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Etiquetas:   Novela por entregas   -   Sección:   Libros

Soberano don Nadie (V)

Juan Pablo Mañueco
Redacción
martes, 6 de diciembre de 2005, 23:56 h (CET)






Soberano don Nadie en el país de
los poderes políticos verticales

Don Quijote y Pero Grullo en acción


Resumen de lo publicado:


Don Quijote ha empezado a entender la tragedia de Pero Grullo: se trata de una persona muy dotada para la enjuiciar correctamente las cosas, con un gran mundo interior, pero que no se atreve a expresar sus reflexiones íntimas salvo a sus allegados. Ante el resto de la gente, que le exige que acierte siempre, de acuerdo con su fama, se limita a exponer simplezas o perogrulladas.

____________________

Capítulo IV

En el cual se toma una decisión histórica

(Cafetería interior del Parlamento, reservada para sus señorías y sus invitados de mayor confianza. Don Quijote y Pero Grullo acompañan a un representante independiente, con el que conversan. Ambiente relajado y distendido, de franca camaradería entre la clase política, que se mezcla en alegres corrillos, sin atenerse a siglas o grupos. Cada cual va a sus asuntos, puesto que no hay cámaras de TV por medio. Se encuentran en el lugar diversos periodistas, pero están confraternizando con los corrillos políticos o van de unos a otros, perfectamente integrados en los mismos. La abundancia de bebidas contribuye a la alegría de todos.)

EL REPRESENTANTE INDEPENDIENTE: Pues aquí tenéis el sanctasanctórum de la política del país. La mayoría de las decisiones importantes de la política nacional se han cocinado entre estas cuatro paredes.

PERO GRULLO: ¿No entre las cuatro paredes del Salón de Plenos, sino entre las de esta cafetería acotada y fuera de la vista del público?

EL REPRESENTANTE INDEPENDIENTE: Así es. El Salón de Plenos sólo sirve para la representación final, pero cuando se acude allí quiere decirse que ya está todo decidido, de antemano.

DON QUIJOTE: ¿De manera que este es el verdadero lugar donde se parlamenta?

EL REPRESENTANTE INDEPENDIENTE. En efecto. Nos hallamos inmersos en la verídica sede del Parlamento Nacional, en el hemiciclo sólo se representa.
DON QUIJOTE: Pues, por mi fe que yo veo muy animada esta sesión parlamentaria. ¿Son así todas?

PERO GRULLO: Y apenas se notan disensiones entre los grupos; aquí, bien puede decirse que reina el consenso...

EL REPRESENTANTE INDEPENDIENTE: Somos gente civilizada.

PERO GRULLO: Y bien avenida, sin duda.
DON QUIJOTE: En verdad que nadie lo diría, habida cuenta de los frecuentes enconos dialécticos con que debaten los problemas de la Nación desde la tribuna de oradores.

EL REPRESENTANTE INDEPENDIENTE: Las cosas no siempre son lo que representan, y con esto no quiero decir sino lo que he dicho.
PERO GRULLO: Me parece a mí que no ha dicho voacé poco.

EL REPRESENTANTE INDEPENDIENTE: Ni mucho. Ésa es la clave de un buen político: no decir jamás ni poco ni mucho.

PERO GRULLO: Me hace el honor de tenerme voacé por su amigo y de haberme invitado a esta sesión histórica. No quisiera yo que me tuviera por desconsiderado, pero supongo que, cuando dice voacé lo que dice, se referirá más bien a que esa es la función de un político verticalista.

EL REPRESENTANTE INDEPENDIENTE: ¿Y qué cosa es un político verticalista, Pero Grullo?

PERO GRULLO: Pues eso exactamente, un político que hace política desde el vértice... Desde arriba, para mandar a los de abajo... Lo cual ya indica la relación de poder que existe en ese Régimen y nos aclara perfectamente la estructura del mando en dicho país.

Aunque, efectivamente, también comprendo que un político verticalista no pueda decir nada al respecto, sino callarlo; y más en estos tiempos en que la teoría finge cosas distintas de las que prueba la estructura descendente de la cadena de órdenes.

Un político verticalista es incompatible con un sistema democrático porque, convertido en órgano autárquico desde que se instala en el vértice, en todo caso estaríamos ante una democracia orgánica.

EL REPRESENTANTE INDEPENDIENTE. ¡Esa palabra no debes pronunciarla, Pero Grullo, ya sabes cuáles son sus resonancias! Y toda la cultura política actual se basa en convencer a la gente de que ya no estamos en ese escenario.

PERO GRULLO: En tal Régimen seguimos, aunque la propaganda diga lo contrario. ¿O acaso no hay órganos en la democracia vigente?

EL REPRESENTANTE INDEPENDIENTE: Todo sistema de gobierno necesita órganos.

PERO GRULLO: Cierto. La cuestión estriba en si se trata de órganos dependientes del cuerpo social o si se trata de órganos autosuficientes, que toman sus decisiones autárquicamente, al margen de la voluntad de los representados... Y en este caso, estaremos ante una democracia orgánica, llámese como se llame. Órganos subalternos de los soberanos electores u órganos que imperen sobre ellos: esta es la cuestión

EL REPRESENTANTE INDEPENDIENTE: (Molesto.) No creo en modo alguno que sea el momento apropiado para discutir sobre dicha materia

PERO GRULLO: Nunca es el momento de discutirla. Se trata de una cuestión evidente.

EL REPRESENTANTE INDEPENDIENTE: De todas formas, tampoco creo ser yo quien merezca en mayor medida esa hipótesis que lanzas. Sabes que soy representante directo de mis electores, sin militar en ningún partido, lo cual me obliga a seguir y a cumplir muy estrictamente mis compromisos con ellos.

Yo no tengo la fuerza ni el poderío económico de unas siglas que me permitan vencer por la mera propaganda publicitaria. El servicio directo a mis electores es lo que me faculta para estar aquí, y sólo eso.

DON QUIJOTE: (Conciliador.) Lo sabemos perfectamente. Y ese es el motivo por el que hemos aceptado tu invitación para acudir a esta Sesión histórica del Parlamento, donde va a nacer una Región... Acontecimiento memorable.

PERO GRULLO: Una curiosidad sí tengo y más bien va en mérito de la condición de independiente de voacé que en detrimento de un sistema tan inicuo que enaltece a los representantes por encima de los representados, siendo aquéllos los asalariados de éstos.

EL REPRESENTANTE INDEPENDIENTE: (Le interrumpe.) ¿Asalariados los políticos del pueblo...? Bien... quizá. Podríamos decirlo así.

PERO GRULLO: ¿De qué otra forma podríamos expresarlo?

EL REPRESENTANTE INDEPENDIENTE: (Muy descontento.) Asalariados del pueblo, sea; pero unos asalariados algo particulares.

PERO GRULLO: ¡Y tan particulares! Como que no obedecen a quienes les pagan, sino que mandan sobre ellos. ¡El mundo al revés! Y eso que luego halagan al pueblo, llamándole "soberano". Conque pudiera ser propietario de lo que le pertenece y mandar a los que cobran de él, ya tendría bastante.

EL REPRESENTANTE INDEPENDIENTE: Insisto en considerar que no es éste el lugar ni la persona para recibir tales críticas. Ya digo que, en el fondo, pudiera estar más cerca de un posicionamiento semejante que otros...

DON QUIJOTE: (Nuevamente conciliador.) Amigo Pero, debes moderar tu lenguaje y expresar más bien la curiosidad que muestras sobre la condición de independiente de nuestro anfitrión, a quien debemos agradecer la deferencia que ha tenido invitándonos a asistir a este acto.

PERO GRULLO: Nuestro cicerone merece todo mi respeto y lo tiene. Si me he permitido calificar a las cosas por su nombre correcto ha sido empujado por la sorprendente confraternización que veo en los corrillos de este tabernáculo, tan distinta de la imagen exterior que se da luego de la clase política... Aunque natural, si bien se piensa, habida cuenta de los privilegios y ventajas que disfrutan en común los miembros del estamento político, que han de defenderlos conjuntamente sobre el pueblo y fuera de la mirada de éste.

La curiosidad se refería precisamente al escaso número de representantes independientes que logran acceder hasta estos escaños y el motivo por el que este fenómeno se produce.

EL REPRESENTANTE INDEPENDIENTE: Y menos que existirán en el futuro. Somos una especie a extinguir. Los representantes independientes carecemos de porvenir en un negocio con costes de producción tan caros como se ha convertido la política.

PERO GRULLO. En anteriores legislaturas, los representantes independientes han llegado a ser hasta cuatro.

EL REPRESENTANTE INDEPENDIENTE. Exacto y ahora sólo quedamos dos. Y siempre representando a provincias poco pobladas, donde puede conocerse a buena parte de los electores. Dialogar con ellos, interesarse de verdad por sus problemas. Los electores, de esta forma, saben a quién eligen... He ahí el motivo por el que mantengo el escaño durante varias legislaturas; más una campaña modesta que he podido costearme personalmente.

Pero el modelo no da más de sí. Las marcas comerciales, que no otra cosa son las siglas políticas, manejan tales presupuestos económicos y aglutinan tantos resortes e intereses que el representante que buenamente quiere ayudar a sus convecinos no puede mantenerse.

DON QUIJOTE: Sin embargo, tú mismo eres la prueba de que el camino es practicable para acceder al Parlamento.

EL REPRESENTANTE INDEPENDIENTE: ¿A qué coste humano, don Alonso, y por cuánto tiempo?

En la primera legislatura, fui el representante más votado de mi provincia, con gran diferencia sobre los restantes. En las siguientes, he ido bajando de posición aunque alcanzaba el cargo con soltura. En los últimos comicios, ya he sido el último de los electos. ¡Y a duras penas! Durante gran parte de la noche electoral creí que no salía y que ahí se acababa esta experiencia y este camino... Y posiblemente ahí terminó, en efecto. ¿Qué he de hacer en las próximas elecciones? ¿Integrarme en algunas de las grandes marcas comerciales, y vivir bajo su amparo y a su sombra? ¿O perseverar por una vía que la experiencia califica de agotada?
Ofertas no me faltan por parte de ninguna de las grandes marcas comerciales. Saben que soy un candidato valioso, porque mis votos son votos personales, a mi esfuerzo y a mi trabajo. En cambio, a sus candidatos no los vota nadie: son meros nombres publicitados machaconamente dentro de unas siglas aun más publicitadas, pero ganan las elecciones.

Y no importa que a sus candidatos no los conozca nadie, realmente. Parten con decenas de miles de votos de ventaja, porque las siglas están instaladas en cada milímetro del cerebro de los electores. Aunque jamás hayan visitado su circunscripción, excepto para recoger el acta. Y a menudo es mejor que no los conozcan, porque se trata de verdaderos desalmados.

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Próxima entrega de la novela: martes, 1 de noviembre.

'Soberano don Nadie'. de Juan Pablo Mañueco. Egartorre Libros. 190 páginas. Madrid, 2005. 14 euros.

Puede adquirir el libro en librerías o realizando un pedido online.

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