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Etiquetas:   Presos de la libertad  

Adiós al tabaco

Eduardo Cassano
Eduardo Cassano
@EduardoCassano
sábado, 17 de diciembre de 2005, 02:02 h (CET)
Faltan sólo dos semanas para que los no fumadores como yo sólo tengamos que respirar el aire contaminado de las ciudades, sin el humo del tabaco. A partir del 1 de enero de 2006 entrará en vigor la Ley Antitabaco, aprobada ayer definitivamente en el Congreso y que gracias a ella podremos distinguir los bares donde se fuma y elegir el rechazo al molesto humo.

Va a ser un año duro para los fumadores pero se acabaran acostumbrando. El próximo mes por fin se va a hacer justicia. No es normal que por ejemplo, una persona fumadora en un restaurante tenga derecho a fumar y echar el humo a la persona no fumadora de la mesa de al lado, sin respeto ni educación. Pues esto viene ocurriendo desde siempre y hasta ahora no se habían tomado medidas.

Lo siento por los fumadores, y por mis lectores que fuman, pero si hay algo que no soporto más que el humo del tabaco es precisamente la falta de educación de muchos de ellos. Ojo, no digo todos, digo muchos. Ocurre cada día en las paradas de metro, donde está prohibido fumar y algunos además de hacerlo a diario en el andén suele fumar incluso dentro del vagón. Debe ser casualidad, pero un día leí una noticia en la que se daba a conocer la inexistencia de multas al respecto por parte de los servicios de seguridad del metro, a pesar de estar lleno de carteles de prohibición y amenaza de multa.

Por otra parte está el asunto de las salas de fumadores en las empresas. Aquí tengo que modificar, que no cambiar, mi forma de pensar. Si a un fumador le molesta el humo del tabaco en un bar, donde está disfrutando de un tiempo de ocio, imaginen lo molesto que puede resultar en el puesto de trabajo, cansado y con ganas de irse a casa, si además el compañero que le cae mal le echa el humo encima. Para ello se inventaron las salas de fumadores, unas habitaciones cerradas de color amarillo tabaco, para que los trabajadores de la empresa que desean fumar lo hagan en su tiempo de descanso sin molestar a los demás.

Pues a partir de enero tampoco se podrá fumar ahí, al carajo con las salas de fumadores. Eso no me parece bien, como digo una cosa digo la otra. Creo que con hacer pequeños cambios en muchas empresas, léase quitar las máquinas de café y pastas de la sala de fumadores y ponerlas en un pasillo sin humos, sería suficiente. Ahora los trabajadores tendrán que salir a fumar a la calle, reduciendo su producción laboral, aunque muy probablemente los lavabos de muchas empresas seguirán siendo víctimas de los nervios y las prisas por echar una calada para relajarse, la última antes de dejar el tabaco para siempre como cada semana.

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