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Etiquetas:   Y digo yo...   -   Sección:   Opinión

Ahora sí

Jordi Martínez Aznar

martes, 8 de noviembre de 2005, 02:33 h (CET)
Aunque desde un principio me propuse permanecer completamente al margen de todas las noticias que fueran surgiendo acerca de la primogénita de los Príncipes de Asturias, tengo que reconocer que, “gracias” a los cientos de periodistas que cada día informan sobre este acontecimiento, me ha sido completamente imposible. Si no es una tertulia en el “Salsa rosa”, es la noticia de una nueva visita en el “Gente”; si no es eso, es un dato sobre si es “redondita” o “cuadradita”; si no es eso, es otra tertulia sobre si debió ir a una clínica pública o acertó yendo a una privada; y así hasta el infinito.

Prácticamente cualquier programa de televisión y radio, todos los periódicos y numerosas revistas han tratado el tema como si les fuera la vida en ello y como si no hubiese más noticias que tratar. No quiero decir con esto que le den la espalda, ya que es un tema bastante importante como para llegar a esos extremos. Solamente pido a todos estos programas que piensen que, además de haber otras muchas noticias, hay gente que para la que hechos como, por ejemplo, el peso, la estatura, el color de ojos, si ha dormido mucho o poco o si se parece más a la madre o al padre les son tan irrelevantes como el tiempo que hará en Australia la próxima semana.

Y esto solamente es el comienzo. No quisiera parecer alarmista, pero a partir de ahora nos espera un bombardeo de datos como, por ejemplo, el día de su primera caquita, si chupa bien o no de la teta, el día de sus primeros pasos, su primer día en la guarderia, el día que diga sus primeras palabras, etcétera, etcéreta, etcétera. Que se va a notar que estamos en plena era de la información, vamos.

Y para demostrar que estamos en esta nueva era, la noticia de que la Princesa había dado a luz se dio por mensaje SMS, lo cual me recuerda que se utilizó el mismo sistema para anunciar la muerte del Papa, lo que significa que tampoco es un sistema demasiado novedoso que digamos. Además, en los primeros días se supo que algunos “privilegiados” pudieron ver a la niña gracias al móvil de la Reina.

Aunque a mí, una de las cosas que me da más miedo es algo que escuché hace algunos días, y es que sus padres han dicho que sería educada como una persona “normal”. Aquí, lógicamente, cabría preguntarse qué entienden ellos por “normal”. Porque la normalidad, como otras muchas cosas en la vida que no voy a enumerar por falta de espacio y por que no vienen al caso, es algo bastante subjetivo.

No es difícil imaginarse que, para alguien como ellos, algo “normal” es algo que está muy por encima de las posibilidades de cualquier familia de clase media, lo cual es absolutamente comprensible teniendo en cuenta las futuras obligaciones de la recién nacida. Sólo nos hace falta esperar que esta educación “normal” haga una persona que esté a la altura de las circunstancias.

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