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Festival del vino 2016 - D. O. Somontano
Toni Tovar
Toni Tovar es publicitario y periodista y, aunque es de Valencia, hace dos años que se vino a la capital para escribir.

Actualmente trabaja como redactor publicitario en una agencia donde cuenta historias chulas entre cosas y consumidores. Pero de vez en cuando hace un alto, para colaborar con nosotros y darnos su visión sobre temas de actualidad.

Ganador de diversos certámenes literarios como “La rosa de paper”, sus columnas están llenas de deformación profesional, es decir, de creatividad.

Email: tovarnavarro.toni@gmail.com
Toni Tovar
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Vivir con un Drama Queen
Están entre nosotros
Están entre nosotros. Puede ser tu hermana, tu mejor amigo o tu compañero de trabajo. Aparentemente son personas normales, sensibles, en muchos casos interesantes y rodeados de una halo de misterio que les hacen magnéticos. Pero al poco tiempo de conocerlos, les sale un lado oscuro lleno de pasión y tragedia que hasta el momento desconocías y ni tan siquiera podías llegar a imaginar. Son los Drama queen. He convivido con uno de ellos, y hoy, me lleno de fuerza para compartir con vosotros mi experiencia, por dos razones: porque quizás estés pasando por una situación parecida y esto pueda ayudarte, darte información para que identifiques el infierno que estás viviendo y te empoderes y logres escapar; y la segunda, a modo de terapia colectiva. Para expulsar el dolor, sacar de mí esta experiencia. Y avanzar.

Todo lo que voy a contar empezó con un anuncio en Idealista. Después de dos años de fiestas y pollos con la casera, mi compañero de piso me abandonaba, y me tocó convocar un casting rápido para encontrar a alguien que supliera su lugar. Entre todas las personas que fueron apareciendo —no me voy a detener en esto, más que para un artículo, me da para una novela—, él destacaba. ¿Su nombre? Fran, un chico de un pueblucho de Extremadura que se había venido hasta la capital para arrasar como guionista de cine, pero que de momento tenía un puesto en el Dunkin´ Donuts de Callao.

Era un chico agradable. Le gustaba la fotografía y el cine y lo más importante: carecía de antecedentes penales. Fran cumplía todos los requisitos que se necesitaban para ser mi nuevo compañero, no había mucho más que pensar: Esta es tu nueva habitación. Cinco palabras. Solo cinco palabras, pero que tuvieron el poder de abrir las mismas puertas del infierno.

El primer mes de convivencia con Fran todo fue relativamente normal, pero en el segundo ya empezaron a brotar los primeros síntomas que dejaban claro que estaba ante un auténtico Drama Queen. Te dejo una lista de estos signos, por si estás atravesando por una situación similar:

-Cada vez que me lo cruzaba por alguna estancia de la casa, me decía: «Tranquilo, me voy ya, no quiero molestarte».
-La frases «Tienes mala cara» o «¿Te pasa algo conmigo?» las repetía sin descanso.
-Me escribía WhatsApps a las horas más intempestivas para preguntarme chorradas: «Oye, ¿te ha sabido mal que te cogiera un poco de leche?», «He hecho un poco de ruido esta mañana, ¿te he despertado?», «Una cosita: ¿si no te he despertado con el ruido, te he despertado con el WhatsApp?».
-Empezaba a clamar contra la tele, llamando puta a Cospedal y a todo el mundo que salía por ella en general
-Todos sus compañeros de trabajo le tenían envidia
-Decía cosas como que «La fuerza del amor lo puede todo»
-A la semana, vivía entre 4 comienzos y rupturas sentimentales, y por supuesto te los quería contar.
Estos son solo algunos ejemplos, aunque había más. No obstante, el culmen de su dramaqueenismo llegó en lo que llamaremos La Noche de los Cristales Rotos. Era martes, salimos tarde de trabajar e invité a algunos compañeros a que vinieran a cenar. Todo marchaba bien hasta que empezamos a hablar de cine, y él, Fran digo, que revoloteaba por la casa, acabó uniéndose a la conversación.

De pronto, el suelo empezó a temblar. Marta, una de mis invitadas, se había atrevido a hablar de Birdman, confesándonos que no le había parecido para tanto, que lo del plano secuencia y el final estaban bien, pero que el film tampoco era el paroxismo de la innovación como todo el mundo se había puesto de acuerdo en repetir. Entonces, Fran se levantó de la silla y empezó a chillar a todo pulmón, que antes de hablar de esa obra debía lavarse la boca, que no tenía ni idea, que el verdadero arte no estaba al acceso de cualquiera, y todo esto con los ojos vidriosos, haciendo grandes aspavientos que le llevaron a hacer bambolear la mesa y tirar varios vasos al suelo. Seguidamente se marchó a su habitación. No hubo aplausos, aunque la inercia estaba. Solo silencio.

Espero que mi experiencia te haya servido de ayuda, y que si estás en un caso similar, recuerdes esto: que yo salí, y que se puede.

Otra cosilla: se busca compañero de piso.
lunes, 27 de abril de 2015.
 
Del amor al asco solo hay un rato

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Son dos fotos a simple vista muy distintas, pero, si nos detenemos un momento, quizás veamos que no tanto.

En ambas, los protagonistas son dos hombres.

En la de la izquierda, vemos a Alex y Jon, dos chicos en Rusia que se aman pese al odio que Putin está sembrando en el país. La fotografía es de Mads Nissen y ganó el World Press Photo de este año. En la derecha, vemos a Aznar apuntando hacia a Rato con su todopoderoso dedo, con una plantilla de futuros sospechosos detrás que le sonríen el gesto. Sus bocas parecen indicar que les hace gracia la ocurrencia, pero en sus ojos se puede ver lo mucho que desearían ser ellos el objetivo al que mira ese dedo.

En cualquier caso, amor.

En la primera foto, un amor regido por la ley de los huesos, de ese tan fuerte que solo puede crecer en la tierra del odio, y que nos demuestra cómo la pasión nos hace mejores; en el otro, amor al dinero. Dos tipos de amor que hablan de nosotros y de lo que podemos llegar a ser. De lo espléndido del ser humano, y de lo mezquino. Si lees esta superposición de imágenes de izquierda a derecha, podrás viajar de lo sublime a lo grotesco en cuestión de segundos. Algo así como en esas películas donde el protagonista llega al cielo por error, y justo cuando va a entrar al paraíso le paran el paso y lo envían directo al infierno. Sí, algo parecido.

Estas fotografías también hablan de joder, y sus formas: de joder con pasión o de joder con saña. En las dos parecen que están a punto de hacerlo sus protagonistas.

Finalmente, solo me falta saber si Alex y Jon siguen juntos. Quizás, justo después de esta foto, rompieron. El uno, que empezó a criticar a la madre del otro. A saber. Los otros dos sí que lo han hecho. Ya sabéis, del amor al asco solo hay un Rato.
sábado, 18 de abril de 2015.
 
Se va perdiendo
Lo que quieres decirle a tu jefe, se va perdiendo. Se va perdiendo un poquito la primera vez que apagas el despertador. Otro poquito la segunda. La tercera. Se va perdiendo cuando avanzas por el pasillo hacia el baño. Cuando tiras de la cadena, cuando coges el cepillo de dientes. Cada vez que lo mueves hacia arriba y hacia abajo en tu boca. Cuando escupes la pasta y ves cómo se va por el sumidero.

Lo mismo pasa con el amor. Que se va perdiendo, poquito a poco. Cada vez que llega tarde del trabajo. Cada vez que le suena el móvil y cuelga e inmediatamente después baja la basura con el móvil en la mano. Cada vez que lo ves sentado en el retrete. Cada vez que folláis como lo haría una tuerca y un tornillo. Cada vez que pasa todo esto y ya casi no duele.

Lo mismo pasa con la dignidad, que se va perdiendo. Cada vez que un Gobierno sospechoso se compara con Cáritas. Cada vez que sale un patriota con dinero en Suiza. Cada vez que se aprueba una ley para amordazarnos. Cada vez que quitan a un juez. Cada vez que abres un periódico.

Lo mismo pasa con las ambiciones. Las ambiciones se van perdiendo cada vez que, entre copa y copa que sirves, caes en que tienes dos carreras. Cada vez que te metes en la web de idealista.com y ves que solo puedes alquilarte una habitación. Cada vez que entras en InfoJobs y haces scroll hasta el apartado donde pone «Salario». Cada vez que abres el buzón y ves mirándote, desde el fondo, un aviso.

Aunque respecto a estas últimas debe puntualizarse algo: no todas las personas permiten perderlas. Hay personas de voluntad férrea que mantienen sus ambiciones hasta las últimas consecuencias, fijándose alcanzarlas vaya por delante lo que sea. Entonces se atrincheran en su cabina y estrellan un montón de vidas contra el suelo. Googlea: «Rajoy».
domingo, 29 de marzo de 2015.
 
 
Estás despedida
domingo, 18 de enero de 2015.
 
Un año fabuloso
martes, 30 de diciembre de 2014.
 
El botox de la Reina
Letizia has tensado la arruga, has hecho un buen trabajo
martes, 1 de julio de 2014.
 
Una campaña sin twitter
Suena paradójico que se pida nuestro voto para decidir el destino de nuestro continente político y que apenas encontremos preguntas en los perfiles de los distintos candidatos
lunes, 26 de mayo de 2014.
 
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