|
El español que filosofaba
Raúl Tristán
El pasado18 de octubre se cumplieron 50 años de la muerte de José Ortega y Gasset
Y a todos nos consta que ha sido un aniversario pasado por alto, en un país el nuestro que sólo se acuerda de sus grandes hombres cuando así se impone "de oficio" por el estamento correspondiente.
No soy amigo de celebrar muertes pues, defendiendo un espíritu más positivo de la existencia humana, considero que deberían conmemorarse los nacimientos, y no las defunciones
Sin embargo, y dado que lo socialmente establecido es la política del festejo del advenimiento de la Parca Átropos, en un patético elogio a la afilada tijera, debo decir que parece ser que, en el año que se ha dado en llamar "del Quijote", no hay espacio para figuras de la talla del pensador Ortega.
Y precisamente en un país el nuestro que, más que nunca, y dada la aparente situación convulsa creada por el semidifunto Plan Ibarretxe y el cuasidesnaturalizado Estatut catalán, por la ley sobre el matrimonio entre personas del mismo sexo, por la derogación del trasvase del Ebro, por el enfrentamiento entre Comunidades Autónomas, por el efecto llamada sobre la inmigración, ... y, sobre todo, si prestamos atención a los negros augurios vaticinados por la FAES y su Sumo Sacerdote Aznar, que parece querer dirigir a España y a los españoles por la ya transitada, no lo olvidemos: 1936, senda del cainismo, arrastrando tras de sí a las fuerzas vivas del PP, con su presidente Mariano Rajoy a la cabeza; digo, se hace más que nunca vital, invitar a la lectura de las sabias palabras de aquellos que nos precedieron, evitando de ese modo caer en el terrible error cometido no tanto tiempo atrás.
Si antes de 2005 pocos en España habían osado, no ya hojear la monumental obra cervantina, sino tan siquiera tenerla visible en la estantería del salón de su casa, ¡cuántos menos conocerán La España invertebrada, o La rebelión de las masas!.
|