Quantcast
Diario Siglo XXI. Periódico digital independiente, plural y abierto. Noticias y opinión
Viajes y Lugares Display Tienda Diseño Grupo Versión móvil

Etiquetas:   Animales   -   Sección:  

Una perrera mallorquina impide que animales con enfermedades o malformaciones sean adoptados

Redacción
viernes, 2 de diciembre de 2005, 20:43 h (CET)
En aplicación de una ordenanza municipal, la perrera del pueblo mallorquín de Son Reus prohibe la adopción de los animales con discapacidad o enfermedades tratables.

Ana Sancho
El tenor genérico de la norma y, sobre todo, una estrecha aplicación por parte del personal de las instalaciones, impide la posibilidad de salvar la vida de animales con malformaciones o enfermedades crónicas sin riesgo de contagio para los adoptantes, como ocurre con el caso de la leishmaniosis.

La ordenanza para la inserción de los animales de compañía en la sociedad urbana entró en vigor el pasado mes de mayo e impide, en su artículo 86, ofrecer en adopción animales en los supuestos de que exista “evidencia clínica de padecer hidrofobia, enfermedad infecto- contagiosa o parasitaria, malformaciones, congénitas o no, peligrosidad manifiesta o cualquier otra circunstancia análoga, a juicio de la dirección facultativa del Centro Sanitario Municipal".

La perrita de la jaula 12: ¿indultada?
La perrita de la jaula 12, que ha sido bautizada estos días por cibernautas pro-animalistas con el nombre de Kuki, podría haber sido indultada por la regidora de sanidad, como respuesta a las masivas peticiones de salvación.

El delito que se le imputaba al inocente can era el de padecer leishmaniosis, una enfermedad parasitaria susceptible de tratamiento sanitario y de nulo riesgo para sus congéneres o para el ser humano.

Según ha podido saber Diario Siglo XXI, la abogada de la asociación animalista Fundación Altarriba, Yolanda Valbuena, ha mantenido una conversación telefónica con la Concejalía de Sanidad de Son Reus en la que fue informada del indulto de la pequeña Kuki, tras el envío de una orden paralizando el sacrificio previsto para el día 1 de diciembre y autorizando la adopción.

Pero a lo largo del día de hoy, y puesto que la perrita había desaparecido de su jaula, se han sucedido las consultas sobre su estado, peticiones que no han obtenido sino informaciones contradictorias procedentes del funcionariado consistorial, unas asegurando que estaba muy atendida -incluso con un radiador- y otras sin embargo comunicando su muerte. Un caos informativo que, según Altarriba, “es recurrente en esta perrera”.

La falta de transparencia informativa ha provocado que las protestas continúen llegado al despacho de la alcaldesa de Son Reus, a través de un aluvión de e-mails en solicitud del indulto para el can de la jaula número 12. El texto remitido en los correos reclama una oportunidad para la perrita, “pequeña, asustada y enferma, condenada a muerte por la burocracia de una perrera”.

La misiva hace referencia al “caos burocrático con el que los responsables de la Perrera pretenden escurrir el bulto”. Y finaliza con la denuncia ante tales actos de “verdadera crueldad (…) que no están permitidos ni tan siquiera a una perrera”.

Asimismo, desde Altarriba se confirma la repercusión que ha tenido el caso de Kuki, considerándolo “una vergüenza general que ha saltado a nivel internacional en apenas unas horas, una pobre publicidad para una tierra tan bella como Baleares, que no merece que sus gentes sean consideradas tan poco humanitarias y tan crueles.”

Desbordados de llamadas y de e-mails procedentes de todas partes del mundo preguntando por la veracidad del caso, Altarriba ha “tenido que decir que sí, que la ley local exige la muerte. Esperamos que Kuki esté viva y se vaya a disfrutar a su nueva casa, y que las autoridades locales reconsideren la crueldad implícita de unas normas que están siendo superadas ya por muchos municipios españoles”.

La cocker de la jaula 83: ¿próxima víctima del artículo 86?
Movimientos de amantes de los animales, animalistas célebres y personas particulares sensibilizadas con este caso han manifestado por distintos medios la repulsa que les provoca la normativa municipal que imposibilita la adopción de animales con enfermedades tratables o malformaciones.

En este segundo grupo de los animales discapacitados se encuentra una perrita cocker spaniel, de menos de un año de edad, que padece un síndrome neurológico –cabeza ladeada y ojos estrábicos- y espera desde la jaula 83 su incierto destino. Según ha podido saber este diario, desde la perrera se ha afirmado que no podrá ser adoptada debido a su malformación, pese a que en el listado publicado en internet por la misma perrera figura su ficha en la que se llama a su adopción.

En caso de aplicársele el artículo 86 de la ordenanza municipal, la perrita tendría marcada su fecha de sacrificio para el día 8 de diciembre.

Altarriba estudia emprender medidas legales
La Fundación Altarriba ha manifestado a este diario la profunda consternación que le producen este tipo de casos, “como el ocurrido hoy, con la perrita de la jaula número 12, en la perrera de Son Reus, y que vienen siendo tristemente renuentes allí, incluyendo la desinformación”.

El papel que desde la fundación se atribuye a las autoridades municipales, “encargadas de velar, por ley, de los animales que sus ciudadanos abandonan, chocaría con “unas ordenanzas municipales que condenan a muerte a un animal enfermo o mutilado, habiendo personas dispuestas a cuidar de él y llevárselo a casa; algo que nos parece el colmo de la crueldad”.

Además, desde esta importante asociación de defensa animal se advierte del inicio de acciones legales contra la perrera o el consistorio, “si se confirma, como ha afirmado un empleado, que Kuki ha sido sacrificada el 30 de noviembre, aunque legalmente la fecha era a partir del 1 de diciembre.”

Gatos
La perrera de Son Reus difunde las listas de los perros de las instalaciones a través de una página web, desde la que pueden realizarse solicitudes de adopciones a partir de una ficha que incluye la foto de los canes. Sin embargo, además de las incoherencias observadas en la señalización de los canes adoptables o que serán sacrificados, no se les brinda la misma posibilidad de salvar sus vidas -por no figurar en la página web- a los cientos de gatos que son capturados cada año, y que ascienden a varios cientos anuales.

Noticias relacionadas
 
Quiénes somos  |   Sobre nosotros  |   Contacto  |   Aviso legal  |   Suscríbete a nuestra RSS Síguenos en Linkedin Síguenos en Facebook Síguenos en Twitter Síguenos en Google Plus    |  
© Diario Siglo XXI. Periódico digital independiente, plural y abierto | Director: Guillermo Peris Peris