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Etiquetas:   Tinta indeleble   -   Sección:   Opinión

Un día de furia

Richard Yovera
Redacción
domingo, 11 de diciembre de 2005, 08:06 h (CET)
Miradas sorprendidas y aterrorizadas, los 119 pasajeros fueron interrogados en una sala del aeropuerto de Miami, con el corazón en la garganta; a ver si alguien tenía vínculos con el infortunado Rigoberto Alpízar. Era solamente sospechas, no hubo ningún detenido.

El sujeto ya había muerto por un agente aéreo y sus dos maletas yacían con él, con tiros de gracia y sin bomba prometida por el supuesto terrorista. El alboroto y la alarma no dejaban de confundir a los demás viajeros.

La paranoia vuelve a poner en jaque al país más consumido del planeta, las facturas de amenazan no paran de llegar, ya no solo de Afganistán, ahora son alertas de muy países cercanos.

La víctima, un costarricense de nacionalidad norteamericana; proveniente del Ecuador, según su esposa que lo acompañaba "tenía problemas mentales" – yo diría sociales-, como en la película de Michael Douglas "Un día de furia" cuando un pasivo hombre harto de la cultura americana, decide sublevarse ante ello. Al final amenaza con disparar con un arma de juguete y termina muerto por los policías.

La familia Alpízar, piden indagar el caso; a estas alturas el gobierno costarricense también, y ensayan la respuesta de Washington "tal vez dirán que Rigoberto apuntó tener una bomba". Pero este tema está en plena investigación, ya algunos agentes fueron destituidos de su cargo hasta que se aclare el hecho.

La prensa lo relaciona con Charles Meneses, el brasileño confundido hace meses atrás como terrorista de Al qaeda, liquidado por la policía británica en una estación de metro. La coincidencia: Estados Unidos e Inglaterra, Bush y Blair; dos naciones, dos personajes vinculados a hacer y deshacer en medio oriente; dos víctimas Meneses y Alpizar, latinos y acribillados a sangre fría.

Pero ¿qué habrá pasado por la cabeza de Rigoberto cuando iba por la mangas del avión?, con esos comportamientos bipolares de personalidad, la actitud de un paciente de los fármacos, sin antecedentes policiales, que creyó ser un terrorista y amenazó con tener una bomba que lo condenó hasta su propia muerte.

Este es el resultado del 11 de septiembre que convirtió a Estados Unidos en un lugar caótico que se deja llevar por la paranoia y el temor de volver a sufrir un atentado similar, este es el resultado de ciertos terroristas que influenciaron en mentes tan sensibles como Alpízar que estuvo harto de una cultura globalizada, que se manifestó y murió como quien matara a un delincuente. Tuvo su día de furia.

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