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El arreglo político en Chechenia

Yuri Filippov
Redacción
jueves, 1 de diciembre de 2005, 02:04 h (CET)
El domingo pasado, en Chechenia se celebraron elecciones parlamentarias. Tal como pronosticaban los analistas, era el partido oficialista “Rusia Unida” que ganó la carrera electoral. Aunque los resultados finales de las votaciones se publicarán más tarde, resulta bien evidente que este partido formará la mayoría en ambas cámaras de la asamblea legislativa chechena.

A raíz de estas elecciones queda formalmente contorneado el espacio político en Chechenia, inesperadamente más equilibrado que en muchas otras regiones de Rusia. Aparte de un centro fuerte (“Rusia Unida”), aquí han surgido también las alas derecha e izquierda que sirven de contrapeso mutuo: el Partido Comunista y la Unión de Fuerzas de Derecha (SPS) que, según los resultados previos de las votaciones por las listas de partido, han reunido más del 10 por ciento de votos.

El balance político de las votaciones lo hizo el presidente checheno Alú Alkhanov, quien declaró que el pueblo “ha optado por el espacio político y jurídico de Rusia”. Vale añadir a ello que en los últimos años no es la primera vez que los chechenos hacen esta elección. Las elecciones parlamentarias pueden verse como una etapa más de la materialización práctica del plan de arreglo político en Chechenia concebido en 2003 y cuya esencia está en concesiones mutuas que Chechenia y la Federación Rusa se hacen.

Anteriormente, no habían sido menos eficaces las votaciones sobre la nueva Constitución chechena que proclamó Chechenia parte inalienable de la Federación Rusa. La amnistía decretada en mayo de 2003 para los separatistas que no hayan cometido crímenes graves no sólo tuvo resultados eficaces sino que ha pasado la prueba del tiempo, llevándose el chasco los pesimistas que afirmaban que los separatistas que hayan depuesto las armas pronto llegarían a ser objeto de venganza por parte de las fuerzas federales. Un elocuente ejemplo de ello es el caso de un tal Magomed Khambíev, ex ministro de Defensa en la separatista República Chechena de Ichkeria, elegido a la Asamblea Popular de Chechenia por la lista del partido Unión de Fuerzas de Derecha.

La única cláusula del plan de arreglo político que ha sufrido modificaciones irreversibles se refiere a las elecciones presidenciales de Chechenia. Conforme a las leyes de Rusia, las elecciones presidenciales en Chechenia se han celebrado ya en dos ocasiones. El presidente Ahmad Kadyrov, quien murió a raíz de un atentado terrorista, fue sustituido por el actual presidente Alú Alkhanov. Mas, poco después de las elecciones se produjo el acto terrorista de Beslán, a raíz del que quedaron reformados los principios de la formación de los órganos de poder regionales. Igual que los dirigentes de las demás entidades federativas de Rusia, el primer mandatario de Chechenia no será elegido por todo el pueblo sino que su candidatura tendrá que aprobarse por el parlamento local después de ser presentada por el presidente de Rusia.

A ello se debe también cierta incertidumbre en materia de política chechena. A Alkhanov ya le han preguntado si piensa plantearle a Putin el problema de la confianza en su candidatura a fin de someterse luego al procedimiento de su aprobación en el nuevo parlamento. Es de opinión extendida que la condición del dirigente nombrado resulta más estable que la del elegido, porque es seguro que este mandatario no resultará “pato cojo”. Alkhanov declaró en público que no le plantearía al presidente de Rusia el problema de la confianza y piensa ejecutar su investidura hasta el fin del mandato.

Hay muchas razones para creer que así será. Concretamente, Ramzán Kadyrov, el primer vicepremier e hijo del desaparecido presidente Kadyrov, quien mantiene bajo su control las instituciones armadas de la república y es considerado por muchos como dirigente no oficial de Chechenia y candidato potencial al sillón presidencial, ha reiterado la misma postura que Alkhanov, a saber: el actual presidente debe mantenerse en el cargo hasta el fin del mandato. Kadyrov ve su objetivo actual en luchar contra los bandidos y separatistas para normalizar la vida en su tierra natal.

No obstante lo anterior, ya que existe cierta incertidumbre en la condición oficial del presidente checheno, lo cual resulta indeseable desde el punto de vista de la necesidad de mantener la estabilidad en la república, Moscú debería hacer un gesto definitivo que aclare su actitud hacia este problema.

Esta oportunidad pronto se presentará. La firma del tratado sobre la delimitación de los poderes entre la República Chechena y la Federación Rusa constituye el párrafo final del plan de arreglo político en Chechenia adoptado en 2003. Tras una larga concordancia a nivel del Distrito Federal del Sur, el proyecto de este documento fue presentado al Kremlin, donde se anunció que a comienzos del año entrante será firmado.

Si Alkhanov estampa su firma bajo el tratado, ello significa que será él quien se encargará de llevarlo a vías de hecho. Además, se podrá poner punto final al proceso de arreglo político en Chechenia, pues ni Moscú ni Grozny no tienen ni tendrán ningún otro plan. Sólo tendrán que luchar contra los separatistas y mantener la vida de paz, de lo que hoy día se ocupan de hecho las autoridades de casi todas las repúblicas del Cáucaso del Norte que forman parte de Rusia.

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Yuri Filippov es comentarista de RIA “Novosti”.

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