Quantcast
Diario Siglo XXI. Periódico digital independiente, plural y abierto. Noticias y opinión
Viajes y Lugares Display Tienda Diseño Grupo Versión móvil

Opinión

Etiquetas:   Disyuntivas   -   Sección:   Opinión

Mamarrachos

Rafael Pérez Ortolá
Rafael Pérez Ortolá
lunes, 24 de octubre de 2005, 00:35 h (CET)
Hay palabras antiguas con aires graciosos, muy expresivas, que sin embargo se van difuminando con el paso del tiempo. Se pierde el interés por ellas. Ahora bien, tantas cosas se van atrofiando, se silencian, que por una palabreja de menos no vamos a escandalizarnos.

Mas, con esos olvidos se menosprecian muchos matices interesantes, salpicados de cierta sorna y humor; desde lugeo no tan agresivas como las vivencias de cada telediario. Según la RAE, mamarracho, introduce un tono familiar de reconvención al nombrar figuras defectuosas y ridículas, así como adornos mal hechos o mal pintados, cosas imperfectas o extravagantes. También puede hacer referencia a personas informales, no merecedoras de respeto.

Queda muy patente una paradoja, el desuso podrá con la palabra, pero su significado tiene una aplicación cada día mayor; es natural, como se hacen más cosas, habrá más defectos extravagantes. Otra curiosidad radica en que se tiende a hablar de los citados mamarrachos refiriéndose a garabatos trazados por los niños, etc.; quizá porque el tono de sorna y reconvención no plazca a los adultos.

Una de las cualidades de estos adjetivos es su carencia de dramatismo, reconvienen sin ponerse trágicos, promoviendo más bien la sonrisa. Ese puede ser uno de los motivos de su poco uso, ahora se llevan otros ritmos de reconvención; qué digo reconvenir, ahora ya no se va al patadón a la espinilla por suave, baste un vistazo para apreciar como se dirimen las diferentes valoraciones de las cosas, sea en el deporte, la calle, la política, etc. Por eso no viene nada mal la utilización de palabras como esta para referirnos a las inconveniencias.

¡Ah! Defectuosos o extravagantes, imperfectos o ridículos. Quizá la primera contradicción pudo estar entre los académicos, porque defectos, imperfecciones o ridículos no parecen raros o extravagantes. Vamos a quedarnos con pinceladas que reflejen todos los desatinos merecedores de unas risas y a ver si de esa manera contribuimos a erradicarlos. Es posible que la ironía o el humor consigan mayores éxitos que las reflexiones sesudas.

No puedo evitar el recuerdo de estos mamarrachos al enterarme de algunos sucesos, que no acontecimientos, de las últimas semanas. Sólo a título de ejemplo, porque su proliferación llegaría a saturar cualquier publicación. Veremos como cumplen los criterios de la definición, para gusto o disgusto de cada quien que los observe.

En el Panteón Nacional de Venezuela, efectivos de la Casa Militar reprenden a unas damas que intentaban hablar con Chávez. Recoge el hecho un fotógrafo de Ultimas Noticias, motivando la presencia de un comando de la Guardia de Honor en el periódico, plegándose el director a la retirada de las fotos. ¿Ridículo? ¿Imperfecto? ¿Extravagante? Son actitudes vivas que parecían de otros tiempos. No se si las valoramos como se merecen o las vivimos como un espectáculo más.

Van llegando noticias de las reglas para controlar Internet por parte del gobierno de China, con registro y control detallado de páginas, revisión de mensajes, prohibición expresa de murmurar en contra del estado, y lo peor, ya se conocen detenciones; todo ello con la impunidad ejercida en nombre del pueblo. También cumplen con la definición que hoy contemplamos. Me pregunto por qué se airean tan escasamente estas conductas. ¿Por que se trata de la voz del pueblo?

Otras veces nos pillan más de cerca, con cierta sorpresa y gran decepción. Quién no habrá leído alguna publicación de la antigua editorial Bruguera, muchas veces fue una buena impulsora de la cultura y de la lectura en particular. Por ese motivo, me alegré cuando conocí del intento de recuperarla; uno de los grandes emporios mediáticos inicia esa estrategia de relanzamiento. ¡Albricias! Se crea un premio para autores noveles, y he aquí como se genera un mamarracho, cómo calificaríamos sino al hecho de constituir un jurado unipersonal para dicha concesión. No me lo podía creer, intentarían hacernos pasar el hecho como una genialidad más. ¡Todo un novelista famoso, único jurado! ¿Cómo podremos denominar estas figuras?

Si hace falta, disponemos de otro ejemplo cercano, enmarcado en plena campaña de promoción de la lectura, muchas inversiones y buenas intenciones. ¡Oh, sorpresa! me llegan noticias de que las autoridades del ramo parece que se meterán en algún estadio para aprovechar el tiempo, primero se supone que acercándose al evento deportivo, ¿Y la lectura?, pues nada menos que se llevarán un libro para tentarnos en eso de leer un libro; es decir, demostrarnos como la placidez y las compañías del estadio también promueven la aplicación para leer más. Algo no me encaja aquí, muchos millones en juego, ¿Inversión para la lectura? ¿Dinero perdido? ¿Dónde?,

será apropiado eso de leer en el estadio, pero como mínimo convendremos en su extravagancia.

Ante tamañas exhibiciones, ante esos ejemplos de altos niveles, me lanzo a una propuesta firme, la de negarnos a llamar mamarrachos a los dibujos y rayones imperfectos que puedan trazar los niños, a estos llamarlos simplemente garabatos. Y dejar mamarrachos, para esos despropósitos ridículos y extravagantes de mayor alcurnia. No me parece bien equiparar el garabato infantil con estos logros de adultos.

Qué quieren que les diga, si lo medito, cada vez me parece de mayor actualidad la palabreja en cuestión.

Noticias relacionadas

Gobernantes y gobernados

De la adicción a los sobornos, a la adhesión de los enfrentamientos: ¡Váyanse al destierro ya los guerrilleros!

Borrell en retirada o táctica del PSOE

Pátina de sensatez capaz de equilibrar unos nombramientos en su momento tomados como extravagancias

Plagscan desmiente a la Moncloa y R.Mª.Mateo censura la TV1

Un gobierno enfocado únicamente a conseguir mantenerse en el poder

Inexorable Fin de la Farsa del “Sahara Occidental”

En 1975 un pueblo desarmado derrotó al último aliado de Hitler y Mussolini que seguía delirando tres décadas después de la disolución del Eje

Respeto a la Presidencia del Gobierno

'Avanzamos' como eslogan de bienvenida
 
Quiénes somos  |   Sobre nosotros  |   Contacto  |   Aviso legal  |   Suscríbete a nuestra RSS Síguenos en Linkedin Síguenos en Facebook Síguenos en Twitter Síguenos en Google Plus    |  
© Diario Siglo XXI. Periódico digital independiente, plural y abierto | Director: Guillermo Peris Peris