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Etiquetas:   El arte de la guerra   -   Sección:   Opinión

Familias y familias

Santi Benítez
Santi Benítez
domingo, 30 de octubre de 2005, 23:30 h (CET)
Durante esta semana, encuadradas en las absurda campaña del PP contra la reforma del estatut, que no sé en que momento terminará por caérseles la cara de vergüenza a estos herederos del yugo y las flechas, me encontré con las sorprendentes declaraciones del ex presidente del gobierno, asnar, en las que afirmaba que el nuevo estatut dejaba la puerta abierta a la poligamia.

Así que, ni corto ni perezoso, me he ido al texto en busca de las palabras que habían servido de base a las declaraciones de tan insigne personaje. Pero, ¡Oh, sorpresa! (Aunque realmente no me sorprendí en lo más mínimo), no las encontré por ninguna parte.

En realidad, este artículo, a pesar de su comienzo, no va a tratar sobre asnar ni sobre el PP. Primero, porque son dos temas a los que le damos demasiada importancia sin que la tengan y, segundo, porque por mucho que la armen, la reflexión sobre la actualidad y la sociedad poco o nada tienen que ver con ellos, en tanto en cuanto tendrán que comerse con papas lo que decida el Parlamento, que para eso está.

Este artículo quiere tratar sobre la poligamia y la poliandría, que este segundo caso parece olvidarse siempre.

Hace algunos meses, en una conversación con un buen amigo, abogado él, sobre el derecho al matrimonio por parte de las parejas del mismo sexo, me decía que el supuesto legal sobre estos dos tipos de relación no es tan descabellado. Su argumento era muy sencillo. Si por una parte la ley por fin reconocía el derecho de gays y lesbianas a contraer matrimonio, un derecho por el que habían luchado durante mucho tiempo, ¿Qué ocurrirá cuando los bisexuales comiencen a exigir los suyos?

Estas últimas declaraciones de asnar me recordaron aquella conversación, así que me dirigí a la asociación de gays, lesbianas, transexuales y bisexuales de mi ciudad con el fin de conseguir información sobre el tema.

Antes de nada quisiera dar las gracias a Alicia, voluntaria en la asociación, por su cooperación y paciencia.

Al preguntarle sobre la posible cantidad de relaciones estables, es decir, familias de este tipo que pudieran existir entre la población bisexual de nuestro país, esta me respondió que, aun no siendo algo tan común como las relaciones de pareja, ya fueran heterosexuales u homosexuales, también existían. Me intrigaba cual era, mayoritariamente, el tipo de relación, es decir, si dos mujeres y un hombre o dos hombres y una mujer. Sorprendentemente el caso de la poliandría es más normal que el de la poligamia. Aunque me sorprendió mucho más saber que de las tres relaciones de este tipo que Alicia conocía, en dos de ellas existían hijos.

Es indudable que el número de familias de este tipo no es muy alto, aunque no deje de ser sorprendente que existan. Y recordemos que, en estos momentos, son familias cuyos derechos no están reconocidos legalmente.

Sé que es un chiste fácil pero, llegado el caso ¿Qué tipo de ejemplo hortofrutícula nos ofrecería Ana Botella para intentar explicarnos que a eso no se le puede llamar familia? Y lo que es peor ¿Qué diría Mercedes Coloma que preguntarían los niños que viven en el seno de esas familias? Miedo me da.

De la iglesia mejor no hablo, que bastante tiene los pobres con lo de sobrellevar el celibato...

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