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Violencia de género
Ekain Rico
Nunca he entendido demasiado bien esta expresión que, a mi parecer, no deja de ser un simple eufemismo que esconde, tras de sí, una realidad más que cruenta.
Día tras día, los periódicos recogen, en sus secciones de sucesos, muestras palmarias de que la sociedad machista de hace cuarenta años, no ha desaparecido del todo.
Me es imposible valorar el inmenso dolor de aquellas mujeres que son maltratadas. Y sí, he dicho mujeres, no madres, no hermanas, ni tampoco esposas o novias. Mujeres a secas, con su propia personalidad y sin necesidad de recurrir a figuras familiares para designarlas. Seres humanos que padecen la furia irracional de terroristas domésticos, y no de locos o enajenados que se escapaban de la justicia alegando enajenaciones transitorias varias.
Y es que el eufemismo no vale. Las cosas hay que llamarlas por su nombre y, ante el maltrato de las mujeres, sólo queda decir una cosa bien alto: Basta ya de toda clase de terrorismo.
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