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Robert Spencer
Robert Spencer
Un converso al islam que se hace llamar Jaquim Yisrael (antes Alton Alexander Nolen) decapitó a una compañera de trabajo y fue abatido a tiros mientras trataba de decapitar a otro el pasado viernes en Vaughan Foods, una planta de envasado de alimentos de Oklahoma.

Y ahora ha dado comienzo el previsible desmentido y disimulo de la administración Obama.

El domingo, al asesor de Interior en funciones de Obama Tony Blinken le preguntaban si la decapitación era un acto de terrorismo o, según la famosa clasificación de la masacre yihadista de Fort Hood que hizo la administración Obama en noviembre de 2009, violencia laboral.

En cuanto al propio FBI, el detective a cargo de la investigación, James E. Finch, decía el sábado que la instancia todavía no tenía el móvil de Yisrael. No dijo si los federales examinaban o no su perfil en Facebook, que segœn el New York Daily News "rebosa de frases como llega declarando a América maldita". También exhibe fotografías de diversos grupos terroristas y de sus líderes, incluido Bin Laden, abatido por efectivos estadounidenses en Pakistán en 2012.

Jaquim Yisrael llenó su perfil de Facebook con citas del Corán y exhortaciones a sus correligionarios musulmanes a ser más religiosos y respetuosos en su práctica de la moralidad y los ritos islámicos. El perfil también contiene una fotografía suya junto a dos miembros de la Sociedad Islámica del Municipio de Oklahoma; Yisrael aparece entre los dos, levantando su dedo ’dice como hace el Estado Islámico, indicando el monoteísmo sin paliativos del islam'. Hay todavía más: su perfil exhibe fotografías de decapitaciones.

Y aunque su mezquita anda difundiendo circulares de prensa en las que insinœa que Yisrael era un mal musulmán o incluso que no era musulmán, y que de todas formas nadie lo conocía, obtuve esta crónica de primera mano de un antiguo miembro de la Sociedad Islámica del Municipio de Oklahoma:

Yo asistía a los oficios de la misma mezquita a la que asistía el musulmán de Oklahoma que decapitó hoy a una compañera de trabajo. ¡Vivo a 10 minutos!

El imán se llama Imad Enchassi, la última vez que fui. Era amigo mío. Es un sunita de origen libanís que odia a Israel. En una ocasión pronunció un sermón diciendo que los israelíes estaban tratando de echar abajo la mezquita de al-Aqsa excavando tœneles por debajo. No tenía ningún problema con los atentados suicida palestinos porque, según me explicaba, es la única herramienta que tienen los palestinos.

Durante el tiempo que asistó a esa mezquita, se vendía Milestones en la biblioteca, que como sabrás es una obra que invita a reemplazar con gobiernos islámicos todos los gobiernos del mundo. Recuerdo escuchar una grabación de otro converso al islam, Yahya Graff, en la que rezaba por la destrucción de Israel y de América.

El imán que me convirtió, Suhaib Webb, es elogiado por los izquierdistas de Estados Unidos como un moderado, pero es quien explícitamente me dijo que segœn el islam, a los no musulmanes hay que darles tres opciones: convertirse, abonar el impuesto religioso y vivir segœn la ley islámica, o la guerra santa. Se esfuerzan mucho por disimular su islam cuando los medios hacen preguntas, pero ellos son fieles de su religión y su objetivo final es un califato islámico.

¿Significa todo esto que la decapitación de Colleen Hufford a manos de Jaquim Yisrael fue un atentado yihadista? No necesariamente. Yisrael no será el primero que se pone nervioso ante el despido y reacciona con violencia. A muchos no musulmanes les pasa. La diferencia aquí, sin embargo, es que cuando Yisrael perdió las formas, se puso a decapitar gente exactamente igual que está haciendo el Estado Islámico e igual que ordena el Corán a los fieles (Siempre que te topes con los infieles, rebanarás los cuellos).

En la Sociedad Islámica del Municipio de Oklahoma y por doquier, mientras aprend’a las enseñanzas y las posiciones de su religión de adopción, Jaquim Yisrael respiró un clima tóxico en el que las decapitaciones son la respuesta idónea, hasta encomiable, a determinadas circunstancias.

Si a la administración Obama y a su FBI les interesara un poco la verdad del caso, estarían investigando si Jaquim Yisrael consideraba la decapitación de un infiel algo que recompensaría Al en la línea del versículo Corán 47:4, y si aprovechó la ocasión de su despido de Vaughan Foods (tras un desencuentro en torno a la cuestión de si hay o no que lapidar a las adœlteras; Yisrael afirmaba que sí) como excusa para maridar sus deseos de venganza con sus ganas de emprender la yihad.

En lugar de eso, probablemente anden haciendo todo lo que pueden para asegurarse de que tal investigación no prospere.

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Barack Obama dijo el pasado 23 de mayo que “La Guerra de Afganistán está a punto de acabar", pero no tiene pinta de que vaya a terminar bien.
 
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