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Etiquetas:   Novela por entregas   -   Sección:   Libros

Soberano don Nadie (XV)

Juan Pablo Mañueco
Redacción
martes, 27 de diciembre de 2005, 00:38 h (CET)






Soberano don Nadie en el país de
los poderes políticos verticales

Don Quijote y Pero Grullo en acción


Resumen de lo publicado:


Pero Grullo cada vez está más convencido de que en una democracia las leyes deberían fluir en sentido inverso a la dirección que han seguido siempre durante los sistemas no democráticos. Es decir, obligar a los de arriba a cumplir sus deberes con los de abajo, de los cuales cobran un salario público. Sólo después debería comenzar a darse derechos... a las autoridades; sólo algunos, con lo cual se les estaría prohibiendo todo aquello que no se les concede.

Desde luego, la palabra “Derecho” le semeja la más engañosa de las imaginables, porque, siendo el participio pasivo del verbo “dirigir”, convierte en pacientes a sus receptores, cuando lo importante es quién sea el “Director”: quién rige y dirige la acción. Quién tiene el poder de llevar a los dirigidos o derechos hacia un destino u otro. La estructura política actual: todos los poderes obrantes para los dirigentes, algunos derechos pacientes para los regidos... le parece la misma que la del Imperio Romano: mundo ideológico en el que se inventó ese fraude conceptual y lingüístico.

Mientras tanto, la vida política del país estaba a punto de verse sacudida por un pavoroso escándalo...)


Capítulo XII


Tránsfugas...


Prensa se hacía eco de batalla aristocrática acontecía en alturas. Dos bandos nobiliarios se habían enfrentado por reparto cargos y sueldos, como suele ser habitual entre bambalinas de alta y baja política, sin que trascienda más allá de reductos minoritarios donde habita todo poder. Sólo que, en esta ocasión, ni siquiera se podía formar gobierno que hiciera y deshiciera a su antojo señorial, en su beneficio privado, con asuntos presuntamente de todos...

Ante perspectiva de resultar imposible cualquier pacto de partida que encubriese formalmente medidas posteriores para asaltar presupuestos públicos, histeria se adueñó clase política, a lo cual siguieron puñaladas inmisericordes, exabruptos incontenibles y documentos secretos que comenzaron a ser filtrados a medios de comunicación afines... Documentos iguales a cualquier documento anterior, perfectamente conocidos en círculos periodísticos, pero que esta vez venían acompañados por órdenes de publicación inmediata, para que contribuyeran a ensombrecer y encenagar a facciones adversarias.

Decían unos y otros medios de desinformación, a través de grandes titulares o en horas de máximas audiencias y videncias audiovisuales:

“Crisis parlamentaria: un diputado del partido Z amenaza con abstenerse en la investidura de su jefe político”.

“Se agudizan las contradicciones en el partido Z. Dos sectores enfrentados se disputan la distribución de carteras en el nuevo Gobierno”.

“El partido A es el culpable de lo que está ocurriendo en el partido Z, sospechas de compra del voto del diputado desleal”.

“El partido A nada tiene que ver con la crisis del partido Z. Se trata de una muestra más de la descomposición de este partido”.

“Otros cargos del partido Z dispuestos a secundar al diputado rebelde en su enfrentamiento con la dirección”.

“El partido Z está siendo objeto de una campaña de acoso y derribo por sus adversarios políticos, alentados por el partido A”.

“La honestidad del partido A está garantizada. La crisis interna del partido Z debe resolverse en los mismos órganos donde se ha producido”.

“Se trata de un claro ejemplo de compra de voluntades que afecta a algunos diputados desleales, declara el portavoz del partido Z”.

“El partido Z ha puesto en marcha el ventilador de las injurias para no asumir sus propias responsabilidades, según el portavoz del partido A”.

“Los diputados desleales acusan de deslealtad a sus jefes políticos”.

“Existe una trama de intereses inmobiliarios”.

“La trama de intereses inmobiliarios la manejan ellos”.

“Los diputados críticos acusan a la dirección de no haber respetado las cuotas de poder que les habían sido prometidas”.

“La trama al descubierto: los tránsfugas se reunieron en secreto con altos cargos del partido A”.

“La crisis del partido Z al descubierto: se filtran algunos de los pactos secretos incumplidos entre las diversas familias del partido”.

“Los altos cargos del partido A aseguran que se reunieron con el diputado rebelde para tratar asuntos que sus bufetes llevan en común, pero que no se conversó sobre asuntos políticos”.

“El diputado rebelde afirma que los altos cargos del partido A y del partido Z también se reúnen a menudo, en conversaciones que no trascienden a la opinión pública. Asimismo denuncia que algunos cargos de ambos partidos llevan despachos en común o colaboran desde sus bufetes para promover intereses conjuntos”.

(De una hoja subversiva.) “La podredumbre del sistema en evidencia: toda la clase política no es más que una monumental trama de favores mutuos, que se compactan entre sí para repartirse el presupuesto público, y que actúan como grupos de presión para apuntalar a la oligarquía que les patronea y a cuyos dictados se atienen, como verdaderos lacayos de la oligarquía económica que realmente nos gobierna”.

“El jefe político del partido Z declara que no hay pactos internos en su formación para repartirse el poder entre las diversas familias y conmina al partido A para que haga públicos los suyos”.

“Si la crisis persiste no podrá formarse el nuevo Gobierno”.

“El partido Z reclama el escaño al diputado tránsfuga, por entender que el cargo pertenece al partido y no a la persona que lo ocupa”.

“El diputado crítico anuncia que no dimitirá porque quiere respetar los acuerdos con los votantes que le han elegido. ´Es la dirección de mi partido la que ha traicionado a los votantes y se ha fugado del mandato de los electores´, declaró ayer en una multitudinaria rueda de prensa”.

“El tránsfuga se aferra al acta de diputado negándose a devolverla al partido. Ayer no supo responder a las dudas que le plantearon los periodistas durante la rueda de prensa”.

“´El acta es del diputado´, dictamen de un prestigioso jurista de nuestro Consejo Editorial”.

“´El acta es del partido´, dictamen de un prestigioso jurista de nuestro Consejo Editorial”.

“´¿De quién es el acta?´, artículo de opinión de nuestro consagrado columnista que da muestra de su fina y magistral ironía”.

“´¿Existió alguna vez un acta?´, artículo de opinión de nuestro consagrado columnista que da muestra de su fina y magistral ironía”.

“´La "volonté generale" no existe´, análisis ensayístico de nuestro filósofo de cámara”.

“´La "volonté generale" es clara´, análisis ensayístico de nuestro filósofo de cámara”.

* * *

Existiendo o no "volonté generale", que en esto, como en todo, editorialistas, intelectuales y otros nombres exhibibles discrepaban, según bando político que les llenara el comedero correspondiente y les procurara su prestigio y púlpito, opinión callejera se mostraba unánime... Aunque ciertamente irreproducible en medios de prestigio, a tenor grado de exabruptos, injurias y vejaciones verbales hacia clase política, en general.

Votantes, si nunca creyeron ser soberanos de nada excesivamente, esta vez sí se sentían defraudados, ante espectáculo inconcebible de representantes incapaces de ponerse de acuerdo hasta para repartirse despachos y carteras de gobierno... Y con otra sensación general: trama inmobiliaria había, cómo no, aunque diferían después en adjudicación de mayores improperios a éstos o aquéllos, según color ideológico que les sirviera para distraerse en sus tertulias. Si bien, según fueron transcurriendo semanas de crisis, sin que ésta se resolviera ni aclarase, opinión pública jamás publicada convergió en adjudicar generalmente términos de máxima virulencia léxica a todo estamento político, en inusitado consenso popular.

Enjuiciamiento contra clase política que, a falta de otros cauces factibles, transcurría en únicos lares, recintos y salones de plenos donde se admite expresión popular, le llamen soberano o no, esto es: en hemiciclos de barras de bares, congresos de círculos de amigos que charlan resignadamente sobre política hasta que alguien mencione algún tema más limpio, asambleas familiares sin otra cosa mejor que hacer durante breves minutos que indignarse con ciertas cosas que hoy desvelaba este o aquel noticiario, tribunales de ciudadanía impotente que antes o después de mercar o trabajar o pasear o saludarse por vía pública se despachaban a gusto contra ladrones gubernamentales...

Opinión pública jamás publicada acostumbraba a iniciarse con menciones directas a madres principales implicados en el asunto, sin distinción de partidos ni discrimen de facciones intrapartidarias, pues todas ellas parecían tener mismo origen. También aditamentos arborescentes craneales solían adornar comienzo de citación a comparecencia de intervinientes en escándalo ante senado popular, entre grandes y airadas exclamaciones y otros improperios y exabruptos malsonantes. Que era de ver, sin duda, contundencia unánime con que opinión pública nunca publicada calificaba a sus dirigentes, aunque ellos, según hábito constante, hacían oídos sordos a tales dictámenes, para crear por sí mismos opinión publicada que sí se seguía imprimiendo en grandes titulares y con continua profusión mediática.

Cuando se atemperaban primeros exabruptos, opinión callejera nunca publicada coincidía generalmente en términos como éstos:

–Jamás un ladrón dijo: ¡He sido yo! ¡He sido yo!

–Pero es que estos canallas encima dicen que están para servirnos.

–¡Para servirnos de ejemplo de cómo arramblar con todo lo público para su bolsillo! ¡Aves de rapiña!

–Y ahora salen conque hay una trama inmobiliaria.

–Pues claro que la hay: en cada Ayuntamiento hay una.

–¡Te equivocas! Un cada Ayuntamiento, hay muchas tramas inmobiliarias. ¡Innumerables por cada expediente que se tramita!

–Poco más o menos, las mismas que por cada adjudicación, licencia o contrato público que se licita.

–Esta vez la trama era mayor. Parece que había mucho suelo urbanizable que se jugaba con la formación del nuevo Gobierno.

–¿Ya no lo hay?

–Suelo urbanizable... el que ellos quieran urbanizar, en las cantidades exactas para que sigan altos los precios... ¿De qué otra cosa viven los especuladores amigos y los Ayuntamientos, que llenan sus arcas con las recalificaciones y adjudicaciones de terrenos, sino de vender “el solar patrio”, que para eso es suyo, y no del pueblo, aunque nosotros seamos quienes después les costeamos toda esa mugre?

–Pues ahí lo tienes. Todo seguirá igual... ¿No están todos pringados con los promotores, no tienen las constructoras sus agentes a sueldo entre los representantes de cada partido, no son los propios partidos sucursales a sueldo de los especuladores, sean del sector inmobiliario o de cualquier otro sector en donde haya negocio?

–Probablemente.

–¿Lo dudas?

–Lo que digo es que no lo sé.

–Pues entérate del mundo en que vives. Comprar políticos es el mejor negocio del año. Por mucho que cueste, siempre será la inversión más rentable del ejercicio... Ahí es nada: tener a tu favor al que escribe las normas y los reglamentos para que cuadren con las cláusulas que más te interesan.

–O al que establece los pliegos de condiciones para que fotocopien los que a tu corporación le convienen. De esa forma, la estafa ni siquiera tiene que producirse después; la norma es la estafa. Cada punto puede labrar la riqueza de todos, y cada coma es una comisión para alguien.

–¡Negocio asegurado! Si quieres vender cualquier bodrio, haz que el Estado te lo compre o que homologue tu modelo, y no los de los otros, aunque el tuyo sea un petardo. Pero a este no intentéis convencerle, es tan lila que cree hasta en la Comisiones de Investigación, y no en lo que ven sus ojos.

–Entonces, ¿tampoco creéis que salga nada en limpio de la Comisión Parlamentaria que se ha creado para investigar la trama?

–¿Conoces algún estamento que se haya condenado a sí mismo?

–Algún caso habrá.

–Ninguno.

–El mafioso que se rebela contra la mafia: ése es el sicario que pierde.

–¿El tránsfuga?

–Ese mismo... En este caso, ni siquiera hay que buscar un chivo expiatorio o cordero pascual. Rebelándose contra la corrupción, se ha condenado a sí mismo.

–¿De manera que opináis que es el único inocente?

–Tal vez le prometieran lo que no estaba dispuesto a perder o tal vez vio en esta ocasión más corruptelas de las soportables.

En cualquier caso, lo ha hecho mal: si de verdad se hubiera cambiado de partido o puesto su voto al servicio ajeno, en esta o aquella votación... el tinglado de la farsa podría haberse mantenido. Pero, aunque le llamen así, no es un tránsfuga verdadero, sino un simple indisciplinado, en un sistema donde todos son realmente tránsfugas del pueblo...

Es un rebelde, que pone al desnudo los vicios del sistema: está perdido. Impide las componendas habituales entre la jerarquía de su partido y los chalaneos corrientes con las restantes jerarquías... Por eso, todos le destruirán.

____________________

Próxima entrega de la novela: martes, 6 de diciembre.

'Soberano don Nadie'. de Juan Pablo Mañueco. Egartorre Libros. 190 páginas. Madrid, 2005. 14 euros.

Puede adquirir el libro en librerías o realizando un pedido online.

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