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Etiquetas:   Crítica de cine   -   Sección:   Cine

The Dark, De John Fawcett

Gonzalo G. Velasco
Gonzalo G. Velasco
lunes, 9 de enero de 2006, 15:39 h (CET)
Estrenada en el ultimo Festival de Sitges con disparidad de opiniones, The Dark, dirigida por John Fawcett, el autor del celebrado relato sobre licantropía adolescente Ginger Snaps, es una propuesta de lo más anodina dentro del subgénero taquillero por excelencia de los últimos años: el thriller de terror sobrenatural. Pero aún a pesar de su sabor a chicle mascado mil veces, la película tiene algunas virtudes que merecen ser destacadas.

La primera de ellas, su frescura argumental, la hereda directamente de la obra literaria en que se inspira, The Sheep, una novela escrita por Simon Magín que a su vez mama de una serie de escalofriantes leyendas atávicas galesas sobre las complejas relaciones entre los vivos y los muertos. En este sentido, la película logra alcanzar unas dosis aceptables de originalidad narrativa, si bien el consabido vicio por los ribetes de guión finales, las escenas oníricas facilonas, y el susto de volumen altisonante, se encargan de minimizarla.

En segundo lugar, The Dark se beneficia de la belleza turbadora de las localizaciones exteriores donde ha sido rodada, todas ellas realzadas por una fotografía más que notable de Christian Sebaldt. El clima nebuloso, la atmósfera opresiva e insana, y la interacción potenciada visualmente entre pasados misteriosos y presentes enfermos de normalidad, dotan de una verosimilitud a ratos poética la interpretación de una Maria Bello que, desde The Cooler, apunta cada día más lejos, al tiempo que inoculan cierta ambigüedad a los ya de por sí inquietantes personajes de Sean Bean y Sophey Stuckey.

Sin embargo, todas estas cartas no bastan para redimir a The Dark de su principal pecado, que no es otro que el de dilapidar una excelente premisa argumental para encajarla de lleno en la ramplonería cinematográfica de un guión desnortado, reiterativo, y en ocasiones cursi, que pide a gritos un mínimo respeto a su potencialidad como historia.

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