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Alta tensión
Raúl Tristán
La lucha de Endesa contra la OPA hostil lanzada por Gas Natural no ha hecho más que comenzar.
A pesar del soterrado y mal disimulado posicionamiento del Gobierno a favor de la catalana, la Audiencia Nacional ha fallado dando la razón a la primera en referencia a los injustos acuerdos expresados por la CNMV. Debemos recordar que estos venían a ordenar a la eléctrica que mostrara ante la OPA una actitud sumisa y dócil, lejana de todo intento de defensa. En boca de su presidente, sonaba de ésta sutil manera el barato eufemismo: «abstenerse de realizar por sí o a través de terceros, cualquier operación que tenga por objeto perturbar el desarrollo de la oferta».
¿Abstenerse?. ¿Oferta?. Es de juzgado de guardia denominar a la acción ofensiva de la gasista como "oferta", y resulta vergonzoso descaro que atenta contra la libertad empresarial de la eléctrica, el velado mandato de pasividad absoluta.
Pero, ¿por qué un tema que entra dentro de la esfera de lo económico, del mundo empresarial y sus virtudes y defectos, ha saltado a la palestra de los medios de forma tan contundente en lugar de pasar desapercibido?. Sencillamente, al Gobierno, al PSOE, se le han visto las enaguas, lo que ha provocado la desaprobación ciudadana, así como del resto de los partidos políticos no coaligados con aquel.
Mientras tanto, el "ministreuro" Solbes se nos enfada. Endesa no para ni un momento, no quiere estarse quieta, se niega a mostrar una sonrisa de consentimiento antes de ser sodomizada, y ataca allí donde más les duele a nuestros políticos patrios: en Europa. Cuando alguien te recrimina por no hacer la colada dentro de casa, es porque tiene muchos trapos sucios que esconder de la vista de sus vecinos. Solbes recrimina a Endesa, que no teme pedir auxilio a Europa, y lo hace, en la esperanza de que la razón legal acabe prevaleciendo.
Hay muchos pagos en especie pactados tras esta OPA. Muchas deudas que se reclaman en los cuartos y pasillos oscuros de la política. La mesa de comedor del PSOE tiene una pata podrida, el PSC y sus 14 millones de euros impagados, y la mano que la mantenía hasta ahora firme amenaza con retirarse y dejarla caer. El banquete sobre ella dispuesto se puede venir abajo, salpicando a los comensales. La Caixa ha jugado duro, pero se le ha terminado el tiempo de jugar al escondite, el órdago ha sido puesto en evidencia.
Si PSOE – PSC fueran honestos, cada oveja descarriada volvería a su redil, la OPA pasaría a la historia, y La Caixa se quedaría echando partiditas de mus en su casita, con sus amigos, dejando en paz a Pizarro con las riendas de la suya.
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