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Etiquetas:   Carta al director   -   Sección:   Opinión

Más allá del dolor

Mariano Cabrero (La Coruña)
Redacción
lunes, 24 de octubre de 2005, 23:36 h (CET)
La II Guerra Mundial, que comenzó Alemania, nos demostró hasta qué punto el ser humano es capaz de martirizar, degradar, torturar, violar... a los prisioneros de guerra -mujeres y hombres-, como se demostró en los campos de exterminio de judíos por tierras europeas. Y es que el hombre es una fiera contra el hombre, porque los animales matan para alimentarse, pero los seres humanos matamos y torturamos por el mero placer de torturar y matar. Cuerpos desnudos hacinados, disparos indiscriminados, convivencias en las mazmorras con los propios excrementos, cubrimientos de cabezas -¿violaciones?-, son hechos consumados sobre prisioneros de guerra en la cárcel iraquí de Abu Ghraib. Bajo estas condiciones infrahumanas -aplicadas en la base cubana de Guantánamo también-, los prisioneros-sean o no sean terroristas- acabarán sus vidas con sus mentes al borde de la locura. Y es que más allá del dolor existe el miedo, miedo a morir, miedo a perder la cabeza.

El presidente George W. Bush se ha enterado por la televisión, pero el Péntagono ha autorizado estas viciadas vejaciones. Desde luego con el beneplácito de la ONU y de la Comunidad Europea, pasandose por los cataplines la Convención de Ginebra. Uno piensa que esto es terrorismo de estado puro y transparente. No me gustan las americanas, nada los americanos y, desde luego, los ingleses -primos hermanos de los americanos- menos aún. Los últimos son fríos, calculadores, belicosos por naturaleza y maravillosos seres para vivir solos dentro de las maravillosas Islas Británicas. La Guerra de Iraq se puede considerar como la del odio-venganza de EEUU por las matanzas de las torres Gemelas de Nueva York en septiembre de 2000.

Actualmente, el belicoso señor Bush sigue en sus trece, y no sabe-por que no quiere-acabar con la guerra de Irak. En esta nación existe mucho petróleo, cantidades inmensas de 'oro negro' ,que se reparten en igualdad de condiciones americanos e ingleses. Los primeros, recogen la cosecha de la capital Bagdad; los segundos, hacen lo propio en la ciudad de Basora. Y esto es historia real y verdadera, a la que nadie pone coto. Triste es que sean los EEUU -primer país productor de armas del mundo-, quien está dirigiendo en estos momentos la política internacional. Si la Comunidad Europea no toma cartas en el asunto, cree uno, sin lugar a dudas, que veremos más sangre inocente -niños y ancianos-, correr como ríos desbordados por el mundo entero.

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