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Tags: Opinión · Punto crítico · Raúl Tristán
Diógenes políticos


Raúl Tristán


Raúl Tristán Raúl Tristán
viernes, 16 de diciembre de 2005, 00:56
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Mientras el Prestige se hundía en aguas profundas, empujado hasta ellas por la estulticia de algunos, el dinosaurio de la política española, y más aún de la gallega, el fiel servidor de la patria con mayúsculas, el servil esbirro del Caudillo, se dedicaba a cazar con sus amigotes. Aquella basura que terminó por recalar en las agrestes costas del norte y del oeste de nuestro país, y que cientos y miles de voluntarios tuvieron que recoger con sus manos, cubiertos con plásticos protectores que a duras penas lograban impedir su mancillamiento, fue repartida con responsabilidad política y penal absoluta por ciertos cargos de la Xunta y del gobierno central que todos tenemos en mente.

Rajoy, en un vano intento de ganar votos en “la tierra madre”, para compensar los que día a día iba perdiendo el diplodocus gallego, era designado por Aznar en persona, para erigirse en “Vigilante de la Playa Nº 1”, en “Supermán de los Mares”, en “Mister AntiChapapote”, pero lo cierto fue que el salvagalicias particular de la derechona ultraconservadora no hizo otra cosa que no fuera cubrir de negra muerte densa el maderamen de los escuálidos barcos de pesca, las escamas otrora plateadas de los peces y el blanco plumón volador de las aves. Los islotes, paraísos naturales protegidos y las afiladas y escabrosas rocas perceberas, quedaron anegados bajo la espesa y oleosa sustancia emanada por las entrañas del buque infernal...

IU ha pretendido sacar a la luz nuevos datos, conversaciones telefónicas grabadas en las que queda patente la estupidez humana, la desidia, la política chapucera e interesada que llevó a tomar una decisión errónea en un momento en el que lo último que podía hacerse era precisamente pensar en términos políticos. El alcance del desastre era lo suficientemente grave como para andar por la casa gallega en zapatillas y pijama de dormir. Sin embargo así ocurrió, y alguno se ocupó más tarde de intentar ocultar la verdad de lo sucedido.

IU ha pretendido en vano presentar sus pruebas. El juez considera irrelevante la información que aportan las grabaciones... ¿Por qué será?.
Y sí, ya sabemos que da la impresión de que en este país no hacemos otra cosa que no sea remover el pasado, pero eso es algo que suele ocurrir en todos aquellos lugares en los cuales hay miles de cadáveres enterrados por doquier, pues en su momento nadie se dignó en darles adecuada sepultura, limitándose a verter tierra sobre los cuerpos, en la esperanza de que las alimañas acabaran con los restos, antes de que los buscadores de verdades acudieran al olor de la corrupción de la carne.

En España tenemos muchos “homicidios” sin resolver.

Llegamos a la democracia de la mano de un dictador que cavó tumbas por allí por donde pisó.

Avanzamos en la modernidad dejando tras nuestros pasos corruptelas políticas, escándalos financieros, filesas y rumasas varias, juanitos guerra o roldanes de discoteca, prestiges con cazadores de poderes, gales y kios por decenas, trasvases golferos, urbanismos desaforados con unte al politicastro de turno, onceemes con mentiras abanderando la nación,...
Somos pioneros en el síndrome de Diógenes.

Almacenamos tanta basura en esta casa española, que nos sale a raudales por las ventanas en cuanto un valiente, al que en ocasiones se le llama traidor, decide, ante el insoportable hedor que hace irrespirable el aire, abrirlas para ventilar.

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