Quantcast
Diario Siglo XXI. Periódico digital independiente, plural y abierto. Noticias y opinión
Viajes y Lugares Display Tienda Diseño Grupo Versión móvil
15º ANIVERSARIO
Fundado en noviembre de 2003
Opinión
Etiquetas:   Carta al director  

Acusaciones delictivas

José Carlos Navarro (Mérida)
Redacción
sábado, 5 de noviembre de 2005, 22:42 h (CET)
El presidente del Tribunal Supremo, Francisco José Hernando, ha confirmado la condena por un año de prisión por injurias al Rey, al dirigente de la ilegalizada Batasuna Arnaldo Otegi. Conlleva por tanto, la inhabilitación y pérdida de sufragio, como es natural en todas las condenas. La sociedad debe felicitarse por la protección que le ha hecho indirectamente el tribunal Supremo, al hacerselo al Rey que nos representa. La justicia no ha entendido de precios políticos. A pesar de que el recurso ha prosperado a petición de la fiscalía, planteó como "muy cuestionable intentar igualar la figura del Rey a la que representan los políticos, porque el Monarca no gobierna, ni legisla, y carece de capacidad de injerencia".

No creo que sea ese el espíritu de la Carta Magna. Ni el derecho de las acusaciones delictivas al político, ni viceversa. Cuando se llama a un político asesino, se está acusando de un delito, y la condena debe ser unánime. La conciencia de los dirigentes que condenan según ideologías, es libre y almacenable en la memoria, pero la ley debe actuar por igual. Manuel Fraga en la Universidad de Vigo fue recibido con gritos de fascista y asesino, por un grupo de indenpendentistas gallegos, sin que las fuerzas del orden hayan actuado con detenciones al igual que lo hicieron en la Universidad Autónoma de Madrid.

Esta ejemplar condena del Tribunal Supremo, debería servir de precedente para sumada a la copiosa jurisprudencia y el sentido común, legislar sobre la invisible línea del derecho al honor y la libertad de expresión. Desde luego y lo que está muy claro, que sea quién sea, acusar de asesino no es de recibo. Si al campo no se le puede poner puertas, lo que si se le puede poner es cercas para acotarlo. Enhorabuena al Tribunal Supremo y a su Presidente, por esta ejemplar sentencia.

Noticias relacionadas

La Gloria de Nanawa, ochenta y seis años después

Hace ochenta y seis años, un soldado de nombre e historia prohibida cambió el curso de la última guerra sudamericana

¿Qué nos habrá ocultado Sánchez de sus pactos secretos?

Desde Bélgica creen que podrán tumbar al Estado español manejando a sus peones de la Generalitat catalán

El mundo feliz

El libro de Luisgé Martín plantea en sus páginas un enfoque virtual de la realidad humana

La gran tarea

La Junta de Andalucía va a ser gobernada por el pacto que ha llevado a cabo el PP con Ciudadanos y con Vox

Navidad antigua

La Navidad actual no tiene nada que ver con la original
 
Quiénes somos  |   Sobre nosotros  |   Contacto  |   Aviso legal  |   Suscríbete a nuestra RSS Síguenos en Linkedin Síguenos en Facebook Síguenos en Twitter Síguenos en Google Plus    |  
© Diario Siglo XXI. Periódico digital independiente, plural y abierto | Director: Guillermo Peris Peris