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Etiquetas:   Hablemos sin tapujos   Política   PP   -   Sección:   Opinión

Los carroñeros enfrentados para explotar el Gürtel del PP

El intento de P. Sánchez de aplicar su propia política entraña tanto o más peligro, para la viabilidad de España, que el intento de los soberanistas catalanes de destruir la unidad de la nación española
Miguel Massanet
lunes, 28 de mayo de 2018, 06:44 h (CET)

Es evidente que, en nuestra nación, se está produciendo un movimiento que sería difícil de calificar por su evidente complejidad, en el que se combinan distintos factores que, si uno a uno ya resultan peligrosos, todos combinados pueden resultar nefastos para el Estado español. Si los últimos acontecimientos, como la detención del señor Zaplana en la comunidad valenciana, han servido para acabar de confirmar la existencia de una verdadera red de corrupción entre muchos de los dirigentes del anterior gobierno autonómico valenciano formado por los dirigentes el PP que han venido ocupando la Generalitat durante los 20 últimos años; la promulgación de la primera sentencia relacionada con el caso Gürtel ha resultado ser la puntilla para un gobierno, dirigido por el señor Mariano Rajoy que, aunque no ha afectado directamente a ninguno de los actuales miembros del ejecutivo actual, no se puede negar que ha creado un ambiente tan contrario a los actuales gobernantes que, con moción de censura o sin ella, les va a resultar prácticamente imposible continuar con su labor de gobierno, por mucho que el señor Rajoy y sus adláteres pretendan no darse por enterados del efecto que, esta bomba jurídica, ha causado en una gran parte de quienes les continuaban siendo fieles que, como era de esperar, han entendido que ya no se puede ignorar, tolerar, consentir o perdonar la serie continuada de errores garrafales que ha venido cometiendo el partido de Rajoy durante los últimos años, empezando por su fracaso en el intento de derrotar a los nacionalistas catalanes mediante una política de tolerancia, pasividad, allanamiento, de compensaciones económicas y de esquivar el bulto mirando hacia otro lado cuando ellos, los soberanistas catalanes, ignorando las leyes vigentes y nuestra Constitución, han ido exigiendo más y más, chantajeando al Estado español con su incumplimiento de las leyes y de las sucesivas sentencias de los tribunales, incluyendo las del TC y el TC.


Lo cierto es que, la falta de respeto por las instituciones, el desprecio por las fuerzas del orden, el incumplimiento o la resistencia a hacerlo, de los resoluciones judiciales o el mismo comportamiento irresponsable de algunos parlamentos locales, rebelándose contra la autoridad del mismo Estado español – dictando leyes y adoptando acuerdos claramente contrarios a las leyes estatales o incumpliendo las normas constitucionales, incluso cuando el TC exterioriza oficialmente la obligación que existe de cumplirlas, bajo amenaza de violar los preceptos constitucionales – no sólo se ha extendido a algunos partidos políticos, sino que ya se ha contagiado a las masas populares que, sabiendo el repelús que les causa a las autoridades imponer el orden y garantizar la seguridad ciudadana por medio de la fuerza pública; se aprovechan de ello para, cada vez más, ignorar las prohibiciones legales, romper las normas y conseguir por la fuerza de la extorsión o de la movilización de las masas, aquellas reclamaciones, peticiones o mejoras que, por supuesto, no les corresponden a ellos gestionar o les están vetadas por su incompetencia y que, sin embargo, se empeñan en conseguir por medio de algaradas populares, uso de símbolos revolucionarios, protestas tumultuarias ante los organismos públicos y propaganda subversiva, los llamados escraches, la destrucción de escaparates y mobiliario urbano y, si lo consideran conveniente, el ataque directo a aquellos defensores del orden que se limitan a intentar impedir que se salten las leyes.


La moción de censura que, el señor P.Sánchez, ha presentado para que sea sustanciada en el Parlamento de la nación, no se trata de un aviso o una simple reprimenda hacia el PP por el hecho de que, algunos de sus miembros, hayan incurrido en ilícitos penales por lo que han sido condenados por los tribunales que los han juzgado ( no olvidemos que caben recursos contra todas las sentencias dictadas);es evidente que puede pretender que, una sentencia de índole penal que no afecta directamente al actual Gobierno, sirva de motivo para poner en cuestión la acción de un gobierno que ha demostrado que ha sido capaz de dirigir con eficacia, no sólo la economía, la lucha contra el desempleo, el desarrollo industrial y la superación de la crisis con notable oficio, sino que ha sido capaz de obtener el respeto del resto de países europeos y ha conseguido que su crecimiento haya sido el mayor de toda Europa. No es pues una moción en contra de la forma de gobernar, ni basada en fracasos económicos que hayan puesto en peligro la solvencia de España ni que hayan dado lugar al aumento del paro, más bien todo al contrario, ya que no hace más que ir mejorando a medida que pasan los meses; se podría incluso decir que se pretende acusar al Gobierno de ser responsable de unos hechos que no han enriquecido a ninguno de los actuales gobernantes, sino que, en todo caso, que fueron destinados a subvencionar, ilícitamente, eso sí, actos de propaganda o gastos destinados a las campañas electorales previas a las elecciones. ¿Delitos? Hay países en los que el subvencionar a los candidatos están permitidos bajo unas determinadas condiciones, lo que se puede interpretar como que, esta prohibición, no significa considerar ilícito de por sí el acto de subvencionar, sino más bien se tiene en cuenta la presunción de que, el que apoya pecuniariamente al candidato, lo hace con la pretensión de que, a posteriori, pudiera conseguir favores de su parte, lo que implica otra presunción añadida, la que hace referencia a la hipotética venalidad de quien recibe la ayuda. Muchas presunciones, todas ellas basadas en consideraciones que no se admitirían nunca en una causa penal ordinaria, como pruebas en contra del presunto delincuente, ya que los juicios de meras intenciones no pueden ser tenidos en cuenta.


En realidad, todos los que están jaleando y se están alegrando, desde todos los medios de que disponen para expresarse, de los problemas que hoy afectan al actual Gobierno de España, si este recurso utilizado por el PSOE (no sabemos si con el beneplácito de todos sus barones) para derribar a Rajoy ( existe una evidente cuestión personal en este enfrentamiento absurdo, de carácter personal, entre ambos mandatarios) llegara a tener los apoyos necesarios, lo que supondría el de los nacionalistas catalanes y vascos, aparte del que ya se ha anunciado, por sus propios líderes, de Podemos y de IU, para conseguir su propósito; es evidente que se iban a arrepentir con creces de semejante “hazaña”, simplemente un acto irreflexivo de egoísmo y oportunismo político. El mismo señor Sánchez ha pedido poder gobernar al menos un año, con la intención de desbloquear todas las leyes “de contenido social” que el Gobierno, haciendo uso de su derecho de veto, ha ido vetando para impedir el excesivo gasto público que, todo este conjunto de leyes paralizadas supondrían para una España, apenas saliendo de la crisis y con un endeudamiento público superior al 97% del PIB. Es obvio que su puesta en funcionamiento iba a producir un colapso en las cuentas públicas y un retorno a los tantos por ciento del déficit público que, como se recordará, superaba el 9% cuando en noviembre del 2011 los socialistas abandonaron el poder para cedérselo al PP.


No olvidemos que, para que los 84 escaños del PSOE estuvieran en condiciones de gobernar, deberían contar con el apoyo de los señores de Podemos que ya han manifestado que van a apoyar, sin pedir contraprestaciones, la moción de censura del PSOE; lo que no quiere decir que, una vez conseguido desbancar al PP del poder, los de Podemos no pidan su parte del botín lo que, a su vez, supondría un cambio de la legislación laboral en un sentido que, evidentemente, no sería favorable a las empresas, fueran industriales o comerciales. Y aquí ya nos toparíamos con la UE, sus recomendaciones, sus leyes, sus exigencias y los propios problemas que afectan a la comunidad, como son el Brexit británico, los casos de terrorismo, su falta de entendimiento con los estados periféricos por motivo de los inmigrantes y sus consecuencias o con Italia y su nuevo gobierno del grillismo del Movimiento 5 Estrellas y su alianza con los de la Liga Norte, una mezcla extremadamente explosiva de extremismos que no auguran nada bueno para sus relaciones con la CE; aparte de los problemas a los que se enfrenta, en Francia, el señor Macron, que intenta aplicar políticas de ahorro y ello le ha enfrentado a los sindicatos franceses, como el poderoso sindicato de los ferroviarios.


La metamorfosis producida en el líder de los socialistas españoles, Pedro Sánchez, creemos que, en realidad, es más aparente que sobrevenida. En realidad, da la sensación de que su aparente mudanza , su cambio respecto a sus relaciones con el PP, de un “ no es no” a una aparente cooperación en el tema del separatismo catalán y una traza de haberse convertido en un hombre de estado, capaz de tener unas relaciones institucionales correctas con el partido del Gobierno; no han resultado ser más que una trampa hábilmente pergeñada, para dar la sensación al pueblo español que su radicalismo había dado paso a una persona reflexiva, práctica y preocupada por la unidad de España y la defensa de su economía. Como se ha evidenciado, cuando se le ha presentado la ocasión de lanzarse al cuello de Rajoy, todo ha sido un engaño destinado a buscar que, el PP, se confiase hasta que, como ha sucedido, un tema tan doloroso, impopular, grave y propicio para sus arteras intenciones, le haya puesto, como vulgarmente se dice “a huevo” la excusa para presentar la moción de censura en la que, seguramente, viene soñando desde hace años.


No es que creamos que, el PP, merezca una nueva oportunidad, ni mucho menos que se le den al señor Rajoy más opciones a continuar al frente del partido popular, debido a que ya hace tiempo que estamos convencidos de que su aparente inmovilismo, su tolerancia ante los embates independentistas y su empeño en no tomar medidas enérgicas para poner punto final a los intentos de los separatistas, cada vez más temerarios y repetidos, deberían haber sido denunciados por el resto del partido en lugar de irse conformando con todas aquellas decisiones que era evidente que no estaban dictadas más que por un empeño, que nunca parece abandonarle, respecto a pretender que todo se solucione dando tiempo para que se consuma en su propio fuego. Un sistema que ha fracasado rotundamente en Cataluña y que lleva visos de que pase lo mismo ante las repetidas claudicaciones en Euskadi con el PNV, que ha conseguido encontrar el medio de echarle mordisco al Tesoro del Estado, cada vez que se le pide que apoye los PGE.


O así es como, señores, desde la óptica de un ciudadano de a pie, vemos con gran preocupación y poca esperanza, como las predicciones que se han venido haciendo, advirtiendo repetidamente del fracaso de una política de contemplaciones en Cataluña, agravada con un intento de comprar la paz en esta comunidad utilizando el FLA para irles inyectando miles de millones, que los separatistas decidieron invertirlos en poner en marcha las infraestructuras y la contratación de los empleados destinados a ocuparlas, con vistas a la constitución del futuro estado catalán. Tanta miopía implica, sin duda, una negligencia grave en la valoración de uno de los problemas que, en la actualidad afectan más gravemente a la nación española.

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