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Etiquetas:   El arte de la guerra   -   Sección:   Opinión

Conejo en salmorejo

Santi Benítez
Santi Benítez
lunes, 12 de diciembre de 2005, 01:33 h (CET)
Me preguntaba alguien el otro día, a raíz de un comentario que hice, cuáles eran las diferencias entre socialismo y comunismo. En vista de que, en un momento determinado, esa misma persona recomendó ‘Servidumbre humana’, bajo mi punto de vista, uno de los mayores bodrios de William Somerset que he leído. Y como me pidió que le explicara dichas diferencias como si lo estuviera haciendo con un niño pequeño, le recomendé ‘¿Qué era? El socialismo ¿Qué es?’, un librito de 93 páginas, de Ediciones Destino, escrito por Felipe González (y no estoy haciendo una comparación literaria, quede claro).

El interfecto, aún después de haber recomendado el panfleto ‘Servidumbre humana’, tuvo los bemoles de espetarme que él sólo leía cosas de gente que sabía lo que decía (¿...?), y lo más gracioso de todo es que lo coreó una impresentable que se dice a si misma de izquierdas, llama patriotas a los etarras y predica la guerra al consumo (aunque, por lo visto, no al de balas o goma dos).

Esa misma noche, durante una de las cenas que hacemos los amigos cada cierto tiempo, Andrés Curiá, falangista declarado, y Rafael Almeida, de IU, hablando del tema ante una botella de Mataburros, un Rivera del Duero maravilloso, mientras el conejo al horno terminaba de asarse, me preguntaban a coro que con que tipo de gente me rebajo a hablar. Que conste en acta que los defendí, tanto al neoliberal como a la pro ‘Una Bomber’, en la medida de las posibilidades existentes que eran más bien pocas.

Podría parecer un contrasentido que estos dos, Andrés y Rafael, sean buenos amigos. Pero no lo es. Sus formas de ver la realidad, en lo económico los dos son intervensionistas, y en lo social defienden prácticamente lo mismo. Por no señalar que los dos sueñan con la revolución como único camino de cambio, aunque uno hable de la “revolución pendiente” y el otro de la “revolución obrera” que, al parecer, también está pendiente. Ya digo, sus formas de ver la realidad no son tan diferentes.

Terminé por sacar los dos libros que fueron pasando de mano en mano mientras el vino se escanciaba con fruición.

Cuando descorché la segunda botella, Mariví Alemán, abogada, que siempre se define a si misma como apolítica – aunque todos los amigos sabemos que es votante del PP – miraba con desdén el librito de Felipe González y se dedicó a hojear el de Somerset.

Al final, estando ya el conejo en salmorejo bien diseccionado (Quiero aclarar que para los canarios, esta receta es tinerfeña, el salmorejo es muy diferente de lo que se hace normalmente en la península) y sin que quedara pegado de sus huesos nada más grande que unas migas de pan de puño, resultado de rebañar la salsa – nosotros mojamos pan en la salsa – y estando abierta la cuarta botella (alguien dirá que bebemos como cosacos sorianos, pero en nuestro descargo habré de explicar que cinco botellas para siete personas pues como que no es tanto), Rafa lo tenía claro: Los socialistas tienen de socialistas nada más que el nombre, los verdaderos socialistas eran ellos. Sin embargo, fue Nando, que sólo milita en el partido de la bandera del arco iris, y su pareja Abdel, iraní de nacimiento, los que apuntaron algo que me parece muy acertado: Mientras que los socialista gobiernan, IU, los comunistas, son la conciencia, el Pepito Grillo, que les recuerda a que lado de la barrera pertenecen.

Es, desde luego, un comentario ingenuo pero no por ello falto de razón.

Por su parte, Andrés, hizo una disquisición que levantó gran revuelo, ‘Es muy diferente gobernar adaptándose a la realidad, que hacerlo desde la cerrazón que supone aferrarse a la ideología sin ver más allá’. Fue en ese momento cuando Mariví, con el libro de Somerset a su lado – Se lo he prestado con mucho gusto – vio la oportunidad y metió lo de ‘las ideologías son una estupidez, lo necesario es que se gobierne para que el país vaya bien, se creen puestos de trabajo y las empresas creen riqueza’. Aquí intervino Mapi, la séptima en discordia, madre de dos hijos, mujer de Rafa, canaria nacionalista y gran criticadora de las horas de convivencia familiar que los comités y juntas de partido le roban a su marido.

Le dedicó una mirada fulminante a Mariví y dijo tajante ‘Me parece muy bien, pero lo primero que debe hacer un gobernante, sobre todo en una democracia, es gobernar para la mayoría que le ha votado, y la mayoría ni tiene empresas, ni ganan diez millones de pesetas al año’. Esto último fue una referencia velada al sueldo de Mariví. Es decir, es muy fácil obviar las ideologías cuando ganas diez millones anuales pagados por una empresa extranjera que pretende hacer prospecciones petrolíferas en aguas de Canarias.

Al final, durante el licor, decidimos levantar acta en unas servilletas – cosa de bebedores de vino – de las conclusiones a las que habíamos llegado entre el humo de puros y pitillos (todos somos fumadores). Después de aquella cena las he leído un par de veces y no veo razón para no exponerlas, obviando el hecho de que estábamos bajo los efectos de una comida opípara y unas cuantas copas de vino, o precisamente por eso, he de decir que no suenan tan descabelladas. Juzguen ustedes mismos.

“(...) y estando reunidos los siete firmantes del texto, todos con nuestras correspondientes copas de licor, convenimos:

1º- Que socialismo y comunismo no son la misma cosa. El socialismo real existe, en España gobierna el socialismo real. El socialismo utópico no está en sus mejores momentos (D. Rafael Almeida hace constar que no por mucho tiempo).

2º- Que se ha de gobernar desde la realidad y para la mayoría de los ciudadanos, no desde el sometimiento de la realidad a la ideología o al mercado. La ideología es la que debe someterse a la realidad, el mercado debe someterse a la realidad y la realidad siempre es la sociedad. La ideología sólo debe servir como guía para responder a los desafíos y cuestiones que la realidad plantee. La ideología no es un fin, es un medio y debe ser flexible.

3º- El socialismo real se basa en las ideas de libertad, igualdad (todos somos iguales independientemente de nuestra filiación religiosa, ética, política, raza, sexo, condición económica o física, y orientación sexual), solidaridad (a cada cual según su capacidad, a cada quien según su necesidad – Mariví Alemán deja constancia de su desacuerdo en cuanto a lo que significa tener que pagar más impuestos por ganar más, lo que provoca las risas y el abucheo del respetable), justicia (todos somos iguales ante la ley y la sociedad en los mismos principios plasmados en el concepto de igualdad) y responsabilidad (el derecho de ciudadanía implica no sólo derechos, también deberes – Andrés hace constar que ese es uno de los grandes problemas históricos de la sociedad española, que nadie quiere saber nada de deberes. Nando y Abdel hacen constar la necesidad y la responsabilidad de usar siempre condón, “ama al prójimo como a ti mismo, usa siempre condón”). Que todos estos principios deben ser plasmados a través de la defensa y ampliación del estado del bienestar (Mariví hace constar que el estado del bienestar es económicamente insostenible, pero no contesta nada cuando se le pregunta por países nórdicos que tienen un estado del bienestar más avanzado que el nuestro desde hace más tiempo y lo sostienen muy bien).

4º- Que la revolución es necesaria siempre. La revolución es un concepto más amplio que el del simple coger un arma. Que aunque la ideología es sólo una guía flexible, el verdadero enemigo es la falta de ideología. El neoliberalismo se basa en que las ideologías han muerto, cosa que no es cierta, ni será cierta jamás aunque hagan todo lo posible para convencer a la sociedad de ello (Mariví hace constar su desacuerdo).

5º- Que gente de muy diversa ideología puede conversar e intercambiar ideas, aportar al discurso democrático y a la superación de los problemas que plantea la realidad. Todos convenimos en que esta cena es la demostración de esto.

6º- El fin no justifica los medios. El asesinato es injustificable bajo todo concepto y no supone una lucha por la libertad en una democracia. ETA es una organización de asesinos que vive de la extorsión, la mafia también. De igual forma, si una democracia basa su gobierno en los mismo términos que ETA, deja de ser una democracia para convertirse en una organización criminal.

7º- Es responsabilidad de todo demócrata luchar para que, desde la legalidad nacional e internacional, los asesinos sean juzgados y condenados. La ideología no es excusa para arrebatarle la vida a ningún ser humano. La democracia tampoco es excusa para asesinar, extorsionar, invadir, robar o saquear otros países porque no sean democráticos.

8º- El pueblo tiene derecho a luchar por el medio que sea en contra de gobiernos que no sean democráticos a fin de que la soberanía que le pertenece le sea restituida en los términos que crea conveniente, no en los términos impuestos por terceros. La resistencia ante una invasión no es terrorismo. Los palestinos tienen legitimidad para resistir, los iraquíes tienen legitimidad para resistir (Mariví hace constar que sino fuera por los Estados Unidos los iraquíes seguirían bajo una dictadura. Rafa hace constar que los iraquíes siguen sin tener una democracia y que las mujeres en Afganistán siguen llevando burka. Andrés hace constar que aún así es mejor lo que tienen ahora que lo que tenían antes. Yo hago constar que eso no es excusa).

Todos estos puntos han sido votados y aprobados por seis votos a favor, en todos los casos, y un voto en contra o una abstención, en todos los casos, de lo que dejamos constancia en estas cuatro servilletas que firmamos a continuación (...)”

He llevado las servilletas a enmarcar y es muy posible que el cuadro resultante lo cuelgue justo enfrente de la mesa en la que solemos hacer estas cenas. Hay cosas escritas en ellas con las que no estoy del todo de acuerdo, otras que matizaría muy mucho y una gran mayoría con la que comulgo plenamente. Lo que si es cierto es que, al fin y al cabo, estas servilletas demuestran sin lugar a dudas lo que es el socialismo, no por lo que digan, sino porque han sido fruto de un intercambio de ideas y un consenso entre gente de muy diferente ideología, demostrando también que tener diferentes ideologías no es óbice para enemistades (quizás deberían trasladar el parlamento a un restaurante, regar las sesiones plenarias con vino en medio de una buena comida y hacer socialismo, que no es otra cosa, bajo mi punto de vista, que hacer democracia).

Sonó de fondo durante toda la cena Norah Jones, Jamie Cullum, Diana Kroll y un disco de jazz con el título ‘One label under a groove’ (Varios artistas)...

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