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Netaniahu acaba de recuperar su liderazgo en Likud

Mariana Belenkaia
Redacción
viernes, 23 de diciembre de 2005, 00:13 h (CET)
La victoria que el ex primer ministro israelí, Benjamin Netaniahu, obtuvo en las elecciones partidistas (primarias) en el seno del partido gobernante “Likud” ha determinado qué políticos actuarán en las próximas elecciones parlamentarias que se celebrarán en Israel en marzo. Estas elecciones han resultado indispensables después de que el pasado 21 de noviembre el actual primer ministro y líder del partido, Ariel Sharon, lo abandonó.

Mariana Belenkaia comentarista de RIA Novosti.
Prácticamente nadie dudaba de la victoria de Netaniahu pues ésta ha dado una mayor concreción a la agitada vida política de Israel si es que ese calificativo cabe en este caso. Concretamente, el partido “Likud”, que significa literalmente “consolidación”, hace ya tiempo que no respondía a su nombre. La pugna entre Sharon y Netaniahu por el liderazgo debilitó el partido, de modo que el abandono del premier del máximo cargo en el partido simplemente puso fin a las grescas internas en el partido. En general, estos últimos meses Israel presenta una situación paradójica: la política del primer ministro no estaba apoyada por su propio partido sino por su oficial oponente y rival “Avoda”. Ahora en cambio todo se puso en su sitio.

Pues bien. Netaniahu logró su sueño: recuperó su liderazgo en el partido, pero el problema está en que podrá o no recuperar la silla de primer ministro. Otro problema está en ¿qué será del partido “Likud” sin Sharon? Sin un hombre a cuya iniciativa en 1973 surgió el bloque “Likud” formado por varios partidos, sin un hombre que después de perder Netaniahu el cargo de primer ministro en 1999 pasó a encabezar el partido para llevarlo a la victoria en 2001.

Según muestran sondeos de opinión, la correlación de fuerzas políticas de ahora indica que en las próximas elecciones el partido de Netaniahu ganará sólo el tercer puesto en cuanto al número de escaños en el Knesset. Según la encuesta, el liderazgo lo mantiene firmemente el nuevo partido de Sharon “Kadima” (“Adelante”). El partido de la izquierda “Avoda” se mantiene en el segundo lugar. Pero la situación puede cambiar si las elecciones no se celebran en marzo, como está previsto, sino más tarde, o en caso de que vuelva a agravarse el conflicto palestino-israelí. El estado de salud de Sharon, quien hace poco sufrió un micro infarto cerebral, también puede hacer cambiar la situación.

En lo que se refiere a la fecha de las elecciones, oficialmente antes del 29 de diciembre Netaniahu podrá intentar asegurarse apoyo por parte de 61 miembros del Knesset y proponer al presidente del país, Moshe Katsav, encomendar a uno de los diputados formar un Gobierno alternativo. En tal caso Sharon se verá fuera del poder y correrá el riesgo de perder votos, si bien esta situación tiene numerosas variantes de desarrollo de los acontecimientos. La cuestión está en qué es lo que les conviene a los demás partidos israelíes que están representados en el Knesset por un reducido número de diputados.

En sustancia, la suerte del Gobierno la pueden decidir uno ó dos diputados. La toma de decisiones en el Knesset en las circunstancias en que ningún partido tiene mayoría absoluta se convierte en regateo incesante. Desde hace casi cinco años Sharon ha sido y sigue siendo reconocido virtuoso político, capaz de formar coaliciones, aunque éstas sean temporales. El y su Gobierno han logrado evitar varios votos de censura aunque a veces parecía que estaba al borde de descalabro. Por lo tanto, la probabilidad de que el plan de Netaniahu pase es poca.

El nuevo partido de Sharon y de Shimon Peres, uno de los líderes de “Avoda” que se coaligó con aquél, puede quitarle un determinado número de escaños a cada partido israelí. No es fácil ponerse de acuerdo con Sharon pero también lo es con Netaniahu porque éste tiene fama de ser uno de los políticos israelíes más difíciles.

La dilación de las elecciones contribuiría a que en el escenario político interno de Israel surja una situación nueva porque tal decisión le puede costar varios escaños a “Avoda”, el segundo en importancia partido que hace poco también se ha hecho con un líder nuevo: el líder laborista Amir Perets.

Es de recordar que la victoria que Perets ganó en las elecciones primarias de “Avoda” provocó el reciente “sismo” político en Israel. Es él quien retiró “Avoda” de la coalición del gobierno, formada para ayudarle a Sharon llevar a efecto el plan de retirar asentamientos hebreos del sector Gaza y en parte desde la margen occidental del río Jordán. Es justamente Perets quien insistió en celebrar en Israel las elecciones parlamentarias anticipadas. Es dudoso que después de ello se desprestigie mediante una alianza con Netaniahu, aunque ésta sea temporal, y dé su consentimiento a la prórroga de las elecciones. De modo que la formación de alianzas interfaccionales tendrá que ser pospuesta para marzo próximo.

En todo caso, la victoria de Perets y el abandono de “Likud” por Sharon han animado la vida política de Israel. Tras casi veinte años de enfrentamiento entre “Likud” y “Avoda”, enfrentamiento que a ratos se convertía en alianzas, ha surgido una nueva fuerza: el partido “Kadima” de Sharon que representa una culminación lógica de la alianza de Sharon y Peres que tiene por objeto llevar a efecto el plan de deslinde territorial con los palestinos. En cuanto a “Likud” y “Avoda” que han quedado sin sus líderes carismáticos, por una parte, pierden parte de su electorado potencial mas, por la otra, obtienen perfiles más claros: retornan a sus inicios ideológicos. Es decir, desde el centro en que se veían obligados a encontrarse los últimos años, se van desplazando, respectivamente, hacia los sectores derecho e izquierdo de la política. “Avoda” se ha acordado de que inicialmente era un partido obrero, y decidió no promover al primer plano de su campaña electoral el proceso de paz, como lo ha hecho estos últimos años, sino el aspecto socioeconómico. “Likud” se desplaza enérgicamente hacia la derecha.

Las elecciones ya mostrarán cómo quedan las cosas. Los resultados de las mismas son esperados no sólo en Israel sino en todo el mundo porque de la correlación de fuerzas en el Knesset de la nueva legislatura depende cómo transcurre el proceso de arreglo pacífico en Oriente Medio.

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Mariana Belenkaia es comentarista de RIA Novosti.

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