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Opinión
Etiquetas:   Presos de la libertad  

Felicidad a crédito y al contado

Eduardo Cassano
Eduardo Cassano
@EduardoCassano
lunes, 26 de diciembre de 2005, 01:12 h (CET)
Los centros comerciales estaban aún ayer llenos durante todo el día. La gente hacía las compras de última hora, no importaba ni las colas ni el clásico aumento de los precios en estas fechas. Son días de una felicidad ya olvidada y que se puede comprar a crédito o al contado en cualquier comercio donde haya tumulto de gente y cuelguen unas luces de colores en la entrada. Otra curiosidad de la Navidad es por ejemplo descubrir lo grande que es la familia, algo que no se suele recordar durante el resto del año.

Estamos ante un despilfarro de escándalo, pero no pasa nada. En Nochebuena hay que comer hasta reventar, todo lo que se ponga por delante. Si hay que cantar, pues también se canta y el ridículo es algo que desaparece por estas fechas, donde las comidas se juntan con las cenas y las noches sólo son la prolongación de los días para muchos.

A mí no me gustan estas fiestas, hace muchos años ya. Cuando era un niño me ilusionaban como a tantos, pero dejé de creer en ellas cuando descubrí que todo era un invento comercial. Recuerdo hace unos 10 años o incluso alguno más, en el Corte Inglés de Barcelona se montaba alrededor del recinto una feria con figuras navideñas, con sus reyes magos, etc… ahora no. Desde entonces sólo ponen cuatro luces y se acabó.

¿Y los Papá Noel? Han ido desapareciendo poco a poco de las calles, con su bolsa de caramelos, su campana y su sonrisa que nos alegraba cuando éramos niños. Por perder, hasta parece que esta desapareciendo la noche de los regalos en Nochebuena, que ya da la impresión de que no se celebra tanto como la noche de los Reyes Magos… una pena.

Aquí en Barcelona este año nos han prohibido el “cagatio”, por incívico. Para quién no lo conozca, se trata de un tronco de madera al que los niños le golpean en una noche como la de ayer y el “cagatio” representa que caga sus regalos, ya que aparecen debajo de él. A este paso, el ratoncito Pérez va a ser denunciado por ladrón de piezas dentales e incitar a los niños al consumismo… ver para creer.

Estas cosas, entre otras, son las que a uno le hacen perder la ilusión por estos días. Suerte que siempre hay una buena excusa para seguir celebrándolas de un modo u otro, y este año es gracias a mi novia que ella si que todavía conserva el espíritu que yo perdí.

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