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CB Gran Milagro
Antonio Álvarez Rodrigo
Llegada esta época del año ya se sabe que algún milagro la Navidad trae bajo el brazo. Si miramos la clasificación de la ACB y reparamos unos segundos en ella nos daremos cuenta. Tras el Barcelona y el Tau Vitoria, el C. B. Gran Canaria es el mejor equipo de baloncesto de España. Para muchos ello no resultará una sorpresa mayúscula, ya que en las tres últimas temporadas se ha metido en el play-off por el título, así como en la Copa del Rey. Pero siempre algún conjunto le ha quitado la denominación de equipo revelación; si el año pasado este calificativo fue a parar a Alicante, al parecer, en esta temporada Girona se lleva la palma.
Si aún continuamos frente a la clasificación de la ACB, y nos inmiscuimos en ella, pronto nos percataremos de que el Gran Canaria es, junto con el Real Madrid, el equipo que menos puntos encaja. O sea, que ya tenemos un ingrediente del milagro: la defensa. Pero no sólo ésto. Corría la jornada 5 cuando el, también sorprendente, recién ascendido Fuenlabrada ganaba a los de Maldonado en el Centro Insular de los Deportes. Desde entonces todo son victorias. Incluidas las cosechadas en la Fuente de San Luís, Buesa Arena y Vistalegre. Total, siete jornadas invictos (9 victorias y 3 derrotas en lo que va de liga), y sumando (que tiemble Málaga). He aquí otro condimento del éxito: la consistencia.
Pero, claro. Para que un milagro sea más milagro todavía (¡si es posible!), el agraciado tiene que haber sufrido en el pasado. Dicen que la continuidad es la clave del éxito. Pero en Gran Canarias no están de acuerdo por dos motivos. El entrenador que les había asentado entre los ocho primeros decidió cambiar de aires de forma radical, ya que Pedro Martínez cogió un avión destino Vitoria. Por otra parte su patrocinador Auna, también decidió cambiar de aires, pero en este caso no se sabe hacia donde, lo que ha sido una de las causas de que, presumiblemente, el club llegue a acumular un déficit de 600.000 €. Esperemos que, puesto que la Unión Deportiva Las Palmas cayó en el error de los números rojos, el C.B. Gran Canaria haya aprendido de sus hermanos, sepa solucionar la situación y no pague con categorías lo que debe con dinero. Aunque también de las malas situaciones se pueden sacar conclusiones positivas. De esta podemos extraer otro ingrediente: la buena utilización del poco recurso económico.
Por todo ello y mucho más, el C.B. Gran Canaria se merece un respeto. Si no por poder económico, que por lo menos sea por los resultados. Y espero que con todos estos ingredientes, más la humildad (para mi clave fundamental para triunfar en la vida) el C.B. Gran Canaria no sólo se convierta en C.B. Gran Milagro, sino también en un C.B. Gran Campeón.
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