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Etiquetas:   Cartas al director   -   Sección:   Opinión

La posición del Islam moderado

J. García, Cáceres
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@DiarioSigloXXI
viernes, 16 de febrero de 2018, 10:53 h (CET)

La posición del islam moderado es justificar y defender la poligamia. Google lo confirma en numerosas páginas propiedad de comunidades y asociaciones musulmanas, algunas de ellas europeas. Hay tres argumentos recurrentes a la hora de defenderla: el primero, el ya aludido de la purgación de sus males preislámicos; el segundo, el número ínfimo de matrimonios polígamos al ser muy estrictas las condiciones de la poligamia; y el tercero, su legitimación en el Antiguo Testamento, como demuestra que Abrahán o Salomón la practicaran, entre otros patriarcas y reyes.



Los tres argumentos se pueden rebatir. El primero es un claro exponente de la miopía con que el islam interpreta su propio texto revelado, que considera inmune a las circunstancias sociales propias del contexto histórico en el que descendió el Corán. No distingue que lo que pudo ser aconsejable en un contexto tribal no lo es una sociedad moderna. El segundo, que refleja con toda justicia el impacto social del matrimonio polígamo (no supera el 5% de los matrimonios en ningún país), pone de manifiesto el escaso valor que se concede a la dignidad de la persona como ser individual único e irrepetible. Su exiguo número no justifica su defensa.



Merecen ser tratadas con el mismo respeto las mujeres que componen el 95% de los matrimonios monógamos que aquellas cuyos matrimonios engrosan el 5% de los polígamos. Dios estuvo dispuesto a salvar Gomorra con que hubiera diez inocentes. Por último, el tercero aumenta las dioptrías de la visión del primero. Es interpretar la Biblia como se interpreta el Corán. La verdad reside en unas palabras escritas e inamovibles y no en una Palabra dinámica revelada por Dios en la carne humana. La Ley de Moisés también se orientó a proteger a la mujer contra el dominio del varón, pero obedecía a la pedagogía de la Ley antigua, que iba a preparar la conciencia del hombre hacia la unidad del matrimonio monógamo, pero en la que aún estaban presentes las huellas de la dureza del corazón humano. La comprensión más profunda de la unidad del matrimonio quedaría confirmada en Jesucristo y por Jesucristo. A partir de ese momento, quedaría mostrada para siempre la dignidad igual del hombre y de la mujer.

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