Quantcast
Diario Siglo XXI. Periódico digital independiente, plural y abierto. Noticias y opinión
Viajes y Lugares Display Tienda Diseño Grupo Versión móvil
Etiquetas:   Disyuntivas   -   Sección:   Opinión

Sesudas depresiones

Rafael Pérez Ortolá
Rafael Pérez Ortolá
lunes, 12 de diciembre de 2005, 01:33 h (CET)
Confío que no se cambie la segunda S del título. Corro ese riesgo, y si fuera X, aparezco en la sección de noticias rosas. Aún, y con todo, los hechos motivo del actual comentario permanecen entre las disyuntivas, sobre todo porque tiene su dificultad eso de ubicarlos con precisión. Es difícil sorprenderse de alguna cosa, pero vemos como los ejemplos se renuevan y aportan matices para todos los gustos.

Entre el vulgo, y entre los menos vulgares, unos por defecto y otros por desenfreno, no escasean las peripecias conducentes a la DEPRESIÓN. Desgraciadamente son muchísimas las personas aquejadas de esa apabullante afección. Y como son tantas las limitaciones para conocer sus entresijos o poder tratarlas, es una realidad el incremento de su incidencia, el tiempo pesa como una losa sobre estas personas.

No extrañarán la publicación de trabajos científicos con afanes antidepresivos, proliferan en los distintos campos médicos. Otro tanto ocurre con las reuniones de expertos sobre esa dolencia. Hoy no deja de sorprenderme una reciente publicación en el Acta Psichiatrica Scandinavica, de la que se hace eco también el Diario Médico. A través de ambas publicaciones me llega la noticia, se presenta un trabajo amplio, a fondo, sin precedentes, sobre la depresión. Tan es así, con tan complejos resultados o valoraciones, que ofrecen la primicia, sólo datos preliminares. Como veremos enseguida, no veo tan proporcionados los medios empleados, para el estudio y las conclusiones en cuestión. Más bien me parecen muchos medios y pocas nueces.

La preparación ha debido ser minuciosa, con gran número de participantes, valoraciones, detalles sociales de los enfermos implicados, datos estadísticos, historias clínicas, con varios centros implicados. Ellos ya se encargan de difundir las complejidades difíciles para llevar a cabo el estudio. No dudo que tanta elaboración habrá exigido una FINANCIACIÓN acorde, pero no la mencionan, dejémoslo así; en los EEUU se hacen las cosas a lo grande.

Más curiosas me parecen las conclusiones. Vean sino alguno de los avances aportados por los mentores del evento:

Si ustedes encuentran dificultades para rascar algún euro en el fondo de sus bolsillos, ese lamentable nivel de economía no será nada bueno para la conservación de su estado de ánimo. Se ha llegado a saber eso, pocas monedas, más depresión. Esta realidad influye directamente en la tendencia depresiva. ¿Extraño?

Cuando nos veamos afectados por alguna enfermedad duradera, crónica, sin librarnos un sólo día de sus males, también repercutirá desfavorablemente en el trastorno comentado. Si por añadidura, en vez de una enfermedad crónica, llevamos 3 ó 4 a cuestas, aún es peor. ¡Tan largo me lo hacéis sufrir que claudican mis alegrías!

Y miren ustedes por donde, en esta sociedad global, tampoco le viene a uno nada bien pertenecer a una MINORÍA, yo añado, ni en EEUU, ni en Irán, ni en Tombuctú. Por lo visto favorece el hundimiento mental depresivo. ¿Porqué será? Desde luego este apartado no pertenecerá al subconsciente, sino plenamente real y activo, a flor de sufrimiento.

Tantos medios y pesquisas aportan mayores evidencias sobre los enfermos depresivos; es lo que tiene estos estudios tan profundos, no han llegado al subconsciente de puro milagro, les ha debido faltar una pizca. Insisto en la falta de proporción entre medios y planteamientos. ¿Hacían falta esas alforjas?

Pues bien, los diferentes postulados ofrecen más conclusiones preliminares:

Señalan la EDAD como factor predisponente. ¿Jóven y sano? No, no. En la medida de los años, a mayor edad, cada vez más decrépito, miren por donde es mayor la posibilidad de deprimirse. No he leído cuál será el índice de significación estadística, pero probablemente reflejará una importante correlación. ¡Ah! Los años crujen, no ilusionan precisamente. Convendremos en la aceptación de esta sesuda conclusión.

El poco nivel educativo dicen que vuelve raquíticos los horizontes de la vida. Quizá sea por eso, es otro de los factores predisponentes, otro resultado destacado. Ya se sabe, poca educación y los bolsillos con pocos arrestos no llegan a media sonrisa, de ahí la propensión a la tristura. Ya anuncié las muchas averiguaciones de tan planificados trabajos. No tendremos argumentos para propugnar el poco estudio y la pobreza, la depresión acecha con ínfulas de mal endémico.

Una más, al no disponer de seguro médico, uno se queda con las vergüenzas expuestas ante las complicaciones de diverso género y males mayores. No será posible permanecer sereno, la tranquilidad se esfuma, la impotencia asoma; sólo los héroes forjados en los barrancos mantendrán invariable su talante. Fíjense, hasta ese punto puede repercutir el hecho de no estar asegurado.

Seguramente cabe esperar más conclusiones cuando ya tengamos el trabajo, expuesto con toda su enjundia. Esto no es óbice para limar las asperezas de la vida, evitando factores nocivos como los citados, no vayamos a quedar engullidos por una tortura de la envergadura del trastorno depresivo.

Inversiones y planificaciones serán necesarias para aclarar y suavizar los factores que nos llevan a decaer, a desanimarnos. Sin embargo, grandes labores y costos, para obviedades al alcance de todos, semeja un triste juego que sí me parece importante destacar.

No puedo esquivar la sensación, no realizamos la mejor labor para evitarnos las depresiones. En todo caso, no me parecen de lo mejorcito trabajos como el referido. ¿Cómo no eliminamos tantas causas posibles? Estoy seguro, cada uno podemos sacar a relucir muchos otros factores con estas tendencias... y contribuir a su eliminación. ¿O no es así?

Noticias relacionadas

La plaga del divorcio

El divorcio se le considera un ejercicio de libertad cuando en realidad es un camino hacia la destrucción moral

Tortura y poder

Está claro que la tortura no puede ser objeto de justificación, ni siquiera la aparentemente civilizada

Absurdo pensar que Casado pueda reflotar al PP para mayo

“Nuestra recompensa se encuentra en el esfuerzo y no en el resultado. Un esfuerzo total es una victoria completa.” Mahatma Gandhi

¿Está más cerca la República en España?

¿Por qué triunfó la Moción de censura contra Rajoy?

Ábalos, Organización y Fomento

¿Ferrocarril en Extremadura? No me siento responsable
 
Quiénes somos  |   Sobre nosotros  |   Contacto  |   Aviso legal  |   Suscríbete a nuestra RSS Síguenos en Linkedin Síguenos en Facebook Síguenos en Twitter Síguenos en Google Plus    |  
© Diario Siglo XXI. Periódico digital independiente, plural y abierto | Director: Guillermo Peris Peris