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Parte amistoso
Eduardo Cassano
AVISO: La columna de hoy está basada en hechos reales que pueden herir la sensibilidad de algunas personas, incluso las que creen que ya lo han visto todo en la vida. Si quiere, todavía está a tiempo de cerrar la ventana y no seguir con la lectura del texto para seguir viviendo en una sociedad de aparente armonía, paz y felicidad. En caso de que esté dispuesto a seguir leyendo, haga un gesto afirmativo con la cabeza y pase al siguiente párrafo.
Un artículo de El Periódico de Catalunya relataba ayer una noticia que me sobrecogió. Una joven de 23 años fue secuestrada, amordazada y tiroteada a manos de un desequilibrado en Vilafranca del Penedès el pasado día 20. Hasta ahí, todo “normal” en los tiempos que corren… lo sorprendente es que el motivo de tal suceso fue de lo más absurdo: “un parte amistoso”.
Según pude leer en dicho artículo, el hombre colisionó su vehículo con el de la chica. Al hacer el parte, resultó que el hombre carecía de seguro obligatorio, la chica se negó a su propuesta de incluir los datos de otro vehículo y falsear el parte… y al hombre se le cruzaron los cables.
El desenlace fue relativamente feliz, por esta vez. Pero esta noticia me ha hecho reflexionar sobre la agresividad que transmite un volante a ciertas personas. Recuerdo el asesinato de un magrebí en Tortosa (Tarragona) el pasado mes de Agosto en un paso de cebra. Conductor y peatón comenzaron a discutir sobre quién debía dejar pasar a quién, el conductor sacó una pistola y le propinó seis disparos mortales. ¿Nos estamos volviendo locos o qué? Lo más curioso del asunto es que las personas que no tienen razón suelen ser las más agresivas, e imponen la violencia como medida contundente para imponer su criterio por las buenas o por las malas.
Menos mal que en esta ocasión se trataba de un parte amistoso… la joven tuvo que sufrir ocho horas de agonía y un tremendo susto que a buen seguro recordará toda su vida. Pero puede contarlo, sigue viva… el magrebí y mucha otra gente no tiene tanta suerte. Otra reflexión que podríamos extraer de estas dos noticias es la cantidad de gente que parece tener una pistola en sus manos. ¡A este paso terminaremos encañonando al camarero cuando se equivoque con el cambio!, estilo EEUU.
Y por último quiero recordar que no todos los jóvenes somos unos irresponsables en la carretera. Hay muchísimos, entre los que me incluyo, que gozamos de un seguro obligatorio (que pagamos justos por pecadores), conducimos sin beber alcohol y respetamos las señales de tráfico. Hace un mes tuve un parte amistoso con una mujer con 25 años de experiencia al volante. Se saltó la señal de prohibición y no miró si venía alguien en ese momento… ¡por lo menos tenía seguro!
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