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Etiquetas:   Política   PP   PSOE  

Un PSOE con síntomas de totalitarismo. Primarias en el PP

Sánchez ha decidido gobernar a decretazos, dispuesto a copar, en favor suyo, los medios de información españoles. El PP debe renovarse y prescindir de aquellos que lo han llevado al desastre
Miguel Massanet
domingo, 24 de junio de 2018, 12:41 h (CET)

Nada que no se esperara y que no estuviera escrito en este plan, pretendidamente secreto, que el señor Pedro Sánchez, líder del PSOE, lleva preparando y maquinando desde aquel enfrentamiento que sostuvieron en un cara cara televisivo en el que, tanto él como su oponente Rajoy, por poco llegan a las manos. La verdad es que, el nuevo presidente del gobierno español encierra dentro de sí el mayor peligro que la nación española pudiera esperar de uno de sus gobernantes. Ya no se trata de que sea el PSOE el que, en minoría parlamentaria, se haya hecho con el Gobierno de España; algo que, si sus dirigentes fueran socialistas moderados no tendría por qué alarmarnos, sino que este cambio brusco de gobierno se ha producido, no por medio de las urnas que hubiera sido lo más lógico en las actuales circunstancias; sino que quien ha tomado las riendas del pueblo español es un señor resabiado, vengativo, fanatizado y dispuesto, a toda costa, a perpetuarse en el poder, a diferencia de lo que el mismo declaró cuando puso en marcha la moción de censura que ha acabado con el gobierno del PP del señor Rajoy, para dejar a España en un mar de dudas y malos presagios.


Apenas lleva una semana en el gobierno y ya se le ha pillado en varias contradicciones respeto a sus promesas previas a la presentación de la moción de censura. La primera, el no convocar elecciones para poner en claro cuál es el nuevo panorama político español después de los graves acontecimientos por los que hemos pasado durante los últimos meses. La segunda, el poner en duda su declaración de mantener una actitud enérgica con el tema separatista catalán, algo que, si nos tenemos que guiar por sus equívocas actuaciones de los últimos días, no parece que quede suficientemente claro, dadas las continuas llamadas a la “reconciliación” y a la apertura de comisiones bilaterales, lo que nos dejan en un mar de dudas respecto a lo que está dispuesto a ceder o cuál va a ser su postura definitiva respecto a cómo quiere dejar solucionado el problema catalán; en tanto los actuales dirigentes del soberanismo catalán no hacen otra cosa que seguir aumentando la presión sobre el Gobierno central para, no sólo, que favorezca los intentos de los soberanistas de ganar cuotas de independencia, sino también que le pida a SM el Rey de España que rectifique el magnífico discurso que pronunció en pro de la unidad del país, obligándole a que pida perdón por estar en contra de la subversión independentista catalana.


Y, ante un desafío tan zafio, absurdo, ilegal, insultante y descerebrado de unas de las personas que ostentan la máxima autoridad como presidente de la Generalitat catalana, como es el señor Torra da la sensación que el señor Sánchez parece más dispuesto a tolerar los insultos al Rey y a la corona en general que en tomar las medidas más enérgicas y rotundas en favor del Rey y en contra de la actitud insolente de Torra, iniciando el correspondiente expediente por la forma improcedente y chulesca utilizada por el presidente de la Generalitat para dirigirse a quien es la suprema autoridad, como Jefe del Estado, de la nación española. Al contrario de lo que se hubiera podido esperar del señor Sánchez, en todo este grotesco episodio en el que los separatistas han renegado, sin tapujos, de la institución monárquica parlamentaria por la que nos venimos rigiendo los españoles; se ha limitado a mostrarse como simple testigo sordo mudo de los hechos descalificativos de la monarquía que el señor Torra, con su característica mala educación, propia de quien no sabe distinguir entre política y respeto por los cargos representativos de la nación, en este caso el Jefe de Estado de la nación española, más propios de un zote o un paleto inculto, carente del más mínimo sentido de la oportunidad o del respeto que se le debe a cualquier persona, por muy adversario político que pudiera ser, que tenga una posición social muy por encima de la de aquel que se atreve a insultarla.


Es evidente que, el señor P.Sánchez, conocedor de su debilidad como presidente de un gobierno minoritario, sabe perfectamente que tiene pocas posibilidades de darle la vuelta a la tortilla al actual régimen español y, en consecuencia, ha decidido no forzar las cosas remitiendo leyes, al Parlamento de la nación, que pudieran ser rechazadas por sus señorías y ha decidido que, lo mejor que puede hacer es consolidarse ante los españoles por el sencillo método que han venido utilizando las izquierdas, desde tiempo inmemorial, de hacerse con el control de los medios de comunicación ( prensa, radio y TV) desde donde puede inundar de propaganda demagógica a toda España; algo que ya ha empezado a hacer cuando, por medio de un decreto, sin buscar consenso alguno con la oposición, ha cambiado de un plumazo a toda la cúpula de la TV1, argumentando que era necesario sustraerla del presunto “control” de los populares. Como mienten con la facilidad de quien mantiene una conversación intrascendental sobre el tiempo; no les ha importado decir algo que nadie en sus cabales se atrevería a decir ya que, el ente público, aparte de su presidente y otros pocos periodistas, ha cobijado, desde hace muchos años, a un el caballo de Troya donde se han refugiado la mayoría de los presentadores ,informadores y dirigentes de programas de opinión progresistas, que forman parte de la plantilla y colaboradores del ente; desde dónde han proporcionado a las izquierdas una plataforma desde la cual han podido minar las actuaciones del ejecutivo cada vez que les ha interesado hacerlo y con todo lujo de detalles, vertiendo comentarios críticos en contra del gobierno popular y publicando, cuando lo han considerado oportuno, aquellas imágenes que han estimado que más pudieran perjudicar al ejecutivo de Rajoy. Sólo les faltaba hacerse con la dirección del ente para tener el dominio total (los otros medios, como El País u otros periódicos de ideologías contrarias a la derecha, ya los han tenido de su parte desde siempre) de la información en España lo que, evidentemente, les proporcionará una evidente ventaja de cara, no sólo a las próximas elecciones autonómicas y municipales, sino también y muy especialmente, con respecto a las legislativas del 2020, si es que no se tuvieran que adelantar. No olvidemos que, una de las fórmulas para hacerse con el poder, consiste en la política de los hechos consumados y para poder conseguirlo es preciso hacerse con el domino absoluto de la información mediática. Vean, sino, lo que ha ocurrido en Venezuela, en la que el señor Maduro se ha ido cargando, sistemáticamente, a todos aquellos medios públicos y privados de comunicación del país, al objeto de eliminar cualquier opinión discrepante que pudiera obstaculizar el proceso de convertir a dicho país en uno más de los estados totalitarios de la región.


Tampoco, en las filas del PP, se está produciendo, tal y como hubiéramos deseado, la reforma, limpieza y catarsis respecto a todos aquellos dirigentes que, de alguna manera, han sido los culpables del evidente bajón experimentado por el PP, fruto de los cambios que en él y en sus valores éticos y morales han tenido lugar durante los últimos años del gobierno de Rajoy; todo ello debido a la desviación que, algunos de sus dirigentes, se empeñaron en llevar a cabo sin tener en cuenta lo que, la mayoría de sus votantes pensaban sobre ello, ni respetar los valores que siempre habían sido la verdadera razón de ser del partido creado por don Manuel Fraga Iribarne. Muchos de nosotros hubiéramos esperado una reacción más radical, un cambio de rumbo hacia lo que fue el PP en los tiempos del señor Aznar y, por supuesto, un relevo en los órganos directivos del partido, que nos hicieran concebir esperanzas de que, la ejemplar dimisión de don Mariano Rajoy que, de una forma impecable y caballerosa, ha sabido dejar su puesto del Presidente del gobierno, sin aspavientos ni declaraciones rimbombantes, de una forma exquisita, renunciando a todos sus privilegios y regresando, tranquilamente y sin el menor signo de disgusto, a su profesión como registrador de la propiedad; se iba a completar con una regeneración integral del partido. El hecho de que se hayan presentado más aspirantes al cargo de lo esperado, no debiera preocuparnos, al contrario, es una forma correcta de ejercer la democracia y da lugar a que los electores estén en condiciones de poder escoger entre varias ofertas. No obstante, como ya comenté en otra ocasión, no me queda más remedio que objetar a algunas de las personas que han contribuido de forma directa y como partícipes del gobierno que ha estado gobernando hasta que la moción de censura de los socialistas acabó con él.


El que el señor Margallo, miembro durante un tiempo del gobierno de Rajoy y, muy especialmente, la vicepresidenta, señora Sáez de Santamaría, especialmente esta segunda, formaran parte del anterior ejecutivo, debió constituir un obstáculo insalvable para que ambas personas se presentaran como aspirantes a ocupar la plaza de presidente del PP, con la aspiración de optar a la presidencia del gobierno de España; cuando es evidente que han tenido ocasión de intentar hacerlo bien durante una legislatura y media y, al contrario de lo que se hubiera esperar de ellos y, dada la influencia que la señora Soraya Sáez de Santamaría ha tenido respeto a las decisiones del propio Mariano Rajoy y su papel destacado, como mano derecha de don Mariano, en la erróneas resoluciones que el Gobierno tomó en el caso catalán, la tolerancia con la que dejaron de aplicar la ley cuando se incumplieron las sentencias de los tribunales y cuando, los mismos separatistas, anunciaron su decisión de no aceptar nunca la leyes españolas; la mojigatería con la que se comportaron ante el desafío separatista y, especialmente, el gran fiasco de la vicepresidenta cuando se le encomendó que intentara entenderse con los separatistas soberanistas, convencida de que tenía facultades para ello, dio muestras evidentes de lo equivocada que estaba cuando no tardó en salir trompicada de aquella misión que le había sido asignada que, evidentemente, no sirvió para nada más que para dar la sensación de que los sublevados independentistas eran los que llevaban la batuta en el espinoso caso catalán. Resulta impensable que los haya que pretendan reeditar un gobierno a semejanza y con los mismos elementos que participaron en la decadencia y definitivo fracaso del PP, hundido en el descrédito y a miles de leguas de aquel tiempo en el que tuvo la desaprovechada mayoría absoluta.


O así es como, señores, desde la óptica de un ciudadano de a pie, tenemos serias dudas de que, el actual gobierno del señor Sánchez, sea capaz de continuar llevando a España por el camino de la prosperidad que apuntaba el anterior gobierno del PP y, en cuanto a la catarsis precisa para que el PP volviera al lugar del que nunca debió de ser descabalgado, mucho nos tememos que, si se empeñan en seguir con los mismos personajes que fueron la causa de su decadencia y no se escoge a quienes sean capaces de hacerle retornar a sus orígenes, este partido de derechas, para desgracia de España, está condenado al ostracismo y a su desaparición.

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