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Opinión
Etiquetas:   Tinta indeleble  

Exterminado por la inyección letal

Richard Yovera
Redacción
domingo, 18 de diciembre de 2005, 04:35 h (CET)
Pasaban las horas y el alimento esperaba ser devorado por el reo. No quiso comer, sólo movía las piernas desesperadamente, mientras el capellán trataba de coordinar con Dios para absolverle de sus pecados.

Esa noche Stanley 'Tookie' Williams en su celda juraba no ser el asesino de 4 personas durante un asalto allá por 1979. A lado de él, Bárbara Becnel, su editora de las decenas de libros con signos de aprendizaje para niños y adultos y que lo llevó a ser nominado cinco veces al premio Nobel por la Paz, incluso al de Literatura. Increíble, pero cierto.

Ahora aquel crimen lo lleva a la muerte, a una "inyección letal". Faltan pocos minutos y el cura le asegura estar en el Edén si él se arrepiente de su pecado, las miradas se entrecruzan y el silencio asecha; él solo escucha su respiración algo rápida y a la vez profunda.

Es llevado por el corredor, mientras a fuera del penal de San Quintín, numerosas personas con letreros claman por su vida y compasión. Pasada la medianoche, los 2 aguijones de las ampollas atravesaron las venas y arterias de Tookies, para depositar su veneno fatal.

Williams, el afro americano de 51 años acaba de morir, un 13 de diciembre de este año, su cerebro esta vez se adormeció y su corazón frenó cansado de latir. Gestos de preocupación y el sacerdote con Biblia en mano dice su ultima oración.

Pero detrás de esta muerte también esta el Gobernador de California, el señor Schwarzenegger, un antihéroe del cómic de pantalla que representaba la violencia en el cine, de esos que influenciaron a otra generación, a forjar más violencia.

A pesar de que Tokkie Williams junto con sus abogados solicitó una petición de clemencia, don Schwarzenegger lo negó enfáticamente.

La pena de muerte es fatal como su propio nombre lo dice. Tokkie es culpable, sí, pero eso de dar muerte a un asesino es también ser asesino, es parte de una historia inquisitoria, no en pleno siglo XXI. Un país como Estados Unidos que prolifera sus grandezas cae otra vez por violar los derechos humanos.

Además existen otros medios de castigar a un criminal, como la cadena perpetua con trabajos forzosos, aplicado en algunos países; pero no con la muerte. Esto deja mucho que desear del republicano Schwarzenegger. Un exterminador que, según sus propios seguidores y actores de Hollywood, será exterminado por vuestras memorias.

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