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“El Hospital de Cartón de Capdella es único y singular, la gente de la Vall Fosca ha de tener la última palabra sobre lo que puede ser este espacio”

En estos días en qué nuestras vacaciones se han vuelto distintas a otros años a causa del maligno virus, Covid-19, y estamos explorando con lupa nuestros territorios para encontrar paraísos hoy les voy a hablar de uno de ellos.


Parece que conocemos todos los rincones únicos y especiales de nuestra geografía, pues no. La Vall Fosca, ¿qué es?, es un trozo de los Pirineos catalán, allá en lo más alto y muy cerca del cielo, es un valle en donde encontramos la más variada vegetación, pueblos pequeños con callejuelas encantadoras, gente con la sonrisa a flor de labios, sincera, acogedora, que te ofrece lo que da su tierra que es mucho porque está regada en medio de la naturaleza por mucha agua, y en donde transitan, porque es su casa, diferentes especies animales, animales de esos llamados entrañables porque, al igual que la gente que vive en ese paisaje, te acogen como a uno más si no se les molesta.

Es un paraíso donde se respira paz, se respire aire limpio y el río Flamisell es el eje de esa valle, si sigues su recorrido puedes admirar y vivir el paisaje que va cambiando constantemente y siempre te sorprenderá para bien, no como en la vida que a veces las sorpresas son para mal.

En medio de campos, de montañas, de terreno virginal, a principios del siglo XX se descubrió que esa zona era la mejor para construir una red hidroeléctrica para abastecer de agua al país ya que el agua brotaba, igual que ahora, por sus canales, por sus fuentes, lagos, por la forma en la que llegaba y crearon la primera red eléctrica. Hasta Capdella se trasladaron cuatro mil personas llegadas de toda España y algunos de fuera de la frontera para trabajar y hacer efectiva la red.

Con los años, el entramado hidroeléctrico y su construcción, se ha convertido en el Museu Hidroelèctic de Capdella que sirve en estos momentos de dinamizador cultural de la Vall Fosca.

En su momento y para atender a los trabajadores instalaron, de forma provisional, un hospital que construyó una empresa alemana y usó como base de la construcción del mismo el cartón y la madera.

Ese hospital de cartón no sólo se usó para atender a enfermos, en lugar de destruirlo una vez realizada sus funciones, lo utilizaron para albergar a personas que necesitaban tener un refugio, y después se usó como almacén.

Han pasado 107 años de todo eso y el Hospital de cartón sigue en pie, dolorosamente dañado por las inclemencias meteorológicas, está situado a 1200 metros de altura, y en una zona donde en invierno hiela y nieva, hace mucho frío, llueve, hace viento, aún así este viejo hospital aguanta y como lo hace con envergadura en el Museu Hidroelèctric de la Torre de Capdella, han decidido iniciar un proceso participativo con todos los habitantes de los pueblos que conforman la Vall Fosca, 19 en total, para decidir el futuro de este hospital.

La dinamizadora de esta iniciativa es la directora del Museu, Eva Parisé, historiadora, que es quién nos habla alto y claro en esta entrevista. 


En la Torre de Capdella han comenzado un proceso participativo para conocer qué quiere la gente que se haga de un antiguo hospital que hay en la zona y que, en su día, se construyó de madera y cartón, ¿esta peculiar construcción es propiedad del pueblo?

El hospital es propiedad de la empresa Endesa desde que en 1913 comenzaron las obras de la Red Eléctrica de Capdella. Ahora la idea es que podamos tener opción a un alquiler de este espacio, en el que interviene el Museo, actualmente tenemos un convenio de cesión con Endesa. La idea es tener una cesión o un alquiler con un precio correcto y asequible, para que desde el Museu Hidroelèctric se pudiera destinar este antiguo hospital a fines culturales.

¿Por qué un proceso participativo?
Porque todo apunta a que este edificio es el único que queda en Catalunya construido con cartón y madera, es un elemento singular. Todas las investigaciones que se han hecho, llevadas a cabo por la arquitecta Sigrid Remacha, nos demuestran que en Europa no se ha encontrado ningún otro edificio como este, ahora hay un equipo de investigadores del Canadá y en la Argentina viendo si quedan edificios de características similares, construidos con cartón y con más de un siglo de existencia, en el continente americano, y de momento no han encontrado nada, Cuando hace más de veinte años se comenzó a trabajar en el Museu Hidroelèctric no se preguntó a la gente de la Vall Fosca qué es lo que querían que fuera este espacio. Ahora, ante el hecho que este edificio sea único y singular, creo que la gente de la Vall Fosca ha de tener la última palabra sobre lo que prevén que puede ser este espacio, por eso se ha llevado adelante el proceso de participación ciudadana porque ya que es un edificio único y las personas de la Vall Fosca también somos únicas por lo tanto tenemos que decidir qué hacer con este espacio.


¿Actualmente este edificio en qué estado de conservación se encuentra?
El Hospital consta de dos alas en forma de ele. La que mejor se conserva es la que estaba destinada a la hospitalización, la otra, en la que se practicaba la cirugía, está en peor estado de conservación, porque hace cien años que está a la intemperie, a más de mil doscientos metros de altura y sufriendo los rigores del tiempo: sol, lluvia y nieve. Ha aguantado mucho porque estos edificios estaban pensados para que sirvieran, eventualmente, dos o tres años, después, una vez dejaban de usarse como hospital, se derruían y quedaba el solar para otros usos. Calculamos que aquí el edificio dejó de ser utilizado como hospital sobre los años 20 del pasado siglo, entonces se destinó a comedor de los trabajadores y posteriormente se cedió a los vecinos que lo utilizaban como almacén. Estos cambios de uso a lo largo de los años han hecho que el edificio pudiera conservarse todos estos años.


¿Antes de proceder a la votación qué informaciones tendrán los vecinos de la Vall Fosca, para tomar la decisión sobre el futuro de este especial edificio?
La idea es que los vecinos conozcan perfectamente qué es este edificio, cómo se construyó, qué particularidades tiene, qué singularidades existen en estos momentos. Vendrán arquitectos que explicarán sobre el terreno la situación arquitectónica del edificio, qué se ha encontrado, cómo se ha trabajado, y cuál es el proyecto de rehabilitación, porque hay algunas partes que, debido a su estado actual, precisan una rehabilitación , hay que volver a construir y poner nuevo cartón. Se explicará también en qué va a consistir este proyecto. Hemos empezado tan pronto porque queremos que la gente lo viva desde el minuto cero, esta es la llave, queremos que la gente participe desde el primer momento. En la página web del Museu Hidroelèctric abriremos un espacio sobre el Hospital de Cartón donde iremos poniendo toda la información que vayamos encontrando, absolutamente todo. Queremos que la gente conozco todo desde el principio.

Pase lo que pase y sea lo que sea, siempre será un edificio de cartón
Sí, sí, el Museu Polí Paper de Capellades son especialistas en papel y son los que están estudiando el cartón que se ha de integrar en este edificio y, seguramente, serán ellos quienes lo hagan físicamente.

La empresa alemana, Christoph&Unmack, que construyó este Hospital estuvo en activo hasta el pasado año haciendo casas de este tipo, también durante la Segunda Guerra Mundial llevaron a cabo la construcción en cartón de los cuarteles del ejército alemán.
Exacto, esta empresa alemana se especializó en dos líneas de edificios, una la que se podría considerar construcción bélica, en la que construyeron campos de concentración, cuarteles y hospitales, y otra línea fue la construcción de entornos residenciales, construyeron una casa para Albert Einstein, son las típicas casas de madera. Al estallar la Segunda Guerra Mundial está empresa estuvo trabajando para el régimen alemán, y a la finalización del conflicto bélico siempre se la asoció con la parte más oscura del nazismo. Esto nos ha llevado a no tener los archivos de la empresa y a desconocer los datos iniciales del hospital de Capdella, si los tuviéramos podríamos saber cuándo se compró el edificio, cuando llegó a la Vall Fosca. Lo que sí hemos podido saber, por los catálogos que tenemos, es que este Hospital se construyó siguiendo un poco la filosofía de Ikea, las piezas llegaron desde Alemania en diversas cajas, junto con un desplegable con las instrucciones para su montaje, como un mecano, montado totalmente en Capdella, es la primera vez en que llega de esta forma un edificio que ha sido construido en una fábrica alemana.


Es sorprendente que esto ocurriera a principios del siglo XX
Esto sucedió en 1912, en un valle del Pirineo situado a 240 kilómetros de Barcelona, cuando el material tardaba tres o cuatro días en llegar aquí. En aquellos momentos, en el valle, las construcciones que se conocían eran sólidas, piedra, granito y teja árabe, y de golpe llegan unas construcciones que han de ser efímeras, con fecha de caducidad, y con unos materiales totalmente desconocidos y frágiles. Tal vez alguna familia a la hora de construir su casa utilizara cartón para el aislamiento, pero no en la estructura exterior.

Con la aparición del Covid-19 se han descubierto las propiedades ecológicas del cartón.
Si, si exacto y, además, tiene dos vertientes, una, la sanitaria, en el estudio que hemos hecho hemos observado que se trata de una material súper higiénico, en Perú han utilizado las cajas de cartón como féretros, y otra, la ecológica, ya que tanto el cartón como la madera son materiales reciclables.

Parece imposible que un edificio construido con cartón y madera pueda seguir en pie durante cien años
La clave ha estado en el uso que le han ido dando. Cuando se acabó su utilización como hospital el objetivo era desmontarlo, como habían hecho con todos los edificios que habían construido en Europa, aquí e cambiaron el uso, en aquellos momentos por aquí vivían muchos guardia civiles y era difícil darles una vivienda, y los enviaron a vivir al edificio del hospital, que más tarde serviría como almacén. Estos cambios de uso son los que han conservado este edificio.

¿En el caso que este edificio resultara ser único en el mundo, podría convertirse en un museo?
Este proceso participativo de la gente de la Vall se organiza en dos niveles, uno es abierto a la participación de toda la sociedad, y por otro lado existe un grupo que trabajarán en paralelo y que está formado por las asociaciones y los grupos culturales y los historiadores que hay en el territorio, al final todos los resultados se unirán y será un único resultado. Los contactos que hemos hecho apunta a dos resultados: tener un espacio museístico, que sería un pequeño museo en donde se explique los datos de construcción, la referencia al tema médico, porque también se conservan las camillas, y, la otra posibilidad, es que se quede como una escultura, tiene 60 metros cuadrados en una parcela de 500 metros cuadrados, este edificio de cartón no es un edificio aislado, está dentro de un conjunto patrimonial que forman todas las casas de madera, casas que recuerdan Canadá y Suiza porque son de madera, con el tejado de pizarra, pintadas de colores alegres. Estas casas de la Vall Fosca son también unas casas únicas y habitadas, construidas en madera, por una empresa catalana, sobre una base de hormigón en la que posteriormente se colocaba la estructura de madera. Todas estas casas datan del año 1912, cuando comenzó a construirse la Central Hidroeléctrica, llegaron a la Vall 4.000 personas y ante la falta de alojamiento la Central compró estas casas prefabricadas fáciles y rápidas de construir, en aquellos días levantar una casa en la Vall por el método tradicional llevaba entre cinco meses o un año de trabajo, pero estas casas estaban montadas en un par de días, y la empresa tenía urgencia en terminar la construcción de la Central Hidroeléctrica.

¿Cuántos pueblos integran La Vall Fosca?
Son 19 pequeños pueblos y este año por los temas de Covid-19 hemos desdoblado las charlas informativas con los vecinos. Hemos hecho una charla en la zona norte, donde está el Museu Hidroelèctric, y otra en la zona sur.

¿Dónde están situadas estas casas de madera de las que me ha hablado?
Estas casas alegres y fabricadas como le he explicado sólo están en la Central de Capdella, son casas de titularidad municipal, y hay personas que las alquilan

¿Cuál será la solución final de este proceso participativo?
Siempre será una solución consensuada, haremos un proceso participativo que acabará con unas encuestas, lo haremos vía móvil o redes sociales, pero también físicamente para la gente que no use las redes o no tengan medios telemáticos. No queremos que nadie se quede descolgado. El resultado lo expondremos en reuniones y al final será lo que diga la gente, una escultura, o un centro cívico.


¿Podría volver a ser un hospital?
No. Es imposible que ahora haya aquí un hospital como este, además esto ya no depende de nosotros, es competencia del departamento de Salud. Pero todas las propuestas que salgan en la consulta se expondrán y debatirán, y las que sean descartadas por cuestiones técnicas se argumentarán los motivos por los que no serán tenidas en cuenta


¿Para cuándo tienen previsto tener el resultado de la consulta
La idea es que sea en la primavera del 2021, igual nos alargamos hasta el verano, mientras usaremos páginas web y redes sociales para que la gente esté informada de todo el proceso.


¿Tienen problemas de recepción de Wifi y fibra óptica?
Fibra no tenemos, funcionamos con el Internet rural, es un Internet que va como con la radio, últimamente aquí ha habido empresas que ofrecen este servicio, son Movistar, y el Wicat, es una empresa que trabaja con la instalación de Internet en el Pirineo y el Pre Pirineo. En el Museu Hidroelèctric tenemos un canal de Youtube y hacemos alguna ponencia a través del mismo.

Este proceso debe tener un coste económico. ¿Cómo resuelven este apartado?
De momento, lo estamos impulsando desde el presupuesto del Museu, presupuesto de la Torre de Capdella que participa en todo el proyecto del Hospital de Cartón, y el Museu de Ciencia de Catalunya, con su director Jaume Perarnau, también se está en contacto directo con la Dirección General de Patrimonio. No es un proyecto unilateral en el que sólo haya el Ayuntamiento.

¿Cuántas personas podrán votar para decidir este proyecto?
Se ha decidido que tengan voz las personas empadronadas, son 854 personas, no somos más. También queremos saber que tanto por ciento de gente participará, puede que participe el 70, el 50 o el 30%. Se escuchará a todo el mundo, pero en este caso concreto sólo pueden participar quienes estén empadronados, también hay segundas residencias, pero sólo podrán votar los vecinos empadronados.

¿Existe personal técnico participando en el proyecto?
Si. Tenemos a Sigrid Remacha, una arquitecta colaboradora del Museu que hace la investigación relacionada con la búsqueda de datos acerca del hospital, y el diseño del proceso de participación ciudadana lo está llevando a cabo Xavier Gras, un geógrafo alumno de un máster en gestión de montaña de la UDL.

¿Este proyecto ha despertado interés más allá del territorio?
Hay personas que han contactado con Sigrid Remacha solicitando información sobre nuestro Hospital como construcción atípica, las escuelas de Arquitectura están muy interesadas y aprovechando estos contactos se les ha pedido que nos informen si en su territorio existe alguna construcción similar a la que tenemos en la Vall, y si conocen artículos publicados en revistas técnicas haciendo referencia a la existencia de nuestro hospital, o referencias que hablen de construcciones en la línea ecológica del hospital de la Vall Fosca.

¿Los vecinos de la Vall Fosca, debido a su especial situación geográfica, se sienten más ligados al territorio?
El otro día una persona decía ¿cómo es que con esta situación que estamos viviendo a causa del Covid estamos haciendo coloquios?, le respondí, primero porque la cultura es segura, y porque la gente tenemos derecho a consumir cultura, unas personas que estamos viviendo a 1200 metros, ya tenemos bastante desgracia de no tener ni cine ni teatro, ni nada, al menos el Museu es un espacio dinamizador de elementos culturales.

¿Les ha afectado mucho el Covid-19?
Si, a nosotros sí, porque el Museu ha estado muchos meses cerrado, y esto, quiérase o no, en un territorio como éste que tenemos turismo en una época del año, sin ser un turismo consolidado, si no hay turismo, se nota. En nuestros vecinos de Aran y Cerdanya tenemos compañeros que están trabajando más que otros años, a nosotros, nos cuesta, lo estamos notando. Entre la población no ha habido ningún afectado por el virus, La Vall Fosca es como una micro isla, somos muy pocos y mantenemos las medidas y las distancias.   

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