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Philip McMillan
Philip McMillan
De todos los problemas que tiene España como nación, el económico debería de ser el que menos nos importara. Nuestra situación es muy grave, tenemos un déficit pavoroso y el doble de desempleo que algunos de nuestros vecinos europeos pero, aún así no es lo más preocupante. De las crisis económicas, igual que de las amorosas, se sale con buenas políticas y tiempo.

En cambio, hay otra crisis mucho más profunda que lleva gestándose durante demasiado tiempo dentro de nosotros. Me estoy refiriendo a la crisis de ideas, a la crisis institucional y a la quiebra de los valores básicos de convivencia social. Esta es una crisis mucho más difícil de superar y que a medio-largo plazo puede provocar nuestra descomposición como nación.

La última huelga general da ejemplos de esa quiebra moral e institucional de la que estoy hablando. ¿Alguien puede explicarme, cómo en la era de la información pueden existir los piquetes informativos? Es decir, que en el momento de la historia donde es posible acceder a infinidad de contenidos informativos de manera gratuita; estos tíos justifican su existencia diciendo que su misión es la de informar.

Su misión - efectivamente fue la de informar - pero en el siglo XXI, no hacen otra cosa sino amedrentar y coaccionar utilizando métodos gansteriles. Siempre en grupo y perfectamente identificables con su parafernalia sindical se dedican a señalar, marcar y ridiculizar a sus enemigos; procedimiento que ya usaron los nazis contra los judíos. Si una huelga general es por definición un acto de fuerza, estos grupos de vándalos son la fuerza de choque.

Afortunadamente, en esta ocasión la policía cumplió con su trabajó y garantizó el derecho de quienes decidieron trabajar. Si es la policía quien detenta el poder legítimo para utilizar la violencia; pidamos que la ejerza cuando sea necesario. Aplicar la ley no puede dar miedo cuando se habla de derechos básicos porque el mayor enemigo de la libertad es la inseguridad. Solo con leyes justas que protejan nuestra propiedad y garanticen nuestros derechos podremos disfrutar de un mayor grado de autonomía personal.

En las elecciones generales del 20 de noviembre Rajoy recibió un mandato muy claro por parte de la gran mayoría de españoles. El gobierno no puede ni debe ceder un ápice al chantaje que le ha lanzado la izquierda. Deberán de hacer todas las reformas necesarias y reducir nuestro gasto público porque esa será la única forma de poder reducir nuestro déficit y crear empleo. De las crisis económicas se sale.

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Los agentes sociales – como les gusta proclamarse, a pesar de que su afiliación no supera el 5% de los trabajadores – pretenden presionar al ejecutivo presidido por Rajoy para que acepte las enmiendas presentadas a la ley que reforma el mercado de trabajo.
 
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