Quantcast
Diario Siglo XXI. Periódico digital independiente, plural y abierto. Noticias y opinión
Sueldos Públicos El Viajero Display Tienda Diseño Grupo Versión móvil
Festival del vino 2016 - D. O. Somontano
Yolanda Morales

Nació en Santa Cruz de Tenerife en la década de los 90 y cursó estudios post-obligatorios en la ciudad la San Cristóbal de La Laguna. Desde temprana edad, ha trabajado para el sector turístico en una renombrada agencia de viajes canaria. Ha trabajado como asistente de prensa para un taller literario con la galardonada escritora española Almudena Grandes, y ha formado parte de un proyecto de difusión cultural y jurídica con el Tribunal Superior de Justicia de Canarias.


Actualmente, se encuentra en la francesa ciudad de Lyon terminando sus estudios de periodismo, y regenta un restaurante familiar en un pequeño municipio tinerfeño. Colabora con el Diario Siglo XXI aportando artículos de opinión y documentando su paso por distintas ciudades europeas.



Twitter: @MoralesPerjour
Email: yolandamoralesull@hotmail.com
Yolanda Morales
Últimos textos publicados
La homosexualidad
Pocos días atrás me llegaba una noticia relacionada con la reconocida murga tinerfeña “Ni Fu Ni Fa”, en la cual se explicaba cómo el Ayuntamiento de Santa Cruz había solicitado la retirada de una de sus canciones por presentar un contenido abiertamente homóbofo.

Nunca fui una entendida de murgas, pero si algo me queda claro es que la base de sus letras pretende inspirarse en la crítica social, por lo cual me extrañó que una agrupación tan famosa se jugara su papel de “open-minded” y de progre a causa de una simple letra.

Acto seguido, busqué la fuente de la polémica y dediqué unos minutos a leerla. Retomamos con esta canción un tema que yo creía extinguido a causa de la reiteración: los gays. Mariposas, invertidos, travestidos, chaperos, vasioletas, pajaretas, sodomitas, maricones, mariquitas o bujarrones, por poner algunos ejemplos de los términos empleados por los creadores de este tema en alusión al colectivo LGBTI (Lesbianas, Gays, Bisexuales, Transexuales, Transgénero e Intersexuales). Una letra claramente discriminatoria, generalizadora, insultante, prejuiciosa e ignorante. Una lástima.

A pesar de que las autoridades han dejado claro que en ningún momento se pretende callar a nadie, sino intentar evitar el perjuicio a ciertos colectivos, así como no infundir ideas equívocas a los más jóvenes, ellos insisten en que su tema no presenta rasgos homófobos. Algunas de las partes más llamativas de la chirigota citan, textualmente: “ahora está de moda ser maricón”, “te dirán sarasa, te dirán vasiola, con tu culo tu te sientes ¡el rey!”, “de la puerta del armario, alguien de cerrarla se olvidó”, “somos homosexuales, ¿a qué te suena raro, verdad? Y demás perlas que “inocentemente” se burlan de los gays sin ningún tipo de justificación y convierten una orientación sexual en un cachondeo gratuito. Aun así, en respuesta, la murga ha cambiado su foto de perfil manifestando la “censura” a la que han sido sometidos por parte de las autoridades, cual niño que se enfada y “no respira”.

Aún no salgo de mi asombro al comprobar que la sociedad aún no ha superado esto. Ha supuesto todo un trauma social el asimilar que existen orientaciones sexuales diferentes a la heterosexualidad; diferentes a “ser normal” como algunos dicen. Me pregunto qué le importa, qué le molesta a tu padre, a tu madre, a tu abuela, a tus primos, al vecino de arriba, a tu profesor, al párroco, al dentista, al frutero, con quién quieres compartir tu vida o qué quieres hacer. Me pregunto por qué quieren vivir una vida que nos les corresponde, y sólo encuentro respuesta en el vacío que deben tener en la propia.

¿Qué daño hace la homosexualidad? Ante esta pregunta, muchos me han respondido que la homosexualidad condena la raza humana a extinguirse por impedir la reproducción natural. Otros dicen que es algo antinatural. Otros dicen que es un pecado. Otros dicen que “yo respeto mientras que a mí no me digan nada”, o “pues yo tengo amigos gays y nunca he tenido ningún problema con ellos”. Mi opinión es la siguiente: la homosexualidad no es propia de los seres humanos; existen otras especies animales en las que están documentados casos de homosexualidad (y eso solamente las que hemos podido pillar), y hasta día de hoy no conozco ningún estudio que demuestre cómo ninguna especie en este planeta se extinguió a causa de que la mayor parte de sus integrantes se volvieron homosexuales.

Respecto a los que atribuyen a la homosexualidad como algo impropio ante los ojos de Dios: partiendo de un principio ateo e intentando empatizar con aquellos que libremente hayan escogido la religión, sea cual sea, puedo decir que basándome en sus propios pilares, supuestamente es Dios el creador del Universo y de cada pequeño componente que lo forma como un Todo, lo cual quiere decir que el Dios que crea al hombre heterosexual, es el mismo que crea al homosexual, bisexual, transexual, intersexual, asexual… por tanto, algo que crea Dios, no puede ir contra de su voluntad y mucho menos puede tratarse de ningún tipo de pecado.

Otra de las frases que he escuchado cientos de veces en mi vida y que cada vez me hinchan un poco más las narices, es “hombre, yo no tengo nada en contra de los maricones, mientras a mí no me toquen, que hagan lo que quieran”, y me parece uno de los peores conceptos que se puede tener sobre este colectivo. Estás queriendo parecer libre, abierto, progresista, y solo estás demostrando que no tienes idea de lo que hablas y que además repites como un loro que vas escuchando por ahí. Ser homosexual no significa ser promiscuo, o ¿acaso el hetero siente atracción por todas y cada una de las personas del sexo opuesto? ¿Crees que si tu mejor amigo o amiga desvela su tendencia sexual debéis dejar la amistad porque a partir de ese momento se sentirá irrefrenablemente atraída/o por ti? Por favor, sepan que eso no tiene sentido ni justificación. Tampoco seremos más “abiertos” si empezamos la frase diciendo que “no tenemos nada en contra de ellos”, o calificándolos como un “colectivo débil” como he visto recientemente en un conocido periódico tinerfeño. No son un colectivo débil, ni debemos tener nada en contra de ellos, ni sentir la necesidad de decir que no somos homófobos, ni siquiera evitar decir “gay” o “lesbiana” porque directamente no debe haber nada que objetar ante su presencia en la sociedad. Venimos de una dictadura en la cual la libertad de expresión era un privilegio; lo que ahora deberíamos procurar como pueblo es que cada quien se exprese libremente, viva su sexualidad, sus gustos, sus aficiones, sus relaciones de pareja y su vida como más le plazca, siempre que respete a los demás.

En nuestro derecho estamos decidir quién somos y qué es lo que sentimos, con quien queremos compartir nuestra vida, si queremos o no tener hijos, si queremos permanecer solteros, si no queremos casarnos, si no queremos llegar vírgenes al matrimonio o sí, si nos apetece vestirnos de rosa aun siendo hombres, si nos gusta un tipo u otro de música, si queremos ser budistas, musulmanes, cristianos, cienciologistas o pastafaristas, si preferimos salvar animales antes que personas, si nos gusta o no el chocolate, si queremos teñirnos de rubio, pelirrojo o moreno aunque parezcamos artificiales… ¿qué problema hay? ¿A quién le importa? Que cada quien viva su vida como más le plazca siempre que no haga daño a nada ni a nadie, que cada quien recuerde su derecho a ser libre y a decidir por sí mismo. Que nadie permita que los demás decidan por él con quien tiene que casarse, quién o qué le tiene que gustar o en qué debe trabajar o formarse. Vida solo hay una. Cada uno que lee estas líneas debe recordar que lo único que tiene seguro es a sí mismo, y que sólo tiene un intento para hacer las cosas lo mejor posible y para disfrutar. Luego no hay vuelta atrás.

Esto va dedicado tantos a los que sufren, de alguna forma, algún tipo de rechazo o desplazamiento social, como a los que lo infringen. He conocido casos de padres amargados porque sus hijos han “confesado” su orientación no heterosexual, y no salgo de mi asombro al ver por qué semejantes estupideces se preocupa la gente. Si tu hijo no quiere conocer chicas sino chicos, ¿morirá antes? ¿Tiene alguna enfermedad? ¿Peligra su vida? ¿No logrará sus objetivos?, o mejor dicho, ¿no logrará los tuyos?

¡Qué triste y qué lástima tener a nuestro lado gente que todavía piensa que el amor sólo es cosa de sexos opuestos o de padres a hijos! Dejen de meterse en la vida de los otros, respeten, sean tolerantes con todo lo que merezca tolerancia.
martes, 20 de enero de 2015.
 
La SANTA paciencia
Las heridas de guerra tras doce años de esclavitud
La semana pasada, aparece un señor de 73 años por el Albergue Comarcal de Valle Colino, en la isla de Tenerife, para entregar a su querida perra cazadora de 12 años, que había enfermado repentinamente “de un día para otro”. La perra, totalmente blanca y con las tetas hechas pellejo de haber parido tranquilamente veinte veces, tenía un absceso desde los dientes hasta la parte superior de lo que en algún momento había sido su ojo. Tenía la cara absolutamente deformada, cual papa. Llevaba dos semanas sin comer a causa del dolor. Presentaba desnutrición severa, caquexia, filaria y un soplo en el corazón. Todo un drama que el albergue no tardó en difundir por las redes sociales bajo el caso de “Santa”. Increíblemente, el cazador fue denunciado por la FECAPAP (Federación Canaria de Asociaciones de Animales y Plantas) y acusado de un delito de maltrato animal, enfrentándose a una sanción económica.

La impresión de las primeras imágenes que llegan del estado de la perra a nuestros ordenadores es realmente impactante, pues parecen ser fruto de una brutal golpiza. En menos de un día, toda la isla de Tenerife conocía los hechos; a los tres días, todas las asociaciones Animalistas y pro Galgos y Podencos se hacían eco de la noticia. En cinco días, Santa había recibido tantas donaciones y regalos como todos los perros del albergue juntos, varias peticiones de acogida (incluso fuera de las islas) y varios adoptantes. Se había convertido en la perra más querida y seguida en las redes sociales, y su caso se había proclamado como el primero en ser penalizado en su municipio de residencia (San Cristóbal de La Laguna). Todo un acontecimiento y a la vez una victoria en el mundo animalista, sin duda.

Pero existen cosas que una “ola de sensibilidad” no cambia: cada semana, en nuestro país son sacrificados de dos a tres mil perros en los “Centros de Control Canino”, y no hablo de perros viejos, enfermos ni agresivos... Hablo de cachorros y adultos jóvenes y sanos, generalmente mestizos. Y eso sin contar los gatos y otros domésticos, ni muchísimo menos los destinados al consumo cárnico. ¡Y aún hay gente que me pregunta si esto es legal! ¿Sabías que en España hay albergues que comisionan por sacrificio y no por adopción?

De pronto, todos somos activistas. Todos nos sentimos súper llenos llamando para preguntar cómo está la perra, todos nos emocionamos leyendo las actualizaciones de su estado de salud. Todos somos ecologistas e incluso nos planteamos dejar la carne. Todos somos unos luchadores durante los días que dura la noticia.

Todo el mundo se vuelca con una sola perrita y sacan hasta de donde no tienen para dárselo, y presumen de haberlo hecho. He visto peleas por acoger a Santa. ¡Pero señores! ¡Si hay para todos! Si investigamos un poquito más, encontraremos no muy lejos de casa todas las “Santas” que deseemos encontrar. Y uno de sus principales culpables, la caza, ahí sigue y seguirá, porque cuando se convoca una manifestación por ellos, el organizador se queda solo.

Todos los días encuentro en mis redes sociales casos verdaderamente horribles de malos tratos en mi propia isla, y la mayoría de las veces esos animales tuertos, amputados, desnutridos, traumatizados y sangrantes, acaban asesinados sin distinción alguna. Me sorprende increíblemente la enorme demagogia de muchísimas personas, que se dedican a suplicar “que alguien haga algo”, pensando que insultando al agresor el animal se va a recuperar más rápido o va a revivir. Lamento comunicarles que el mundo no funciona así, que no va a haber una persona que haga algo por ellos, y que por cada uno que regresa a casa, por cada uno que adoptado, mueren sacrificados, atropellados y desnutridos otros mil. Es la realidad. Lo que vemos en las redes sociales es sólo aquello que algún alma caritativa ha podido documentar, y dudo que llegue al 10% de todos los casos. Santa ha tenido suerte de poder conocer el amor antes de morir, y su caso no es el primero ni mucho menos el último.

Si todos nos implicáramos igual en cada caso, si todos donásemos un euro mensual a una protectora de animales, ¿cuántas vidas salvaríamos? Si la concienciación realmente fuese tanta, quizá ni siquiera estaría aquí escribiendo esto con rabia. ¿Cuántas Santas más tienen que aparecer para que el pueblo entienda que lo que nosotros hacemos con las demás especies es un holocausto? ¿Necesitamos más alaridos para enterarnos de que si no denunciamos el maltrato, somos cómplices del mismo?

Me harta recibir cada día peticiones de adopción para cachorros de raza por el mínimo coste (y si puede ser gratis), y que además esas mismas personas luego farden de haber “devuelto la vida” y “dado una segunda oportunidad” a un pobre animal de la calle. Como siempre digo, postureo. Sin embargo, aun así, sigo pensando que si esa moda o la moda de hacerse vegetariano sirve para que la gente adopte más, no abandone o deje de comer carne, bienvenida sea. Aprendes a conformarte con poco, cuando lo que normalmente consigues es nada.

Mi propósito al escribir este artículo no es molestar ni hacer sentir mal a aquellos que se han preocupado por este caso. Yo he sido la primera que ha mirado cada día el avance de su estado de salud, he difundido y me he preocupado, pero necesito creer que no soy la única que piensa que es absolutamente injusto que miles de personas dediquen su tiempo a velar por un solo animal e ignoren al resto sabiendo que ahí están, cada día, hora tras hora, pasando desapercibidos porque sus heridas ya no sangran y ya no impresiona. Me niego a pensar que sólo tenemos corazón para uno. Me animo a mí misma creyéndome que todos aquellos que se volvieron locos por adoptar a Santa y no pudieron hayan vaciado algún otro chenil.

Lo habréis oído mil veces, pero la unión hace la fuerza, y si todos hacemos un poquito, conseguiremos que algún día el maltrato en España sea cosa del pasado.

Lamentablemente, Santa ha sido diagnosticada de cáncer terminal y su esperanza de vida es muy corta. Como ella, millones de animales en todo el mundo cada hora, pero sin la oportunidad de conocer lo que es la dignidad que cada ser merece. Si realmente te duelen sus heridas, empieza por salir de casa. La iniciativa la tienes tú.

Actualización: D.E.P.

¿Realmente quieres ayudar? Dona 1€ al mes para la causa social que apoyes: https://www.teaming.net/
miércoles, 26 de noviembre de 2014.
 
¿A dónde vamos?
Las personas humanas nos distinguimos de los demás animales en muy pocas cosas
Nunca se sabe muy bien acerca de qué escribir si nuestra intención es impresionar al lector y no expresar lo que pensamos o sentimos. Quizá por ello el periodismo que consumimos hoy, entendiéndose estrictamente como periodismo y no como marketing, haya perdido casi toda su credibilidad.

Podría mencionar ahora mismo cien asuntos distintos que suscitarían el interés de todo aquel que me dedique unos minutos, compartir un par de fotos morbosas o poner un titular polémico, pero como soy de los que piensan que ya está todo inventado y que impresionar a un ciudadano del s.XXI es tarea difícil, quizá lo más adecuado sea parar de escribir ahora mismo y esperar a que me llegue una “inspiración divina”. Pero, por suerte o por desgracia, también soy de esos que no pueden quedarse callados. Hoy me ha dado por pensar aunque nadie me haya preguntado mi opinión.

Día tras día veo y escucho la televisión y la radio, intento saber un poco de todo por poco que me guste, y detesto no saber responder una pregunta de cultura general. No soy excesivamente lista, popular o guapa. La educación que recibí en el ámbito académico obligatorio fue bastante mediocre a pesar de los esfuerzos de más de un buen profesor. Yo no saldré en los libros de historia ni en las enciclopedias de ningún país. Soy, resumidamente, una persona normal, que ha nacido, que vive hoy y que morirá siendo un anónimo más al que unos pocos llorarán y la mayoría olvidará tarde o temprano. Y no es por menospreciar mi vida; soy consciente de que soy lo único que tengo con seguridad, de que debo quererme y cuidarme, de que soy una entre siete mil millones. Soy consciente de que cada día que pasa es un día menos que me queda de vida, y que mi estancia aquí es tan temporal y fugaz que cuando venga a darme cuenta, me estaré lamentando de todo aquello que quise hacer y no hice, y que mientras esperé a que algo increíble pasara, lo que pasó mientras fue mi propia vida.

Las personas humanas nos distinguimos de los demás animales en muy pocas cosas. Para nuestra suerte o desgracia, somos capaces de razonar (no todos) y nuestros sentimientos son mucho más intensos y complejos. Somos privilegiados en el sentido de poder decidir cómo queremos que sea nuestra vida, al menos de intentar que esos deseos sean lo más reales posibles. La mayoría podemos estudiar, aprender, trabajar, ganar dinero, adquirir bienes, reproducirnos y formar una familia, y enseñar a nuestros hijos a vivir de la misma forma, alcanzar lo que consideremos felicidad, tener éxitos y aprender de los fracasos, dedicar tiempo a lo que nos gusta y a lo que no, ver el mundo, reír y llorar, entender el funcionamiento del mundo, tener un hobby, amar a alguien, envejecer... y luego morir. Estamos aquí de paso. Disfrutemos de la vida e intentemos que los demás la disfruten. Nadie sabe a dónde iremos después de la muerte, si es que hay algo entonces, pero todos sabemos que la única certeza que hay es que ahora estamos vivos.
viernes, 14 de noviembre de 2014.
 
 
Los artículos calientes
Los artículos hay que escribirlos cuando una está en caliente
miércoles, 8 de octubre de 2014.
 
Archivo
 
Quiénes somos  |   Qué somos  |   Contacto  |   Aviso Legal  |   Creative Commons  |   Suscríbete a nuestra RSS Síguenos en Linkedin Síguenos en Facebook Síguenos en Twitter Síguenos en Google Plus    |  
© Diario Siglo XXI. Periódico digital independiente, plural y abierto | Director: Guillermo Peris Peris