Obed Jese García Martínez nace en Las Palmas de Gran Canaria en 1984. Natural del municipio de Santa Brígida cursa sus estudios básicos en la isla hasta culminar su formación musical licenciándose en la Escuela Superior de Música de Cataluña. Hasta la fecha ha participado como músico en orquestas de índole nacional como la Sinfónica de Las Palmas y la orquesta Julia Carbonell, e internacional como la Philharmonie der Nationen con directores de prestigio reconocido. También ha sido profesor en distintos centros de educación musical.
Orquesta y coro de la Escuela Municipal de las Palmas de Gran Canaria
Previos a escuchar por las calles de la ciudad de Las Palmas de Gran Canaria el redoble que marca el paso de las procesiones, se dejaba sentir entre las angostas calles del casco viejo de la ciudad el eco tímido de bandas sonoras y temas populares interpretados por una orquesta.
Se trataba de la Orquesta y Coro de la Escuela Municipal de Las Palmas de Gran Canaria, cuyo concierto ha animado la mañana de un insípido domingo tiznado por la polémica concerniente a la prospecciones petrolíferas frente a costas canarias y en vísperas a la huelga general convocada para el día 29 de Marzo.
Sin lugar a duda es de agradecer iniciativas de esta clase, ya que además de servir como publicidad de la magnífica labor pedagógica y social llevada a cabo por esta entidad, sirve también para acercar la música a los más jóvenes que pudieron comprobar que una orquesta sinfónica no sólo está sujeta a los aburridos protocolos impuestos por la tradición clásica, esa que sirve de divertimento a señores y señoras que en la oscuridad de un auditorio tosen, abren caramelos de ruidosos envoltorios y cuchichean demostrando una total falta de respeto por la música y los intérpretes, creyendo que el protocolo se extiende al momento de entrada y salida en que muestran sus caros accesorios, trajes, vestidos y vehículos.
Por este hecho, es importante que hoy quede de manifiesto que la música se puede interpretar allá donde haya un músico y un oyente y donde el interés del público incentive la ilusión del intérprete, que en este caso se veía reflejada en las sonrientes caritas de los pequeños alumnos que deleitaban a los transeúntes y padres citados en la “Plaza del Pilar Nuevo” en la trasera de la catedral de la capital gran canaria.
Quizás será un comentario utópico decir que la actuación de esta joven orquesta es un ejemplo que nos enseña que en estos tiempos de crisis la mejor respuesta para seguir adelante es mostrar ilusión, positivismo y pasión por lo que hacemos… pero sin lugar a dudas, este grupo de jóvenes ha conseguido sacar de la cruda realidad a muchos de los asistentes y hacerles pasar una entrañable y agradable mañana. Muchas gracias, pequeños músicos.