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Zancadilla para la cultura mundial

Anatoly Korolev
Redacción
miércoles, 23 de noviembre de 2005, 03:01 h (CET)
El arresto en Suzia de los cuadros procedentes del Museo Pushkin de Moscú es equiparable con la crisis del Caribe. No debemos tranquilizarnos porque el Gobierno de Suiza haya anulado el dictamen del tribunal y los camiones con los lienzos se dirijan a Rusia.

La decisión tomada por las autoridades cantonales es un acto sin precedentes. Tal incidente no se repetirá nunca más. Se ha visto afectado todo el espacio de los intercambios culturales.

El director del Ermitage, Mijaíl Piotrovski, ha manifestado que el museo encabezado por él probablemente suspenderá su participación en la exposición dedicada a Dalai-lama en el Volkerkundermuseum de Zürich y que los cuadros de Matisse, que actualmente se exhiben en Düsseldorf no irán a Basilea, así como se suprimirá la exposición arqueológica rusa que se preveía montar en Latenium-Neuchatel.

La directora del Museo Pushkin, Irina Antonova, ha sido aún más categórica, al declarar que se suspenden todos los planes de intercambio cultural y que el Pushkin ya le ha negado a Londres la organización de una exposición rusa , puesto que Gran Bretaña no ha dado las garantías de proteger las obras de arte contra las pretensiones de terceras personas.
Conviene señalar también que hasta unas firmes garantías ya no significan nada.

Pues ya se le dieron a Irina Antonova en Suiza. Previendo que podía haber intentos de atacar la colección por parte de la compañía Noga, el Museo Pushkin exigió férreas garantías de la protección contra las pretensiones de terceras personas, y el Gobierno del cantón de Valais se las dio. Fueron firmados todos los respectivos documentos jurídicos, al pie de los cuales se pusieron sellos del cantón.

La exposición "Pintura francesa del Museo Pushkin de Moscú" se desarrolló del 17 de junio al 13 de noviembre en la galería de la ciudad de Martigny. Pero apenas la compañía Noga presentó la demanda, los camiones en que tenían que regresar los cuadros fueron arrestados sin vacilar un segundo. A los choferes les quitaron las llaves, y el aire acondicionado fue desconectado pese a todas las protestas.

La Embajada de Rusia tuvo que realizar milagros de casuística para lograr la anulación del arresto.

Los camiones se pusieron en marcha. Pero Noga presentó la segunda demanda, y el arresto se repitió en forma aún más despiadada: a los acompañantes de la carga (¡cuyo valor se fijó en mil millones de dólares!) les quitaron sus pasaportes y teléfonos móviles, volviendo a desconectar el aire acondicionado, o sea que las valiosísimas obras de arte en segunda ocasión tuvieron que sufrir un ataque climático.

Corrieron peligro los 55 cuadros que son pilares de toda la historia del postmodernismo: una encantadora obra maestra de Gauguin, "¿Y tú tienes celos?", de su ciclo de Tahití; el genial "Retrato del doctor Rey", debido al pincel de Van Gogh (ese doctor le trataba su psicopatía); "Retrato de la actriz Jeana Samari" de Renoir o "Las bailarinas" de Degas, los que desde hace mucho figuran en todas las enciclopedias del arte mundial.

No obstante ello la policía suiza desconectó el aire acondicionado.

Esa horrorosa confrontación en esencia no difiere en nada por su espíritu de la crisis del Caribe, durante la cual dos superpotencias atómicas estaban ajustando sus cuentas mutuas, convirtiendo en rehén de su disputa a todo el globo terrestre.

Hoy día en el papel del rehén se ha visto la cultura mundial.

Francamente dicho, a mí me ha extrañado la decisión del Gobierno suizo de devolvernos los lienzos. Pues sólo un par de meses antes, ese mismo Gobierno tomó la decisión de extraditar a EE UU al ex ministro ruso arrestado, Adamov, a pesar de que Rusia había dirigido antes una solicitud análoga a la Fiscalía de Suiza y debía gozar de la ventaja de prioridad, puesto que se trataba de un ciudadano de Rusia.

Tenemos que olvidarnos de la palabra "garantía". Este concepto no se extiende más a las obras de arte. Londres fue el primero en reconocerlo.

A comienzos de este año, la parte rusa estuvo debatiendo con Londres las condiciones de la invitación a participar en Inglaterra en una exposición de cuadros de Ticiano enviada al Ermitage de San Petersburgo. Rusia pidió garantías contra el arresto. Como resultado, los ingleses prepararon un informe para el Ermitage, en el cual fueron estudiados en detalle todos los problemas y los eventuales actos y argumentos de las partes.

La conclusión fue honesta y poco consoladora: Gran Bretaña no puede garantizar la seguridad de las obras de Ticiano contra las pretensiones de terceras personas y un eventual arresto.

La "bomba atómica" explotó de modo imperceptible, pero no se debe dudar de su potencia destructiva. Actualmente en el exterior se desarrollan varias exposiciones rusas de carácter único. La más grande se celebra en Nueva York, en el Museo de Guggenhaim. La lista de los cuadros que se exhiben allí impresiona aún más que la de los cuadros del Museo Pushkin arrestados en Suiza. Llevamos a EE UU una revista de mil años del arte ruso. Son 300 exponentes únicos del espíritu, la mentalidad y el acervo cultural ruso. He aquí cinco obras escogidas al azar: "La natividad de la Virgen" de Dionisio, "Los sirgadores del Volga" de Repin, "Una desconocida" de Kramskoy y "El cuadrado negro" de Malevich.

Allí mismo se encuentra el gorro de Vladimir Monomaj, en que se coronaban los zares rusos durante 700 años.

La pesadilla que tuvo lugar en Suiza destruyó a todo el sistema sanguíneo de la cultura.

Las garantías que dio EE UU tampoco podrán resistir al empuje de la ley, y nuestra exposición montada en Nueva York puede declararse fuera de la ley. El extenso informe presentado por Gran Bretaña constituye una confirmación de ello. Ni este país ni tampoco EE UU pueden garantizarle nada a Rusia en un mundo que vive a tenor con las normas del globalismo y la igualdad de todos ante la Ley.

Y lo de afirmar que el arte no puede convertirse en rehén en las disputas entre empresarios y el Estado equivale a sacudir el aire: pues tales garantías desde hace mucho figuran en el Derecho Internacional. Pero esas garantías flaquean, tratándose de las demandas de terceras personas.
Los camiones con lienzos avanzan hacia Rusia en un ambiente de pleno secretismo.

En un ambiente igual los misiles sovieticos recularon de Cuba hace un tiempo.

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Anatoly Korolev es analista de RIA "Novosti".

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