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El negocio del tabaco
Eduardo Cassano
En plena campaña de concienciación para dejar el tabaco y a pocos días de su prohibición en muchos lugares, la ministra de Sanidad y Consumo, Elena Salgado, se ha enfrentado a la todopoderosa industria tabaquera. La ministra ha declarado que “tienen intereses muy claros”… ¿el Gobierno no?
Vamos a repasar una noticia de septiembre: “El 17 de septiembre de 2005 se acuerda incrementar los impuestos especiales sobre el alcohol y el tabaco para afrontar el déficit sanitario”. Al Gobierno también le interesa que la gente fume, pero marcas caras, quizás más que a la propia tabaquera, porque ambos ingresan dinero en sus arcas a costa de la salud de los demás con una sola diferencia: unos venden y otros dejan vender gravando impuestos cuando tienen la posibilidad de prohibirlo.
También le preocupa mucho este tema a Pedro Solbes, ministro de Economía y Hacienda, ya que han aumentado las ventas de las marcas de tabaco barato y eso genera más ingresos pero de menor cantidad, algo que no le interesa al Gobierno.
Cuando uno lee ciertas noticias en los periódicos se sorprende. Hoy en día está más perseguido en España, concretamente en Madrid y próximamente en Barcelona, una persona que compra un cd de música en el topmanta (ojo, más perseguido el que lo compra que el que lo vende) que una persona que vende un producto que daña la salud pública. La industria de la música mueve muchos millones pero en cuanto empiezan a ganar menos (mucho más por lo que ofrecen) el Gobierno se moviliza con ellos, primero con un robo a mano armada a los consumidores en forma de canon a los cd’s vírgenes y después con persecuciones callejeras.
Lo pone bien claro en todas las cajetillas: FUMAR MATA, ¿por qué no se prohíbe totalmente? Ahora lo limitan en muchos espacios, de acuerdo, pero me pregunto por qué se sigue vendiendo un producto que causa el 90% de los casos de cáncer de pulmón. Además, el Gobierno se lucra con ello y cuando no lo hace todo lo que esperaban, protestan. Increíble, ver para creer.
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