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Las prisas también matan
Eduardo Cassano
La semana de puente termina y como siempre, es momento de hacer el recuento de víctimas. Mañana los informativos nos dirán las cifras de muertos en carreteras, que este año a falta de la “operación salida” ya supera al anterior en estas fechas con casi 90 muertos. Es una nueva batalla perdida contra la guerra a los inconscientes, parece que a la gente le da igual jugarse la vida y la de los demás y no reacciona ante nada.
Sin embargo la muerte esta semana ha viajado en otros transportes. Ayer murieron 103 personas al estrellarse un avión en Nigeria y lo que más cerca nos toca, las 8 muertes por atropellos en las vías del tren.
El primero de los accidentes fue el pasado día 5 por la tarde, donde cuatro personas que iban en una furgoneta y fueron arrollados por un tren de la línea Alicante-Murcia. El motivo, el mismo de siempre, un paso a nivel sin barreras y parada obligatoria del vehículo. Parece ser que el coche no se detuvo, y el impacto del tren lo arrastro 250 metros.
El mismo día en Gernika (Bizkaia) un hombre de 66 años cruzaba un paso a nivel peatonal mientras se acercaba un tren en dirección Bilbao, no tuvo la paciencia de esperar a su paso, decidió jugársela y murió.
El día 9 dos hermanos de 11 y 13 años murieron arrollados por un tren de cercanías en Murcia, tras haber robado presuntamente un ciclomotor y según testigos, al ver a la policía se asustaron y cruzaron la vía sin observar que estaba a punto de pasar un tren. En este caso, según testigos también, parece que a los jóvenes les acompañaban dos amigos que se fueron corriendo en otra dirección sin interesarse por lo ocurrido.
Y para terminar la semana, por ahora, una chica de 16 años cruzaba la vía en Valladolid por un lugar prohibido y al pasar el tren, el maquinista no tuvo tiempo a reaccionar para evitar el atropello.
Cada año mueren muchas personas en las vías del tren, por ahorrarse unos metros de camino hasta llegar al lugar indicado para cruzar. Son muchas más personas las que mueren también en los pueblos y ciudades por cruzar por el medio de la calle, por ahorrarse el tener que ir hasta el paso de peatones por donde se debe cruzar.
Las prisas nunca fueron buenas consejeras, y en algunas ocasiones mata. La gente ya no camina por las ciudades, corre. Tampoco se disfruta de las vacaciones ya que al llegar al lugar de descanso, hay muchas cosas por ver y hacer, dejándolo todo a medias al final. Ya casi no existe la tranquilidad porque en el fondo no se valora. Las personas cada vez somos más impacientes, que se lo digan a las tristemente fallecidas en las vías del tren esta semana… por ahorrarse unos minutos de su tiempo han perdido la vida para siempre.
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