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Valores nacionales

Joaquín Castillo
Redacción
miércoles, 16 de noviembre de 2005, 23:20 h (CET)
El fútbol, cotidianamente, ofrece renovación de futbolistas y cambios de idolatrías. Es parte del permanente éxodo. Pasó con Fernando Torres. Y pasará en un rato más con Luis García. El delantero y el mediocampista fueron las dos últimas fulgurantes apariciones y alcanzaron el mejor nivel con la Selección Española. Este año las revelaciones fueron tan fulminantes como fugaces. Andrés Iniesta recibió, apenas hizo pie en Primera, encendidos elogios y ahora transita esa etapa de acoplamiento, con escasos partidos en Primera. Es todo un tema. Llorente acumuló reconocimientos unánimes, pero pronto entró en la etapa oscura. Otro tema. ¿No será que existe apresuramientos en dimensionar posibilidades a futuro en chicos tan jovenes? Es muy posible. O totalmente.

Y si esto lo trasladamos al ámbito general se ingresa en la zona de los debates interminables. ¿Cuántos jugadores posee el fútbol nacional para armar un muy buen equipo seleccionado? Quizás alrededor de medio centenar. Una cifra impactante. ¿Alguno es imprescindible? No. Ni los de las generaciones mayores, aquellos que rondan la treintena de años. Ni la intermedia ni la flamante. Hay un montón con excelentes condiciones, pero si la referencia es el Mundial 2006, la experiencia indica que nada mejor que el técnico Luis Aragones los evalúe un par de meses antes. Y eso debería ocurrir, por encima de la presunta base de elegidos o preferidos.

¿Esto es bueno o inquietante? A priori es una mezcla de ambas sensaciones. Todos los que ya estuvieron y con apellidos pesados, casos Fernando Morientes, Michel Salgado, Joaquin, o el mismo Raul, no pudieron revertir resultados desfavorables. Ni en Francia ni en Japón. Así que eso habilita a suponer que pueden o no pueden estar. Garantía de éxitos no asegura nadie: los viejos o nuevos. Y hasta los novatos.

Quizás la necesidad de encumbrar figuras para asegurar el recambio empuje a acreditar cualidades que sólo los partidos se encargarán de ratificar. Por eso hay que ser prudentes. Tanto Iniesta como Llorente o cualquier joven talento que surja en nuesta liga, disponen del crédito abierto pero mecesitan y habrá que otorgarles tiempo. Y al resto, a los consagrados, apostar por sus buenos momentos. Para que se imponga la calidad y no la moda, como es norma.

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