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Philip McMillan
Philip McMillan edita el blog Liberalismoonline y cuenta con amplia experiencia en medios digitales. En la actualidad es colaborador del Periódico Liberal, El Reformista y la Esfera Digital entre otros. Hace dos años entró a formar parte de Red Liberal.

Participó activamente en la rebelión cívica de la mano de Francisco José Alcaraz con la Asociación de Víctimas del Terrorismo y es miembro de la plataforma internacional Cuba Democracia YA. Durante dos años residió en Italia y entró en contacto con el Movimento Libertario; también escribió para la revista Tocqueville.

Ha ofrecido conferencias sobre los siguientes temas: antisemitismo, libertad de expresión y derechos humanos en Cuba. Es donante de la Fundación DENAES y ha firmado y colaborado en la redacción de diferentes manifiestos en favor de la libertad. Actualmente vive en el Reino Unido.

Twitter: @red_liberalismo
Blog/Web: http://es-es.facebook.com/people/Liberalismoonline-Wordpresscom/100001078756815
Philip McMillan
Últimos textos publicados
Chantaje sindical
De todos los problemas que tiene España como nación, el económico debería de ser el que menos nos importara. Nuestra situación es muy grave, tenemos un déficit pavoroso y el doble de desempleo que algunos de nuestros vecinos europeos pero, aún así no es lo más preocupante. De las crisis económicas, igual que de las amorosas, se sale con buenas políticas y tiempo.

En cambio, hay otra crisis mucho más profunda que lleva gestándose durante demasiado tiempo dentro de nosotros. Me estoy refiriendo a la crisis de ideas, a la crisis institucional y a la quiebra de los valores básicos de convivencia social. Esta es una crisis mucho más difícil de superar y que a medio-largo plazo puede provocar nuestra descomposición como nación.

La última huelga general da ejemplos de esa quiebra moral e institucional de la que estoy hablando. ¿Alguien puede explicarme, cómo en la era de la información pueden existir los piquetes informativos? Es decir, que en el momento de la historia donde es posible acceder a infinidad de contenidos informativos de manera gratuita; estos tíos justifican su existencia diciendo que su misión es la de informar.

Su misión - efectivamente fue la de informar - pero en el siglo XXI, no hacen otra cosa sino amedrentar y coaccionar utilizando métodos gansteriles. Siempre en grupo y perfectamente identificables con su parafernalia sindical se dedican a señalar, marcar y ridiculizar a sus enemigos; procedimiento que ya usaron los nazis contra los judíos. Si una huelga general es por definición un acto de fuerza, estos grupos de vándalos son la fuerza de choque.

Afortunadamente, en esta ocasión la policía cumplió con su trabajó y garantizó el derecho de quienes decidieron trabajar. Si es la policía quien detenta el poder legítimo para utilizar la violencia; pidamos que la ejerza cuando sea necesario. Aplicar la ley no puede dar miedo cuando se habla de derechos básicos porque el mayor enemigo de la libertad es la inseguridad. Solo con leyes justas que protejan nuestra propiedad y garanticen nuestros derechos podremos disfrutar de un mayor grado de autonomía personal.

En las elecciones generales del 20 de noviembre Rajoy recibió un mandato muy claro por parte de la gran mayoría de españoles. El gobierno no puede ni debe ceder un ápice al chantaje que le ha lanzado la izquierda. Deberán de hacer todas las reformas necesarias y reducir nuestro gasto público porque esa será la única forma de poder reducir nuestro déficit y crear empleo. De las crisis económicas se sale.
sábado, 31 de marzo de 2012.
 
Mafia sindical
Las organizaciones sindicales CCOO y UGT anuncian la convocatoria de una huelga general en España para el próximo día 29 de marzo
Los agentes sociales – como les gusta proclamarse, a pesar de que su afiliación no supera el 5% de los trabajadores – pretenden presionar al ejecutivo presidido por Rajoy para que acepte las enmiendas presentadas a la ley que reforma el mercado de trabajo.

Este anacrónico y fascistoide modelo de organización sindical que representan UGT y CCOO, continúa repitiendo de forma machacona ese mantra marxista por el cual existe un conflicto de intereses entre la opresa clase capitalista y la oprimida clase trabajadora. Y que la salud de los primeros es la enfermedad de los segundos; y que tal es así, que la única forma de que pueda prosperar el proletariado es arrebatando los medios de producción – utilizando la violencia si ello fuera necesario -  a esas ratas avariciosas y burguesas que arriesgaron sus bienes para crear puestos de trabajo.

Rancio ¿verdad? Pues en ese punto es el que se encuentran los sindicatos y toda la turba izquierdista que saldrá en las próximas semanas a la calle para defender – según ellos – los intereses de los trabajadores. Ese mismo sindicalismo sectario y parásito; de Rolex y mariscada que apenas si se han preocupado nunca por los parados y desempleados y que durante ocho años callaron de forma vergonzosa y vergonzante ante el desastre económico de Zapatero, deberían de ser tratados no solo como colaboradores sino corresponsables de la situación económica en la que nos encontramos.

Durante aquellos ocho años de progresismo zapateril se concentraron exclusivamente en los suyo: en el trinque, el sablazo y la subvención; dejando que la pancarta cogiera polvo y que la silicona se secara esperando a que llegaran mejores tiempos.

Pues bien, hete aquí que el gobierno del PP consigue el mejor resultado de su historia con una aplastante mayoría absoluta que le lleva al gobierno gracias al respaldo de más de diez millones de votos ¿y qué es lo que hace? Nada, absolutamente nada; o para ser más concreto, absolutamente nada bueno en lo que a materia sindical debería hacer.

¿Y podría decirme que es lo que se supone que debería hacer el PP con los sindicatos? Pues muy sencillo, desmontar el gigantesco chiringuito que empezaron a montar desde tiempos de UCD y que ni estos, ni el PSOE – claro está – y tampoco el PP en la etapa de Aznar se atrevieron a hacer.
Hay que terminar con las subvenciones a sindicatos y que se financien con las cuotas de sus abonados igual que ocurre en Estados Unidos o en Alemania. Pero no solo a ellos, también hay que eliminar las subvenciones a los partidos políticos y a las organizaciones sindicales. Señor Rajoy, está en sus manos desmontar este sindicalismo de clase vertical que desde la democracia no han hecho otra cosa sino afanar y vivir del cuento.

Gobernar, como vivir, es arriesgarse; fracasar y conseguir logros. A los mediocres jamás se les recuerda. Rajoy ha pedido los últimos días que estemos a la altura de las circunstancias ¿Lo estará él?

miércoles, 14 de marzo de 2012.
 
 
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