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Etiquetas:   Disyuntiva   -   Sección:   Opinión

Volutas del ánimo

Son los resortes básicos de las experiencias individuales; muy menospreciados por los colectivos
Rafael Pérez Ortolá
viernes, 18 de mayo de 2018, 06:50 h (CET)

Lo tenemos claro por experiencia, el ánimo es un ente inquieto por naturaleza, que nunca regresa a las posiciones idénticas a las anteriores. Sus manifestaciones expelen los impulsos, que revolotean un cierto tiempo y se expanden hasta difuminarse. Otras pulsaciones del ánimo le sucederan, como fuente importante de la energía personal. Su colaboración es imprescindible para la puesta en marcha de las voluntades, para las decisiones escogidas. El dinamismo de sus VIBRACIONES es enemigo de la fijación antinatural, por que su duración es efímera y constantes las renovaciones, con toda suerte de conexiones. Las volutas expresan ese carácter propio, activo, frágil y esperanzado.

En los ámbitos modernos suena con fuerza la CANTINELA de que no hay manera de precisar la verdad, ni donde radica, ni en que consiste, ni sus verdaderos horizontes. Aunque nos machaquen con eso, ni caso. Los dicharacheros de semejantes venturas, en el fondo, pretenden decirnos que sólo ellos poseen la clave de la verdad. Es mera soberbia. Como la de tantos precursores que tuvieron en la historia, con un registro repugnante de secuelas.


Y es que las VERDADES, de siempre fueron un tanto esquivas, moviditas y animadas. Escurridizas cuando se intentaba controlarlas, como una losa pesada si nos incomodaban; en todo caso, sometidas a muchas influencias. Las conexiones surgen desde las partículas ínfimas a la compleja psicología, en una constante evolución. ¡Ya lo creo que hay verdades! Pero aplicadas a cada circunstancia, sin dueños absolutos, aunque cargadas de argumentos ligados a la realidad cósmica y mundana, para tratarlos en común. Aún así, se obtienen verdades orientadas al bien o incitantes a las maldades, porque hablando de personas, el libre albedrío está en activo con toda su cuota participativa.


Cualquiera observará una cierta discordancia habitual, lo publicado en los medios y la realidad llevada a la práctica por mucha gente. Incluso en las redes predominan los sobresaltos y los anonimatos. Quizá cuesta apreciar la práctica de la BONDAD, considerada desde los griegos como uno de los tres valores básicos de la civilización. Por fortuna, fuera de los informativos al uso, los comportamientos bondadosos abundan; cuidados familiares, profesionales con la cabeza bien arreglada, educadores centrados en la esencia de su labor, etc. Refuerzan el concepto de que una verdades alejadas de la bondad en sus aplicaciones, son de una frialdad degenerativa.


Desde pequeños, la presencia de las actuaciones bondadosas sobrepasan sus efectos complementarios, son uno de los fundamentos vitales. Miren esas inteligencias geniales, empapadas de lo más granado de los conocimientos, asombran por sus dotes acompañados de logros increíbles, son fascinantes. Sin embargo, si están orientadas a exprimir a los ciudadanos, a las acciones abusivas, a emponzoñar las relaciones sociales; ponen de relieve su carácter maligno, por sus CARENCIAS con respecto a los matices bondadosos.


Reconforta la comprobación de cómo los grandes conceptos, lejos de continuar por los senderos rutinarios, abren sus tentáculos a la diversidad. Si las verdades son esquivas, no diremos lo contrario de la BELLEZA con sus innumerables facetas expresivas. Los empeños atosigantes de los presuntuosos fijadores de criterios, son tarea inútil por sus limitaciones; porque la belleza de una imagen, conducta o pensamiento, revolotea en torno a una armonía autónoma; es algo más potente que las observaciones particulares. Los diferentes puntos de vista son aproximaciones a ese núcleo fascinante con rasgos multifacéticos, que desmienten a las supuestas autoridades en la materia.


La poeta y reina Carmen Sylva escribió versos de gran perspicacia; “La tontería se coloca siempre en primera fila para ser vista; la inteligencia detrás, para ver”. Los ejemplos en busca de la primera línea son incesantes. Pues bien, me interesa más la VICEVERSA de la expresión poética. Ya la basta a la inteligencia con eso de observar, estudios analíticos, proyectos librescos, las razones adornadas, etc.; llegó el momento en que la necesitamos en las avanzadas de la aventura cotidiana Echamos de menos una mayor presencia de los mejores pensamientos en las esferas de la convivencia; las culturas audiovisuales espasmódicas, de contenidos aviesos, o la agitación en los espacios públicos, nos abocan sin remisión a las convulsiones alocadas.


Haj cosas que figuran en primera fila sin proponérselo, porque están hechas así; como ocurre con el lenguaje, todos hablamos, leemos, escribimos. Después de mucho parloteo, a veces tenemos la sensación de no haber dicho nada. Las palabras también transmiten absurdos, ocios, mentiras, estímulos, proyectos o las más elaboradas teorías. Bien, pues de todo ese complejo mundo, evoco la magia del lenguaje ENTRAÑABLE de la íntima comunicación con los demás. La afinidad con los más pequeños, hijos, nietos, pequeñines en general, con la reiteración inagotable de la ternura; que adaptada a la edad, debiera mantener la cercanía con los sucesivos acompañamientos. La potenciación de esa magia aumenta el caudal solidario.


Aunque se tome a chascarrillo repetido, ese lenguaje es un asunto muy serio, dejado un tanto de lado en las modernas actividades sociales. Su actualización para los diversos tratos personales, pienso que es un requisito básico entre personas sometidas a trasiegos permanentes. Estos repercuten en el trato discontinuo a los bebés y niños pequeños, en el distanciamiento con respecto a los adolescentes, en las relaciones familiares y en la soledad de los ancianos. La magia añorada requiere una atención creativa sobre estos matices existenciales, así como una valoración adecuada de sus poderes.


Por otro lado, sería estupendo que los cantamañanas vociferaran temprano y en algún descampado, a pleno pulmón si quieren. Tampoco es caso de prohibiciones previas. Si sus habilidades oratorias se desplazan a los medios de comunicación, parlamentos públicos o conversaciones grupales; debiéramos espabilar, para detectarlos a tiempo, antes de quedar envueltos en sus peroratas. Como es manifiesto, con frecuencia se da la situación contraria, propalan sus estrafalarios pronunciamientos, captan a buen número de incautos y promueven algaradas colectivas esperpénticas. Por eso son necesarias iniciativas sanas, con neuronas un poco más entrelazadas.


La voracidad de la tierra acecha, acabamos engullidos por sus tragaderas; a eso vamos encaminados sin pausas. Pero, surgen brotes dentro de cada persona que le impelen a presentar sus credenciales mientras les sea posible. Es esa ÁNIMA que echa a volar las ilusiones y los pensamientos. Sí, esó, vamos directos hacia la oscuridad terrena. ¡Qué pesados! Sin embargo, observen que poseemos un maravilloso teclado personal con innumerables posibilidades. Las teclas nos abren a nuevos horizontes, añadidas a la capacidad creativa de sus pulsadores. Pues bien, algo magnífico significa el que yo pueda elegir y tocar la tecla para la mejores armonías limitantes con el misterio. 
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