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David Poseidón Meca
Antonio Álvarez
David Meca, un nadador empedernido, intentará el próximo día 3 de enero completar la más grande de sus hazañas. Hasta hoy conocíamos a Meca por sus triunfos en Mundiales, Europeos o Copas del Mundo, así como en otro tipo de locuras como nadar los 100 km que separan la Isla de Tenerife y la de Gran Canaria (23 hora y 5 minutos). En esta ocasión, el catalán pretende realizar a nado los 120 km de mar que separan Alicante e Ibiza.
¿Alguna vez se habían planteado nadar unas 30 horas seguidas, casi la mitad de ellas bajo la luz de la luna? No, ¿verdad? Yo tampoco. Pero este tipo, al que le surgen ideas en forma de retos imposibles, tiene previsto salir de Jávea, en Alicante, y brazada tras brazada hasta más de un millón, llegar a San Antonio, en Ibiza. Sin embargo, y a pesar de saber que va a ser el “peor día” de su vida, Meca está feliz. Con una sonrisa en la boca cuenta su hazaña y hace que, casi a uno, le entren ganas de seguirle en su intento, eso sí, desde uno de los barcos con calefacción y comida que lo acompañarán.
A Meca no le importa sufrir una vez más. El sufrimiento que le trajo la sombra del dopaje le ha “curado en salud” y cualquier reto la afronta como una nueva oportunidad de demostrar que es un gran nadador. En esta prueba yo lo acuso de doparse con entrenamientos, fuerza mental y, sobre todo, mucha ilusión. Otro mérito que tiene afrontar tan dura prueba es que con 35 títulos en sus vitrinas, Meca decida meterse en el agua sabiendo que además de las 30 horas, va a tener que sufrir frío, rozaduras provocadas por el traje (que encima ha costado un montón de euros) y las picaduras de las medusas, además del dolor del cuerpo.
Aun así, si Meca lo consigue, no alcanzará el record del mundo, que lo posee una australiana, Susie Maroney quien en 1998 consiguió atravesar los 198 km que hay entre México y Cuba. Pero lo que si conseguirá Meca es subir al Olimpo del Deporte y convertirse, sino lo es ya, en Poseidón.
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