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Etiquetas:   Artículo opinión   -   Sección:   Opinión

Rusia-Asean: La hora de las sorpresas

Dimitri Kosyrev
Redacción
jueves, 15 de diciembre de 2005, 23:58 h (CET)
La intervención de Vladímir Putin en la primera Cumbre Rusia-ASEAN, que tuvo lugar en la capital de Malasia el 13 de diciembre, se centró básicamente en las cuestiones prácticas, aquellas que ayudan o, por el contrario, impiden a Rusia ser para los países del Sudeste Asiático integrados en la ASEAN un socio económico tan activo como China, India, Japón y otros. Es decir, como todos los demás Estados que pertenecen al círculo de los amigos más próximos de la ASEAN y en tal calidad asisten con carácter permanente a las reuniones al máximo nivel celebradas cada noviembre por este organismo.

Habiendo debutado en la edición de este año, Rusia pasó a formar parte de este círculo reducido, aunque en primer término se trata de una asociación política y sólo después de una asociación económica con vistas al futuro. La intención del presidente ruso, en su primera cita con los máximos dignatarios de la ASEAN, es conseguir que ésta se convierta cuanto antes en un importante socio económico de Rusia.

El ascenso de Rusia dentro de la ASEAN, de “contraparte del diálogo” a “contraparte en la cumbre”, resulta en opinión de Moscú absolutamente lógico y oportuno, si analizamos la evolución del comercio entre ambas partes. Por un lado, el volumen anual del intercambio comercial entre Rusia y la ASEAN no es muy impresionante: US$4.000-5.000 millones, según las estadísticas que figuraban hasta la fecha en todos los documentos. Ni siquiera si tomamos en consideración que podría ascender a US$5.500 millones hacia finales de este año, según algunas fuentes dentro de la delegación rusa. Lo importante es que en los últimos dos o tres años el comercio ha registrado tasas de crecimiento anuales del 20 o hasta el 25 por 100, lo cual equivale a mil millones de dólares cada año. Eso sí que es muy serio.

Las dificultades y los avances de las empresas rusas en el Sudeste Asiático se han reflejado perfectamente en varios eventos que se han desarrollado simultáneamente con la Cumbre Rusia-ASEAN.

A unos 10 minutos andando desde el Centro de Conferencias, una elegante construcción de vidrio y metal en la que diez líderes de la ASEAN han estado negociando a puerta cerrada con Vladímir Putin, se encuentra el hotel Shangri-La, escenario de la Cumbre Empresarial y de Inversiones que estos días ha funcionado como un punto de encuentro para los mayores empresarios de la región, ante los cuales han desfilado, uno tras otro, los ejecutivos de los países miembros y de las naciones que son socios de la ASEAN.

A Rusia se le había reservado en esta cumbre paralela una jornada especial, bajo el nombre del Segundo Foro Empresarial Rusia-ASEAN. En esa reunión, cuya primera edición tuvo lugar en el año 2000, se esperaba la comparecencia de Leonid Reiman, ministro ruso de Informática y Comunicaciones, pero canceló el viaje a Malasia por estar informe, así que su informe fue leído y divulgado entre los participantes en ausencia del autor.

El carácter sorpresivo de este documento tiene que ver con el hecho de que Rusia, a diferencia de la India o Malasia, por ejemplo, todavía no se considera en el Asia como un jugador fuerte en el mercado de la informática. Leonid Reiman, como representante de un país de 22 millones de internautas y responsable de un sector que crece cada año en un 30%, había formulado varias propuestas para el continente asiático. Primero, los satélites de telecomunicaciones de la serie Express AM para organizar la difusión de programas de radio y televisión, transmisión de datos a partir de las tecnologías de banda ancha, telefonía, acceso a Internet y creación de redes VSAT. Segundo, los últimos desarrollos rusos en materia de la ciberseguridad, o sea, protección de los datos digitales. Y por último, la posibilidad de usar los sistemas satelitales de Rusia para prevenir las catástrofes naturales y neutralizar sus efectos.

Son temas que sólo un profesional podría entender al fondo pero es evidente, sin embargo, que Moscú presenta a la ASEAN una serie de ofertas basadas en fuertes ventajas competitivas. Además, no es una presentación al azar porque los expertos rusos del sector informático han entablado en estos últimos años buenos contactos con sus colegas del Sudeste Asiático.

Otra cosa es que son propuestas típicas para Rusia, es decir, aquellas que requieren ingentes inversiones y participación de Estados. Es la clave para comprender por qué les cuesta tanto trabajo a las compañías rusas penetrar en los nuevos mercados aunque, una vez instaladas allí, empiezan a desarrollarse muy rápido, entre otras cosas, porque a los grandes proyectos les siguen las pequeñas y medianas empresas.

En otro hotel de la capital malasia, el “Regent”, se había desplegado paralelamente una exposición de altas tecnologías rusas. Esa muestra, centrada también en el sector de la informática, hacía hincapié principalmente en aquellas oportunidades de negocios que el mercado ruso, aún dominado por empresas europeas o hindúes, presenta para los países de la ASEAN. Las inversiones de la ASEAN en Rusia representan la fase siguiente, no menos importante, en las relaciones entre Moscú y las capitales del Sudeste Asiático.

Al margen de la informática, los grandes protagonistas de la “jornada rusa” en la Cumbre Empresarial eran el Be-200, un avión anfibio que no tiene parangón en el mundo y ha sido bautizado ya como “bombero volante”, y otro modelo singular, aún más exótico: un aerodeslizador que parece haber sido diseñado especialmente para las zonas pantanosas y las numerosas islas del Sudeste Asiático. Igual que otras presentaciones rusas, ese aparato capaz de moverse con la misma facilidad por la superficie acuática, tierra firme o suelos pantanosos, causó profunda admiración en el público, que en esta región siente un verdadero amor por las innovaciones tecnológicas.

Recuerdo que en la primera cumbre empresarial Rusia-ASEAN, a juzgar por el ánimo y la cantidad de los visitantes, Moscú no despertaba más que miradas atentas. Hoy en día, la situación ha cambiado radicalmente.

La víspera, las nuevas tecnologías rusas fueron presentadas también en la isla de Lankawi, escenario tradicional de las ferias aeronáuticas con una presencia siempre notable de las empresas rusas del sector de defensa. Esta vez, el punto más interesante del programa fue la exhibición del Yakovlev-130, avión-escuela de la quinta generación y, de hecho, líder mundial en esta materia. También se filtraron a la prensa malasia varias noticias de que Kuala Lumpur está negociando un nuevo contrato para la compra de 18 cazas rusos Sukhoi-30.

Todo lo anterior es un ejemplo elocuente de lo que el presidente de Rusia ha declarado en la Cumbre Rusia-ASEAN. Tenemos delante nuestro un avión que no sólo se ha colocado en la pista sino que también ha despegado ya. Una fuerte ampliación de contactos a lo largo de estos últimos cinco o seis años es una realidad consumada. Ahora ha llegado la hora de contratos y éstos podrían deparar algunas sorpresas, así que vale la pena mirar con mucha atención el avance de las empresas rusas hacia esa región del planeta.

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Dimitri Kosyrev es columnista de RIA Novosti.

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