Quantcast
Diario Siglo XXI. Periódico digital independiente, plural y abierto. Noticias y opinión
Viajes y Lugares Display Tienda Diseño Grupo Versión móvil

Opinión

Etiquetas:   Color púrpura   -   Sección:   Opinión

Los emilios

Macarena López

sábado, 12 de noviembre de 2005, 22:55 h (CET)
Advertencia: este artículo de hoy no está dedicado a nada de la actualidad nacional ni internacional. Este escrito del sábado se dedica a algo que nos pasa a todos, algo sobre lo que hemos reflexionado seguro alguna vez: lo absurdo de ciertos e-mails.

Hace varios días, no recuerdo si fue hace una semana, me dispongo a mirar la bandeja de entrada y revisar el correo que tenía del día, y vi un mensaje donde se habla de los e-mails en cadenas, sí, esos donde te dicen que si no mandas el mensaje a ochocientas mil personas en menos de diez segundos alguien te saldrá del monitor y se dispondrá a sacarte la masa cerebral, y eso si tienes suerte, y dependiendo del tiempo que tardes en mandarlo. Y es que no vaya a ser que por tardar once segundos, además también te saque el corazón. Pero lo peor del caso no es eso, lo peor es que hay gente (yo también lo hacía) que se dedica a seguir este tipo de cadenas, porque es que la superstición está a la orden del día, oye.

Pero no son solo estos los que tocan la moral, porque a mí bien que me desconciertan, sino que hay otros muchos que tu los miras y no sabes de donde han salido, y lo más sorprendente: ¿cómo puede tenerlo media población española en menos de media hora?, es que es impresionante. Pero a lo que voy, tipos de mails, a montones. Repasemos una breve lista:

1. Las cartas en cadena: son unos mails que mandas porque no tienes nada más importante que hacer en tu vida, o porque estás aburrido o porque no sé, porque te ha dado por ahí, pero normalmente es algo que nunca haces. Esto último es una excusa buenísima para todo, algún día hablaré sobre las excusas, no sería mala idea tampoco. Pero bueno, estas cartas generalmente lo que te dicen es: una niña de un pueblo perdido de Albacete, un día estaba jugando con sus amiguitas y se fue a ver el correo, miró esta carta y por no reenviarla a cuatrocientas personas murió en el acto. Claro, murió en el acto, sí, es verdad, pero lo que no te dicen es que, si esa niña hubiese muerto, lo habría hecho porque del agobio de buscar a tanta gente para reenviar le dio un ataque al corazón. Vaya cosas que se inventan.

2. A otro tipo: los mails de susto. Yo con estos, personalmente, lo paso fatal. Lo abres y siempre ponen un título para engañarte como a un chino. Por ejemplo: es buenísimo, enciende los altavoces!!, o eso de: dale voz, si no la marca del coche no se escucha. Y tú, como parece que acabas de nacer o te has caído de una parra, le das voz, porque vaya a ser que no oiga la marca del coche, que no me importa nada, pero tengo curiosidad. Le das volumen al vídeo, y se ve un coche precioso en un monte, no hay nada de sonido, y tu le das más porque a ver si ha dicho la marca y no te has enterado, y cuando menos te lo esperas te sale un tío, que no sabes de donde lo han sacado, con una cara horrorosa pegándote un grito. Ahí es el momento donde es para vivirlo, sinceramente. Yo personalmente creo que la niña del pueblo perdido de Albacete habría muerto más por el susto que por el forward de cuatrocientas mil personas.

3. Luego están los que juegan con cosas muy serias: los mails compasivos. Te lo mandan con la buena voluntad del mundo para que tú también seas buena persona. Generalmente se reenvía cuando has sido muy malo o mala durante el día y necesitas acostarte habiendo hecho una buena acción. Y te dicen: por cada persona a la que envíes este mensaje yo recibiré un céntimo para operarme de no se qué. Vamos, que aquí parecemos tontos, como si Hotmail tuviese un contador de céntimos y dedicase una parte de sus ganancias a solucionar las tragedias del mundo.

4. ¿Y qué me dicen de los mails hipócritas?: eso son casi de los mejores. Hace dos años que no ves a tu ex o no ves a un amigo con el que te veías mucho y ahora no te ves nada, y te llega un mail diciéndote: los amigos están para llorar en tu hombro; si no puedo hacerte reír lloraré contigo; los amigos están para lo bueno y para lo malo, así que si me lo reenvías sabré que eres mi amigo del alma (aunque me importe un carajo tu vida y haga dos años que no te veo y me cruce de acera cuando creo que te he visto). Esto es para verlo y para leerlo. No es un mail puramente hipócrita en el sentido estricto de la palabra, más que nada porque hay amigos que si te lo mandan y los ves mucho, pero generalmente no es así. Es como un lavado de conciencia. Es como cuando ves a alguien conocido que no veías desde el desembarco de Normandía, y le preguntas por la familia, y por la madre, y por las vacaciones, y por los niños, y por la carrera de los niños, y por el perro (que murió trágicamente cuando vio un mail de susto al ver a un tío superfeo saliendo en la pantalla), y al final tú, que vas con un familiar le acabas diciendo: ay que ver que gordísima se ha puesto, ¿no te has fijado en esa celulitis que se le marca tanto en el pantalón?. Nunca me llevé bien con ella, lo que pasa que claro, si la ves no le vas a negar el saludo. Otro que estuviese al lado diría: claro, yo me cambio de acerca si voy a verte.

5. Ya llegamos al final: los mensajes de los deseos. Son superlargos, y te dicen que repitas para ti misma (cuidado no lo digas en voz alta que si lo escucha tu osito de peluche ya no se cumple) el nombre de la persona que te gusta tres veces, luego seis, luego doce, y luego ya veinte veces, y si lo reenvías te pide salir en cuatro días, a las 14:56 horas de la tarde, ni minuto más ni minuto menos. ¡Por favor! Lo peor es que te quedes esperando a ese día y a esa hora...qué manera de hundirle la moral a los ilusos.

6. Y finalmente, el mejor de todos, ese que al principio nos asustaba y era capaz de provocar una parada cardiorrespiratoria en nosotros: Hotmail cierra y Messenger es de pago. Vaya mito...qué haríamos nosotros sin ese tipo de correos. Veo el día menos pensado al director de Msn hablando en Antena 3 diciendo algo así como: a ver, que no cierro esto, que me da mucho dinero, que es un servicio mundial, que si cierro el chiringuito me hundo, y se hunden las empresas de Internet porque realmente la gente se deja cuarenta euros mensuales o más solo por esto, que sois unos enganchados, ¡¡viciosos, más que viciosos!!

Pero en fin, qué sería de nosotros, los internautas, que en nuestra profunda personalidad egocéntrica, mandando los mails a todo el mundo mundial hemos conseguido que muchos niños se salven, que Msn no cierre y muchas cosas más. Al final se acaba notando lo de siempre, que no somos nadie, que nos manejan como quieren, pero en el fondo, reconozcámoslo, nos gusta.

Noticias relacionadas

Trampantojos esperpénticos

Quiero una democracia como la sueca, no una dictadura de izquierdas demagógicamente mal llamada democracia como la que tenemos en España

Ministra de Justicia, Garzón, un comisario, Sánchez e Iglesias

¿Pero qué pasa aquí?

¿Son útiles las religiones?

El sincretismo religioso conduce a no creer en nada

El día de…

Nos faltan días en el año para dedicarlos a las distintas conmemoraciones y recordatorios

Como hamsters en jaula

​Hermanos: estaréis de acuerdo conmigo de que los acontecimientos políticos están pasando a una velocidad de vértigo
 
Quiénes somos  |   Sobre nosotros  |   Contacto  |   Aviso legal  |   Suscríbete a nuestra RSS Síguenos en Linkedin Síguenos en Facebook Síguenos en Twitter Síguenos en Google Plus    |  
© Diario Siglo XXI. Periódico digital independiente, plural y abierto | Director: Guillermo Peris Peris