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Etiquetas:   Carta al director   -   Sección:   Opinión

Roja y rota

Pepe López
Redacción
lunes, 28 de noviembre de 2005, 04:30 h (CET)
Fue el Protomártir de la Cruzada, Calvo Sotelo, quien al ser condenado a muerte por aquellas palabras amenazadoras de Casares Quiroga y la Pasionaria: “Este hombre ha hablado por última vez”, manifestó que sus espaldas eran anchas y que prefería una España roja a una España rota.

Es el mismo temor que sentía Franco, en los últimos momentos de su vida, cuando ya advertía que “los demonios familiares” amenazaban nuestro horizonte y, por eso, pedía a los españoles en su testamento que mantuviéramos la unidad de las tierras de España.

Debió ser patética y emocionante aquella visita que hizo, el entonces Príncipe, Juan Carlos al Caudillo, ya gravemente enfermo, quien, cogiéndole la mano y apretándosela muy fuerte, le dijo (según cuenta el Rey a Vllalonga):”Alteza, la única cosa que os pido es que mantengáis la unidad de España”.

Añade el Rey que lo que más le impresionó fue la fuerza con la que le apretaba las manos y la intensidad de su mirada. La unidad de España era su obsesión.

Aquellos temores del Caudillo y aquella obsesión, los mismos que sentimos millones de españoles, se están haciendo triste realidad. Y, si Dios no lo remedia, tendremos, para nuestra desdicha, una España roja y rota.

Es increíble que tanta ceguera, tanta ignorancia, tanto odio y tanto afán de revanchismo se hayan asentado en nuestros gobernantes que parece no pretenden otra cosa que acabar con nuestra unidad, nuestra paz, nuestra Religión y nuestra libertad.

No se puede llegar al Gobierno, aunque el poder se haya alcanzado por mero accidente y como consecuencia de un salvaje atentado, para destruir por destruir.

Este Gobierno no ha construido absolutamente nada.Cada disposición que adopta es para enfrentarnos y dividirnos. Sólo así se explica el estado de crispación en que vivimos.

La política internacional, antiterrorista, hidrológica, de viviendas, de enseñanza y, sobre todo, el inaudito apoyo
que un inepto e irresponsable Presidente está prestando a vascos y catalanes para que se separen de la Patria común, es algo que a Franco y a millones de españoles nos parece inadmisible.

Me imagino que Franco nos sigue apretando las manos a muchos que nos consideramos sus fieles y a muchos españoles con sentido común ¡y por supuesto al Rey! para que no consintamos el desmantelamiento de España, ni echar un borrón y cuenta nueva sobre nuestra historia común.

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