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Etiquetas:   Cultura   Filosofía   -   Sección:   Opinión

Jacobi

En ocasiones nos cuesta llegar a asimilar el errático comportamiento de nuestras autoridades, de quienes tienen la misión de representar al pueblo español y de hacer que se respeten, por encima de todo, los valores patrios, constitucionales
José Manuel López García
martes, 6 de febrero de 2018, 07:25 h (CET)
Nació en Alemania en 1743 y murió en 1819. Estaba en contacto con la élite intelectual de su tiempo. Se le puede considerar discípulo de Rousseau. Criticó el idealismo de Fichte y también el de Schelling, ya que pensó que habían caído en una contradicción que recibió el nombre de aporía de Jacobi. En 1793 su espíritu analítico y crítico le llevó a comenzar la denominada Polémica sobre el spinozismo.

En lo concerniente a la filosofía del propio Jacobi es preciso poner de relieve que, a su juicio, sin dejar de considerar la validez de pensamiento conceptual estimaba necesario destacar el gran valor de la creencia y del sentimiento. La certeza de la existencia del ser y de la realidad son para este pensador alemán los verdaderos fundamentos del pensamiento discursivo.

Aunque actualmente no aparece más que de modo marginal en los manuales de filosofía, en realidad, en su tiempo era uno de los filósofos más apreciados. Discutió y polemizó acerca de la cosa en si kantiana y de otras numerosas cuestiones filosóficas. Considera que la existencia de la cosa en sí y la facultad capaz de aferrarla no está explicitada en el criticismo de Kant. Hasta Fichte reconoce la finura analítica de Jacobi y reconoce que es capaz de analizar cualquier sistema filosófico y discutir lo esencial del mismo de modo excelente con un estilo que no es sistemático. Como indica Acerbi en un escrito en el que Jacobi se ocupa de la filosofía kantiana: «dado que según Kant la sensibilidad no tiene alcance propiamente cognoscitivo, sino que manifiesta solamente las modificaciones del sujeto respecto a algo trascendente y desconocido, la acción del intelecto se acerca por tanto a la acción de la imaginación: construye figuras según un criterio de coherencia formal, como la geometría, pero sin darles garantía de realidad efectiva». Entre las obras de Jacobi destaca, por ejemplo, Cartas sobre la doctrina de Spinoza. En la misma se ofrecen consideraciones y reflexiones acerca del pensamiento de Lessing que son compartidas con Moisés Mendelssohn. Para Jacobi la filosofía de Spinoza es atea y materialista y es una pura representación de una filosofía concorde con la ciencia.

En el ámbito gnoseológico la filosofía de Jacobi es un realismo. Incluso llegó a decir:«yo soy más realista que cualquiera en el pasado». Ciertamente, comparte con Hume la confianza en la creencia y le da un considerable valor ontológico. Puesto que es evidente que un realista decidido como escribe Jacobi: «Ninguna otra cosa tiene para apoyar su juicio, sino la cosa misma, nada sino el hecho de que las cosas están enfrente». Es una acertada justificación de la pertinencia epistemológica de su realismo. Según Jacobi el idealismo de Fichte es la reducción de la cosa en sí a su forma a priori. En su Carta a Fichte pretende Jacobi defender a Fichte de la acusación de ateísmo y aprovecha para juzgar y analizar, de modo general, su producción filosófica.

Después de esta breve exposición sobre algunos aspectos de la filosofía de Jacobi conviene poner de manifiesto que Cassirer insiste en que fue, sobre todo, un inspirador de ideas y elaboró críticas. Además, planteó problemas filosóficos profundos.
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