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Etiquetas:   Hablemos sin tapujos   Podemos   Pablo Iglesias   -   Sección:   Opinión

Pablo Iglesias predica su comunismo con el ejemplo

Dale un fajo de billetes a un comunista y pronto tendrás a un capitalista
Miguel Massanet
viernes, 18 de mayo de 2018, 06:52 h (CET)

Si señores, es lo que suele suceder con estos fanáticos de la igualdad, estos predicadores del odio a los burgueses y estos que salen a las calles a destrozar las propiedades públicas y privadas (no las suyas, por supuesto) pidiendo, mejor dicho vociferando, consignas en contra del sistema capitalista, contra los empresarios por “explotar” a sus trabajadores, “sacarles la sangre” y “oprimirlos” hasta la extenuación total en lugar de lo que realmente ocurre en un país donde el sistema funciona con normalidad en el que sin empresarios, industrias, comercios o servicios privados no habría nadie que tuviera trabajo. Claro que estos comunistas vienen defendiendo el sistema soviético o sea el de la estatalización de la economía, lo que significa que, en lugar de empresarios particulares, de los emprendedores vocacionales o de los que deciden invertir sus ahorros en un negocio porque tienen fe en su propuesta, porque saben que tienen la capacidad para llevarlo o porque tienen el pálpito de que aquella empresa que piensan emprender, con su esfuerzo y dedicación va a salir adelante.


El otro procedimiento, el soviético, el intervencionista y estatalizado sustituye al sector privado por el público, los dirigentes gubernamentales son los que, a la vez, se constituyen en directores de las empresas, algo semejante a lo que sucedió terminada la Guerra Civil española con el INI

(Fue una entidad estatal española, creada como un soporte institucional para promover el desarrollo de la industria en España. Entre los años 1940 y 1980 constituyó de hecho el grupo empresarial más grande e importante de España. El INI desapareció en 1995 y sus funciones fueron asumidas por la Sociedad Estatal de Participaciones Industriales “SEPI”). Lo cierto es que se ha demostrado que, todos estos sistemas intervencionistas con pretensiones igualitarias, sin estímulos ni posibilidades de demostrar la valía de cada uno y sin posibilidad alguna de compensar la productividad individual o del grupo, de modo que un sistema así agosta cualquier iniciativa encaminada a rendir más o a mejorar su estatus, al eliminar cualquier recompensa que premie y recompense el mérito, el esfuerzo y el interés en el trabajo.


En definitiva que hoy nos hemos desayunado con una de estas noticias que nos confirman en nuestra idea de que, la naturaleza humana, sigue manteniendo los mismos vicios, imperfecciones, contradicciones y sorpresas que se han venido transmitiendo de generación en generación desde que el mundo es mundo. Si alguien hubiera pensado que uno de estos comunistas bolivarianos, de aquellos que primero asesoraron al señor Maduro, el gran dictador y opresor del pueblo venezolano, para que aprendiese como se destroza una nación, se empobrece a un pueblo, se crea miseria y se desperdician los recursos nacionales de un pueblo en nombre de la igualdad, del comunismo y de la lucha contra el capitalismo, nos iba a dar la sorpresa de dar un golpe de timón en el sentido contrario a todo lo que había sostenido hasta ahora ante sus correligionarios; a dar el gran cambiazo de pasar de su modesta vivienda en Vallecas, un piso de uno 60m2, amueblado con los muebles viejos de su abuela de cuya sencillez y modestia presumía como buen proletario; de comprar ropa sencilla en Alcampo y de llevar una vida sencilla y entregada a los demás, de todo lo que presumía en una entrevista que le hizo la periodista Ana Rosa a la que manifestó que en aquel sitio se encontraba “muy a gustito” estando “solito”.


En efecto este sujeto de la coleta, de media barba, de comunismo declarado y de mano firme cuando se trata de atar corto a sus adláteres de modo que alguno de ellos, que se lo digan a I,Errejón, han sabido lo que significaba enfrentarse al gran vudú de Podemos, el gran Pablo Iglesias, otro de la familia del Pablo Iglesias de la II República que, seguramente si pudiera regresar por unos momentos a la vida, volvería a hundirse de cabeza al ver lo que han acabado siendo estos descendientes desarrapados que le han sucedido en sus reivindicaciones sociales; parece que, desde que se ha relacionado sentimentalmente con su ( no sabemos si denominarla “camarada” o “compañera) colega Irene Montero, una muchacha que todo lo que tiene de buen ver lo tiene de fanatismo, apasionamiento y exaltación por la causa comunista radical en la que ha sido bien aleccionada, ha sufrido una especie de metamorfosis cuando el anuncio de ser padre de gemelos seguramente le ha hecho pensar que ya no se trataba de preocuparse por sí mismo, por la causa comunista o por sus compromisos para erradicar el capitalismo de España y si era posible del resto de Europa. Ahora ya no hace falta esconder los ahorros, pingues ahorros que seguramente escondía en el colchón de su cama; ya no podía seguir viviendo en el tugurio de Vallecas no, por supuesto que su mujer tuviera que dar a luy en el hospital más cercano a su domicilio.- Sí, señores, el señor Iglesias ha tirado de la manta y no para comprarse un traje nuevo con el que presentarse decentemente en el Parlamento de la nación; no en ir al barbero para que le adecenten su aspecto patibulario ni tan siquiera para que alguien le enseñe a sentarse correctamente en su escaño para que deje de poner aquella postura del pirata Barbarroja, repantingado como si estuviera tomando vinos en una taberna de barrio. No, no señores, el señor Iglesias y su distinguida señora, Inés Montero, no se han puesto por poco y han decidido quitarse la máscara y comprarse un palacete en la sierra de Madrid, junto al parque natural del Guadarrama en el exclusivo asentamiento de Galapagar, ni más ni menos que cualquiera de estos monigotes de la alta sociedad “de la jet” donde seguramente va a encontrar pocos de su misma clase, incluso me imagino que pocos profesores de universidad como él, con los que compartir sus ideas proletarias.


Una casa de 268 m2 de edificación, con una parcela de 2.000 metros, casa de visitantes, piscina y todos estos requisitos que suelen establecer la diferencia de quienes tienen un poder adquisitivo de alto standing de aquellos otros ciudadanos de a pie que, sin ser comunistas, ni anarquistas, ni separatistas ni mucho menos partidarios de los okupas a los que tanto protege, tienen que limitarse a un piso, digno esto si, sin tantos aditamentos y, por supuesto en algún barrio mediano de la ciudad o del pueblo en el que residan, que forman parte de los millones de ciudadanos que pertenecen a la clase media, que cumplen con las leyes, que pagan religiosamente sus impuestos y que permanecemos en nuestras casas cuando los miembros de Podemos, con su caudillo al frente, salen a las calles con su “uniforme de trabajo” para protestar por no tener nada para vivir. Los pantalones vaqueros raídos, su chaqueta con eslóganes relativos a su condición de comunista en activo, sus críticas y sus constantes referencias a las injusticia y la igualdad.


No sabemos si en este nuevo habitáculo que, como es evidente, no van a poder ocuparse directamente de la limpieza y van a necesitar ayuda de otras personas, algo que, cuando nazcan los mellizos o gemelos, se va a complicar; lo que puede llegar a ocurrir en el caso de que algunos de estos que tan amigos son de establecerse en casa ajena, a los que se conocen como okupas decidieran, durante algunas de sus comparecencias como parlamentarios en el Parlamento de la nación, decidieran forzar las puertas y establecerse como dueños y señores, algo a lo que acostumbran a hacer, esperando tranquilamente a que el lento procedimiento del desahucio a través de los juzgados les permita recuperar su suntuosa vivienda, maltrecha y medio destrozada, después de seis meses de estar ocupada por quienes, como ellos, piensan que la propiedad privada es de todos y no de sus legítimos dueños.No nos incumbe averiguar de dónde, esta pareja de soviéticos, han sacado los 600.000 euros que vale este palacete ni lo que han conseguido de préstamo o hipoteca bancaria, suponiendo que la hayan necesitado. Lo que sí sabemos es que los intereses de 400, 500 o 600.000 euros son una porrada de dinero y que nadie se va a creer que, por ser ellos y por su cara bonita el interés más la amortización les vaya a salir por 500 euros mensuales aunque el primer o el segundo año sólo paguen intereses.. No sabemos si el señor Pablo glesias sigue dando clase en la Complutense, así como tampoco sabemos cuáles son sus emolumentos mensuales o la paga que recibe de su partido, no obstante si sabemos que las pagas de los profesores universitarios no suelen permitir a estos señores comprarse viviendas de 600.000 euros. Convendría que el señor Montoro que tan aficionado es a investigar los patrimonios de los españoles, que se fijara en este señor que predica al resto de los españoles el reparto de sus bienes entre todos, que los empresarios se lo entreguen todo a sus trabajadores y que el sistema de libre mercado sea sustituido por otro que, como en Cuba o en Venezuela, quede en manos de un estado dictatorial y opresor que tenga acogotados a todos sus ciudadanos para así, como ha ocurrido con los Castros y ocurre con Maduro, ellos se vayan enriqueciendo mientras su pueblo está pasando la más horrorosa de las miserias.

En realidad estamos muy satisfechos de este grandísimo error cometido por una persona que se las ha venido dando de listo durante años pretendiendo que el resto de españoles nos tragáramos sus burdas mentiras y engaños. Será muy saludable que todos aquellos que han puesto su fe en él, que se han tragado sus mentiras, que le han votado y que piensan que el mundo actual está dispuesto a soportar otro comunismo como el que están padeciendo en países como Ecuador, Cuba, Venezuela o Bolivia, sólo porque un iluminado venga desde fuera para darnos lecciones de bondad, humanidad, decencia y caridad. Por lo visto en el caso que nos ocupa la caridad empieza por él mismo.


O así es como, señores, desde la óptica de un ciudadano de a pie, tenemos la sensación de que, como casi siempre suele suceder tendremos que recurrir al relato bíblico de Sansón y Dalida o al famoso dicho francés, utilizado en los casos en los que hay un misterio que descifrar:“cherchez la femme”. Como en el 90% de los casos tenemos la impresión de que estos dos tortolitos, próximos a ser papás, han caído en las redes del romanticismo un estado muy peligroso para un compañero (no me atrevo a llamarle marido) novel, dispuesto a tomar los antojos de su amiga como mandatos ineludibles:“ Pablito,me apetecería un caprichito”, “Lo que tu quieras, cariño” “Pues, amor, un chaletito en el Guadarrama molaría”, “Hecho, vida” . Como la vida misma.

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