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Etiquetas:   Hablemos sin tapujos   Cataluña   Política   -   Sección:   Opinión

Un 155 limitado en sus efectos, lo pagaremos todos

“Curiosamente los votantes no se sienten responsables de los fracasos del gobierno que han votado.” (Alberto Moravia)
Miguel Massanet
martes, 15 de mayo de 2018, 07:42 h (CET)

Consumatum est. No por esperado ha resultado menos traumático para un pueblo, el español, que se siente impotente a pesar de ser mayor en número, tener más poder en las dos cámaras de representación pública y estar dotados de una Constitución, la del año 1978, que garantizaba a todos los españoles que España, la patria de todos, estaría a salvo de cualquier intento de desmembración, provocado desde fuera de nuestras frontera o desde alguna parte del reino español; el intento más absurdo, descarado, sostenido en el tiempo, cada vez más intenso y con menos tapujos de esta parte del pueblo catalán, al que los sucesivos gobiernos que han pasado por la Moncloa no han sido capaces de contener, marcarle sus límites, impedirle sus sucesivos intentos de apropiarse de más potestades, hacer propaganda de sus intenciones independentistas y, como culminación a este proceso donde los gobernantes han ido de error en error y de cesión en cesión, contribuyendo en un intento verdaderamente absurdo de comprar a los catalanes a base de ir vertiendo millones de euros para que ellos, con absoluta impudicia, los fueran desviando hacia la preparación de un gobierno catalán paralelo al español, para tenerlo preparado para cuando, en la culminación de esta locura colectiva que está padeciendo este grupo de catalanes a los que se les ha convencido de que una Cataluña independiente de España, sería la tierra de Jauja en la que todos los catalanes vivirían, por su cuenta y riesgo, esta gran aventura propia de aquellas conocidas aventuras del “barón de Münchausen” ( 1988) que tanto nos impresionaron a los jóvenes de aquellos tiempos en los que aparecieron las primeras películas en tecnicolor.


Por desgracia para los ilusos que se creyeron a los Pujol, Mas, Rovira, Junqueras y toda la larga retahíla de personajes que se han atribuido el derecho a ir lavando el cerebro de los ciudadanos catalanes para imbuirles en ellos ideas absurdas acerca de un pasado que nunca existió y de un país independiente que sólo son capaces de inventárselo todos estos defensores de una historia apócrifa de Cataluña, sólo comparable a este gran engaño, perpetrado por las izquierdas españolas y puesto en marcha por el señor Rodriguez Zapatero, de la famosa Ley de la Memoria Histórica, mediante la cual, los que perdieron estrepitosamente y sin posible disculpa la Guerra Civil, que la II República o, mejor dicho, los que se la inventaron después de haber amañado los resultados de las votaciones del 14 de Abril de 1931(una manipulación que, más tarde en Febrero de 1936 volvieron a poner en práctica, con éxito dando paso a aquel execrable Frente Popular que con sus excesos y sus crímenes fue el que provocó el alzamiento del Ejército, al mando del general Mola), por sus enfrentamientos entre las distintas facciones que la gobernaban, por la falta de colaboración de los catalanes entretenidos en sus disputas internas y por los matones de la CNT y la FAY, incapaces de imponer la disciplina en sus columnas de combatientes, fueron tan estúpidos que, teniendo todas las ventajas a su favor, además del tesoro de oro del Banco de España, fueron derrotados sin paliativos por un inteligente, astuto y eficaz militar, bregado en la guerra con los moros africanos, el general Franco; todas las manipulaciones que han llevado a cabo no han conseguido otro efecto que, como ya pasó en 1936, sigan peleándose entre ellos con el único interés de hacerse con el poder para llevarse la parte del león en este supuesto reparto del botín catalán que esperan repartirse.


No obstante existe el peligro de que, en esta ocasión, ante un gobierno de derechas que, en uno de los más graves errores cometidos por Mariano Rajoy, aceptó formar gobierno cuando, unas elecciones le hubieran favorecido aumentando el número de escaños, en detrimento del PSOE y del partido de Ciudadanos (en aquellas fechas lejos de la popularidad que han ido adquiriendo posteriormente, gracias a las cantadas de los dos partidos que se disputaban el gobierno, el PSOE y el PP), muy debilitado y desgastado por los casos de corrupción que se le han descubierto entre sus dirigentes; por su fracaso táctico en el caso de la rebelión catalana dejando que el problema se fuera acentuando basándose en la errónea idea de que los intentos de buscar su independencia, con el transcurso del tiempo, se irían calmando hasta desaparecer por completo. ¡Craso error que, en la actualidad estamos pagando todos los españoles y, en especial los que nos vemos obligados a seguir viviendo en esta autonomía, hoy convertida en un polvorín que es muy posible que, en un momento de gran tensión, pudiera llegar a explotar con consecuencias imprevisibles para España y para los que vivimos en Cataluña.


La excesiva dilación del gobierno de Madrid en adoptar medidas adecuadas para desarbolar los intentos de dejar de cumplir las leyes de los catalanes o la falta de diligencia de los fiscales, con seguridad siguiendo las recomendaciones del fiscal general de la capital de España, han permitido que los independentistas catalanes fueran adquiriendo confianza, mostrándose cada vez más agresivos, menos inhibidos y más desafiantes ante el Estado español. La evidente falta de una información veraz que hubiera permitido contrastar la realidad con los engaños que fueron propalando los propagandistas del soberanismo catalán han dado lugar a que desde TV3 y Cataluña Radios se haya venido desplegando una actividad inusual con la asistencia de tertulianos especializados en la mentalización del ciudadano catalán de que España ha sido sy sigue siendo la causante de todos los males, reales o inventados, que afectan a Cataluña. Uno de los más graves errores cometidos por el Gobierno y los demás partidos que pudiéramos calificar de constitucionalistas, ha sido, sin duda alguna, el no haber aplicado con más intensidad y eficacia el 155, que permitía una intervención más amplia en la comunidad catalana y en sus instituciones, algo que no se ha producido y ha sido causa de que, con tantos miramientos, tanto miedo a propasarse, tanta permisividad y tolerancia con las demostraciones de desprecio y de hostilidad contra España, tanta retención a la acción de las fuerzas del orden para impedir que las calles estuvieran ocupadas y dominadas por grupos de activistas y maleantes que se han dedicado a destrozar todo los que se les ha puesto por delante sin que haya habido detenciones y los pocos que lo fueron a las pocas horas ya estaban de vuelta a la calle para que pudieran continuar su actividad vandálica.


El gran peligro que hoy amenaza Cataluña ya no es, ni tan siquiera, el de que se declare una República independiente, sino que muchos que pensamos en republicano, no estamos de acuerdo en que esta autonomía española sea una República en la que las derechas estén automáticamente excluidas, como es el caso de ésta que se nos ofrece, capitaneada por un independentista, el señor Quim Torra, mero corre ve y dile del señor Puigdemont, cómodamente instalado en Berlín, desde dónde pretende ( al menos parece que es lo que se imagina que va a poder hacer) dirigir todo el cotarro de esta imaginaria e imposible República Independiente de Cataluña. ¿Alguien se imagina lo que puede llegar a acontecer en Cataluña dirigida desde este separatismo de la CUB o desde la ERC? O ¿ es que hay alguien que todavía se crea que los de Junts per Cataluña, si se hacen con el gobierno de la Generalitat, bajo la presidencia del recién nombrado Quim Torra, un xenófobo, radical, cargado de odio hacia España y los españoles, va a ser un obstáculo para que quienes han contribuido a su elección, la CUP y los partidos de izquierdas separatistas catalanes, puedan dictar las leyes que nos desangren a base de impuestos y se carguen a las, cada vez menos empresas que quedan en Cataluña, que es evidente que, ante el negro panorama que se anuncia en estas tierras catalanas, cada vez van a ser menos con la posibilidad, para no decir certeza, de que los centros de trabajo que todavía permanecen en Cataluña, luego de la huida de sus domicilios sociales y fiscales, vayan desapareciendo a medida que la situación local vaya constituyendo un grave obstáculo para el libre desarrollo de sus actividades industriales.


La gran incógnita es si, como pronostica el mismo expresidente de la Generalitat, Carles Puigdemont, este gobierno títere que se está creando para Cataluña tenga sólo una duración limitada para que, para octubre u otro mes cercano, se convoquen nuevas elecciones que, a juicio de los soberanistas, pudieran favorecerles con más escaños que reforzaran su preponderancia en el Parlament catalá. Y, señores, aquí tenemos la gran incógnita, en esta caso referida a lo que esperamos que haga el gobierno de la nación y, si nos apuran lo que van a estar dispuestos a hacer el resto de los partidos de la oposición que, hasta ahora han apoyado las decisiones ( las pocas que se han tomado desde el propio ejecutivo) del Gobierno que, en general, han quedado resumidas a recurrir, una y otra vez, ante los tribunales aquellos acuerdos adoptados desde el Parlament catalán que han estimado que eran contrarios a nuestra Constitución. Dudamos que si lo que está sucediendo en España hubiera tenido lugar en Francia o en Alemania los respectivos gobiernos de estas naciones hubieran tratado con tan “exquisito cuidado de no molestar demasiado” a quienes, de una forma ilegal y desafiante se hubieran atrevido a poner en duda la unidad de sus naciones o se hubieran atrevido a desautorizar las sentencias firmes de sus tribunales de justicia.


En todo caso, sin que esto tenga otra proyección que la expresión de una opinión personal, mucho nos tememos que el rumbo que el señor Rajoy y su grupo de asesores que lo apoya está imprimiendo a un partido que no es, por mucho que les interese hacerlo ver ante la ciudadanía española, una formación de centro-derecha, sino que sigue siendo, en cuanto a la mayoría de ciudadanos que han venido votando por él hasta estas fechas, un partido de derechas, cristiano, defensor de la propiedad priva y de la vida humana en todas las vertientes que, de alguna manera la afectan, así como un fiel mantenedor de nuestras queridas tradiciones que, como es evidente comportan un amor a la patria española y a todos aquellos aspectos como son la familia, la comunidad, el respeto por las leyes, la defensa de los derechos individuales y el respeto por los de los demás. Así como mantener la unión con los españoles del resto de comunidades que forman parte desde hace siglos de esta unidad que demostramos tener los españoles cuando, desde fuera de España alguna nación o grupo de ellas han pretendido intervenir en nuestros asuntos o han intentado ocupar una parte de nuestros territorios peninsulares. Puede que todos estos pensamientos, hoy en día, suenen a algo aarcaico, obsoleto o demodé como dirían los franceses pero como privilegio que se me debe conceder en atención a mi edad, deberé manifestar que en lo que respeta a mí, me tienen sin cuidado quienes piensen que en una España más librepensadora y menos dependiente de su paso se crean que pueden vivir mejor. ¡Allá ellos con las decisiones que tomen!


O así es como, señores, desde la óptica de un ciudadano de a pie, se nos ocurre que es muy posible que las nuevas generaciones piensen que, dejando que esta democracia amañada, investida de totalitarismo comunistoide, investida de un camuflaje populista y dejada en manos de dirigentes como algunos de los que se quieren promocionar para dirigir este reino que, para ellos, sin duda no sería una monarquía parlamentqaria, sino más bien un nuevo modelo de estado comunista, al estilo bolivariano que seguramente es lo que tienen en mente señores como Pablo Iglesias, Errejón, Monedero o el mismísimo señor Garzón de IU o la señora Colau de Barcelona que, al parecer se han decantado por apoyar al soberanismo catalán sabiendo que, cualquiera que fuere el resultado de esta revolución que se viene anunciando los principales beneficiados del desorden en Cataluña van a ser, sin duda alguna ellos. No sé si el señor Rajoy y su camarilla de desconocedores de la realidad catalana (algo que les hemos venido recordando, a través de estos comentarios, desde hace muchos años) más dedicados en conseguir que los vascos les apoyen los PGE, para lo cual no parece que pongan demasiadas exigencias al nuevo mandamás de la Generalitaat de Cataluña siempre que la constitución de un gobierno, sea el que sea, en la comunidad catalán, les sirva como excusa para retirar el 155 que es la condición que les impuso el PNV para empezar a negociar el “precio” que le van a poner al Gobierno por su apoyo a los indicados presupuestos.

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