes de los preceptos constitucionales. Y esto no ha hecho más que empezar.

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